Estrategias para enseñar a leer en la primera infancia
Acceder al lenguaje en la primera infancia, más que enseñar palabras, es construir los significados de la cultura.
Por Viviana Mercedes Guaca Jiménez
Estudiante licenciatura de Humanidades y Lengua Castellana
Universidad del Magdalena
El proceso de escritura en la primera infancia tiene sus principios desde los primeros años de los seres humanos se valen de múltiples lenguajes no verbales (gestos faciales y corporales, entonación, trazos e imágenes, entre otros) para expresarse y, aunque se hable la misma lengua, se tiene un acento, un tono, una forma particular de usarla.
Acceder al lenguaje en la primera infancia, más que enseñar palabras, es construir los significados de la cultura y es justamente en ese punto donde la poética se convierte en un acto político al acercar los libros, la tradición oral y la cultura a todos los escenarios de la educación inicial.
A continuación nombraremos algunas estrategias pedagógicas que se pueden implementar para fortalecer el lenguaje de los niños:
La lengua fáctica
En un primer instante y a corta edad se debe estimular la audición al mismo tiempo que el lenguaje oral con el usos prácticos de que cantos. Esa “lengua del relato”, como la denomina Bonnafé, permite familiarizarse desde los primeros años con la lengua de la imaginación, de la investigación y del conocimiento que se plasma en la escritura.
Así como es importante comunicarse y compartir la riqueza de la oralidad, resulta imprescindible explorar esas herramientas que otorga la lengua escrita para organizar y comunicar la experiencia, para operar con símbolos y para pensar por sí mismo.
Mundo de la literatura
El rol del adulto en esta estrategia es significativo y exige la disponibilidad esencial al momento de tener un encuentro entre el libro y el niño, es indispensable que la intervención adulta sea significativa y cobren sentido su voz al instante que realice la lectura que la voz abra los escenarios de la imaginación, la fantasía y haga vivir experiencias nuevas a los niños.
Logrando despertar en el menor la capacidad creadora al momento de pasar las páginas para que ello les encuentren un sentido a las imágenes e interpreten los símbolos aún indescifrables para el bebé o al encadenar palabras para cantar o contar. Solo así el adulto se compromete afectivamente, pues los niños también “lee” es decir interpretan el rostro del adulto, su tono de voz y sus emociones, y siente que lo descifra, que ambos conversan sobre la vida a través del texto que comparten.
De esta manera, el término del adulto orientador se refiere estrictamente a las personas que facilitan y ofrecen “experiencias significativas” a los niños a través del lenguaje, lo que en términos de Vigotsky (1979) es llamado la zona de desarrollo próximo , que se entiende como “la posibilidad que tiene el niño para realizar ciertas acciones y actividades, no de manera independiente, sino en colaboración con el adulto o coetáneo, quien puede animarlo, dirigirlo, explicarle, mostrarle y enseñarle”.
Géneros literarios en la primera infancia
Poesía: En sentido amplio, la poesía para la primera infancia comprende todas aquellas creaciones orales y escritas en las que predomina la intención de jugar con la sonoridad y de explorar las múltiples resonancias de las palabras. Por ello, la tradición oral de cada región es la primera fuente poética: los arrullos, las canciones, los cuentos corporales, las rondas, las coplas y todo el repertorio que se transmite de voz a voz, que ha circulado de generación en generación .
Narrativa: Entre las obras de narrativa figuran las leyendas de tradición oral, los relatos sobre hechos reales o fantásticos, los cuentos clásicos que circulan y se transmiten de viva voz o que han sido recogidos en versiones escritas, lo mismo que los cuentos y las novelas breves escritas por autores de literatura infantil, regional, nacional y universal.
Libros de imágenes: En el acervo literario de la primera infancia, la ilustración es fundamental. En primer lugar, figuran los libros para bebés que están centrados en la imagen y muchas veces, sin recurrir a las palabras, cuentan historias sencillas para tocar, mirar, manipular e incluso morder.
Biblioteca infantil
El acceso a los cuentos infantiles debe estar al alcance de todas las manos .No basta con tener un buen acervo literario si este no es de fácil acceso; por ello, una condición imprescindible para disfrutar y familiarizarse con la lectura y escritura es que los libros estén al alcance de todas las manos, incluso de las más diminutas.
Solo así se lograra realizar los primeros acercamientos hacia la escritura es decir así leer antes de poder realizar una lectura autónoma, o en palabras de Vasco (2000) “leer sin saber leer”, es el camino que permite al sujeto encontrar en la lectura un espacio en el cual no sólo puede aprender, sino que es una fuente que permite disfrutar trasegando por ideas, historias y mundos fantástico que dan otra noción de lo que cada uno.
Ello no significa, sin embargo, desconocer las escrituras iniciales de las que se valen las niñas y los niños para plasmar sus historias, los descubrimientos sobre la lengua escrita que hacen, sus incesantes preguntas —“¿aquí qué dice?”—, las paulatinas diferencias que van descubriendo entre escribir y dibujar, y su deseo de leer, de hojear, de escuchar cuentos, de inventarlos, de interpretarlos y de escribirlos a su manera, con sus códigos inventados, sin presión adulta.
Reconocimiento de códigos escritos
Literatura es la mayor herramienta que nos permitirá realizar un acercamiento exitoso hacia la comprensión de códigos escritos implementando en todos los procesos la fonología y escucha de los niños mientras se relaciona con las imágenes.
Por ello, es fundamental precisar que la lectura, aunque no está condicionada al desciframiento e interpretación de códigos escritos, este es un elemento que aparece inevitablemente en la cognición del sujeto, transformando significativamente su percepción.
Primeros códigos escritos
En una edad más avanzada (5-6 años) en la primera infancia se recomienda estimular la dimensión comunicativa mediantes la competencias del lenguaje recordando que sus primeros trazos y garabateo es decir el lenguaje escrito convencional será la interpretación de los códigos visuales que han descifrados ,la implementación de las vocales se debe hacer siempre con la implementación de cantos y rondas es decir estimular en un primer término su lengua fáctica de allí se vinculara la literatura en un segundo plano y para culminar será la representación mediante garabateo poco a poco el niño mejorara su caligrafía y lograra hacer la correspondiente vocal.
En conclusión mediante la lectura paulatinamente el niño adquiere la capacidad de “reconocer”, un concepto que especifico Durand ( 2002 ) como una de las tres funciones esenciales para establecer una lectura de la realidad y de los contenidos que devienen de ella, entendiendo que “reconocimiento” es la capacidad que adquiere el sujeto de identificar y comprender un signo como un ente del cual brota un significado, y con ello, se advierte también la aparición de un mensaje, aspecto que empieza a develar el mundo del lenguaje como un fenómeno indispensable para comprender todo aquello que viene inmerso en la realidad.
La oralidad y la narración se convierten en un preámbulo de lo que, en etapas posteriores, será retomado y aplicado con los textos escritos; por ello, necesariamente se convoca a los adultos educadores en la primera infancia a traer consigo historias y cuentos narrados de una manera provocadora y enigmática, que promueva la fascinación y el interés por los textos. Escrita y por supuesto la lectura de ella, abre un nuevo panorama en la exploración de los niños y en las dinámicas sociales de ellos, pues se convierte en una fuente directa para adquirir y construir conocimientos.
