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Regional/ Creado el: 2015-11-14 08:38

Festival de la Arcilla, toda una obra de arte

Cada año, cerca de 800 estudiantes de la Institución Educativa San Juan Bosco de Palermo hacen homenaje a una de las rocas y minerales más representativos de esa localidad: la arcilla. Las artes plásticas consolidan figuras vivas para convertir el festival en una fiesta ocre, llena de mucho talento y creatividad.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 14 de 2015

Diez minutos es el tiempo exacto para que la colada de arcilla se impregne en el cuerpo de cada joven. Las esculturas vivientes ya están listas para recrear situaciones, momentos y acontecimientos de la vida regional, nacional e internacional. Ochocientos estudiantes de la Institución Educativa San Juan Bosco de Palermo alistan su cuerpo para mantenerlo intacto, sin hacer ningún solo movimiento, por quince minutos en el Polideportivo Panamá de ese municipio. Un homenaje a la arcilla, una de las rocas más representativas de esa localidad aviva la pertenencia por Palermo, ubicado en el norte del Huila. Comienza la versión 12 del Festival Municipal de la Arcilla.

Hace más de doce años, la comunidad educativa de ese centro educativo encontró en la arcilla una expresión cultural, junto con las técnicas y procesos minerales de otro tipo de rocas ornamentales como el mármol y las areniscas. “A través de la arcilla encontramos que los estudiantes pudieran desarrollar procesos pedagógicos”, dice Héctor Egidio Trujillo Calderón, rector de ese centro educativo, mientras los cientos de estudiantes yacen intactos en la plazoleta del polideportivo.

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El Festival conlleva tres tipos de exposiciones. Una muestra de esculturas medianas y miniaturas realizadas con arcilla húmeda a cargo de estudiantes de primaria y otra muestra igual a cargo de los estudiantes de básica media y secundaria. Las figuras se exhiben a lo largo de una jornada de mediodía y son valoradas por un jurado calificador que escoge la mejor al concluir el festival. Mientras tanto, las esculturas vivientes yacen 15 minutos en el escenario mientras el público, conformado por habitantes de ese municipio, padres de familia y demás estudiantes del colegio, observa con júbilo cada uno de las representaciones.

“Una cosecha de imágenes escultóricas”

El rostro del placer, La segunda caída de Jesucristo, Caballo de Troya, Mina del Oro, La vendedora de Rosas, La Etapa de la Vida, Los pensadores, Orando en la iglesia, entre otros, son algunos de los títulos que constituyen algunos de los actos representativos, los cuales contienen un número indefinido de estudiantes. Caídos, arrodillados, sentados o a partir de múltiples posiciones, con su cuerpo embadurnado, sacan a relucir lo mejor de su creatividad.

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Cuatro versiones departamentales y doce municipales son las que hasta el momento ha realizado la institución educativa con apoyo de la administración municipal. “La idea es proyectarlo a nivel internacional. Hemos tenido visitas de grupos internacionales como el Sindicato de inmigrantes italianos, quienes vinieron al festival departamental que realizamos en 2013. Con esta visita se abrió la expectativa de llevar el festival hasta ese país”, manifestó Trujillo Calderón.

Luis Hernando Rivera, creador y director del Festival de la Arcilla, manifiesta con orgullo lo que esta actividad representa en el imaginario cultural y artístico del Huila. “Esta experiencia ha sido muy significativa, me parece que esta cosecha de imágenes escultóricas es más trascendente cada año en su contenido y en su concepto a pesar que seguimos manejando las mismas arcillas, las mismas estructuras y los mismos materiales de desecho”, dice.

De esta forma, la creatividad frente al uso del cuerpo y las posibilidades que este brinda, le permitan al arte y la cultura abrirse un espacio en una pequeña localidad del norte del Huila y convertirse en un festival con sello propio y carácter distintivo. “El festival es único en el mundo”, manifiesta un fotógrafo que capta con su lente la quietud de las estatuas vivientes.

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En la tarima, un docente indica a partir de qué momento los jóvenes ya pueden comenzarse a mover. Algunos acogen el frío de la arcilla hasta lo más profundo de sus cuerpos y sienten la necesidad de calor antes de que los quince minutos lleguen a su final. Entonces, socorristas que han sido dispuestos a cada costado del polideportivo, con camillas al hombro, se encargan de evacuar a los estudiantes que no soportan las bajas temperaturas de la roca colada en la piel. “Sucede a menudo en cada versión del festival, se los llevan para darles una bebida caliente y retirar la arcilla de sus cuerpos, no es nada grave”, dice un docente de la institución que observa y ayuda a lavar el cuerpo de los jóvenes que han sido retirados del escenario.

El Festival de la Arcilla no solo brinda posibilidades de esparcimiento sano entre la sociedad palermuna sino que también abre caminos para el desarrollo pedagógico y educativo de los estudiantes de la Institución Educativa San Juan Bosco.  

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“Todos estos contenidos y lenguajes son importantes para que la sociedad palermuna y huilense cambie la mentalidad a través del arte y la cultura y me parece que en ese sentido el festival ha cumplido su función, los estudiantes han entendido que la obra de arte es trascendente para las trasformaciones sociales en ese camino arduo en el que todos nos encontramos con un país lleno de dificultades”, expresa el coordinador del festival.

Una algarabía de voces da a entender que el festival ha concluido. La orden de evacuar el escenario y dejarlo completamente limpio se redobla cada dos minutos, mientras niños y jóvenes corren hacia una fuente de agua que les permitirá retirar la arcilla y volver a sus actividades habituales del día.

A partir del próximo año, la Alcaldía de Palermo a través de la Secretaría de Cultura y Turismo municipal, asumirán el rumbo del evento con miras a su crecimiento y mayor impacto en la región, el país y el mundo. “Por eso el festival busca reunir gente entorno a la sana convivencia, al aprovechamiento de los espacios y de las expresiones plásticas que finalmente terminan respondiendo al divertimento de la gente, para sacarlos un poco de las tristezas y de los momentos difíciles que se ven en nuestra región”, concluye, con algo de nostalgia, el maestro y director del festival, Luis Hernando Rivera.

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