miércoles, 01 de abril de 2026
Regional/ Creado el: 2015-10-10 10:53

Ex trabajador de Emgesa busca que le reconozcan accidente laboral

A Ever Bahamón Campos le tiemblan sus manos. En una de ellas sostiene un bastón que le ayuda a soportar los dolores que posee en una de sus piernas, ocasionados hace más de dos años por un grave accidente que sufrió mientras trabajaba como operador de un camión cisterna en el proyecto hidroeléctrico El Quimbo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 10 de 2015

“No sé qué va a pasar conmigo”, dice, mientras narra una historia llena de obstáculos para que la compañía Emgesa le reconozca el accidente.

El 24 de mayo de 2013, Ever Bahamón Campos comenzaba su rutina normal como operador de un camión cisterna en el área del proyecto hidroeléctrico El Quimbo. Preparó el carrotanque y alistó sus herramientas de trabajo, pero un imprevisto de una piedra incrustada en una de las pachas del camión, lo obligó a bajarse para revisar el vehículo. “Le dije a mi compañero que pasara al puesto mío de conductor, por si el vehículo se rodaba. Bajé, me incliné y al revisar la pacha de una de las llantas, explotó. La onda expansiva me lanzó dos metros dejándome inconsciente y tendido sobre el terreno”, contó Ever.

A partir de ese día, sus días no volvieron a ser iguales. Lo trasladaron a la Clínica de Fracturas y Ortopedia para ser atendido. “No me llevaron a una clínica que atendiera politraumatismo múltiple que fue como ellos lo catalogaron en el reporte”, dice, refiriéndose al consorcio Impregilo OHL, principal operador del proyecto hidroeléctrico El Quimbo. Además de eso, destacó la aparición de otros problemas físicos y psicológicos que el accidente le ocasionó. “Me hicieron una cirugía que no consolidó”.

Ever tiene 45 años. La aseguradora SURA a la cual estaba afiliado le dijo que los problemas sobre su cuerpo y mente no ocurrieron tras el accidente. “En la ARL me han dicho ‘no es para tanto, los problemas no fueron ocasionados por el accidente sino por desgaste de vejez’, cosa que me parece realmente absurda, pues por mi edad no se justifica”, narró Ever.

Por eso, Ever instauró una demanda contra el consorcio en el municipio de Garzón, pues el accidente ocurrió en el municipio de Gigante (Huila). “La denuncia se radicó pero desde un comienzo los abogados de la contraparte, la aseguradora, los consorcios y la misma compañía Emgesa, han alegado que la culpa del accidente fue mía, que yo no debí bajarme del carro”, señaló.

Y pese a que la justicia en un inicio le daba la razón, terminó favoreciendo a la compañía. “Los jueces decían que el daño estaba hecho, que la piedra estaba incrustada y que la llanta se iba a explotar así no me hubiera bajado a revisarla. El carro tenía combustible y por eso mismo pudo haber sido un desastre más grande. Pero entonces pude ser culpable también por no haberme bajado a revisar. Mire no más cómo son las cosas”, arguyó.

Ever tendrá que indemnizar

Como si el accidente hubiera sido poco, a este hombre quien fuera trabajador de la compañía Emgesa, no solo le ha correspondido afrontar la indiferencia de la ARL sino de la compañía y la misma justicia. “Yo entré a la empresa en buen estado como constan los certificados clínicos expedidos por la EPS y en el que demuestran también que me están viendo especialistas. Ellos me han diagnosticado párkinson postraumático y otros cuadros en materia neuropsicológica”, expresa Ever, señalando el temblor latente en sus manos correspondiente al párkinson al que hace referencia.

Sin embargo, el último fallo le ordenó a Ever una indemnización económica por daños y perjuicios ocasionados tanto a Emgesa como al consorcio Impregilo OHL, en materia de trámites y procesos. Como no fue solo Ever quien demandó sino también su esposa e hijas, serán 500.000 pesos por cada uno los que posiblemente tenga que pagar, en caso de que no se resuelva nuevamente el fallo, tras la apelación que hiciera su abogada.

Ever no puede caminar ni usar zapato cerrado, tampoco hacer ningún tipo de fuerza debido a su inconsistencia en la columna. Tampoco puede saltar, correr o caminar extensos caminos, pues sus pies se inflaman. Hoy, Ever Espera que la compañía le resarza los daños ocasionados por el accidente y los efectos colaterales que dice él, ha sufrido a causa de este suceso y que la aseguradora tenga en cuenta los dictámenes que ha realizado su EPS Sanitas. “Voy a pelear y me iré hasta las últimas consecuencias. No pienso pagar nada ni aceptar la culpabilidad”, concluyó.