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Regional/ Creado el: 2015-12-26 09:41

En zona rural de La Argentina todavía planchan con carbón

Los 23 niños que estudian en la vereda La Esperanza no han podido estrenar los computadores en su escuela debido a que no tienen energía eléctrica. En la zona no hay televisores y para preparar los jugos deben machacar o rallar las frutas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 26 de 2015

De las 28 veredas de La Argentina, siete no cuentan con el servicio público de energía. Es más, sus pobladores recargan las baterías de sus teléfonos celulares en poblados distantes donde sí hay electricidad.

 

LUZ MARINA SALAZAR VARGAS

Especial para Diario del Huila

De manera rudimentaria y en total atraso viven cerca de mil personas en la zona rural del municipio de La Argentina (Huila), que esperan que el Gobierno Nacional y las entidades pertinentes les instalen las redes de la energía eléctrica y así poder competir por la productividad prometida.

Contrariamente a la falta de energía y de herramientas tecnológicas, este poblado es habitado por trabajadores campesinos que cultivan con dedicación casi todos los productos de brotan de la tierra: arveja, fríjol, hortalizas, maíz, tomate, café, caña panelera, plátano, aguacate, cítricos, guayaba, granadilla, lulo, mora, piña, pitahaya, tomate de árbol, gulupa y durazno.

De 28 veredas que tiene La Argentina, a estas alturas y en pleno siglo XXI, siete no tienen servicio de energía eléctrica. Ellas son: Quebrada Negra, Blanquecino, San Bartolo, La Esperanza, Buenos Aires, Alto Pencil y el asentamiento guambiano Alto Pencil; tienen dificultades con las ampliaciones de las redes eléctricas de las veredas Campoalegre, Betania, El  Carmen y La Unión, ya que poblacionalmente han crecido.

 

Paradójico

Alrededor de 200 familias no cuentan con instalaciones de cuerdas que trasmitan energía eléctrica. Son muchas las dificultades que padecen sus habitantes, teniendo en cuenta la importancia de este servicio desde su cotidianidad.

Es el colmo del atraso en el sector rural en las estribaciones del Macizo Colombiano, donde nace el río Magdalena y los campesinos cuidan sus cuencas y riberas para que tenga buen caudal. Ahora sus aguas son utilizadas para generar energía, pero no precisamente para sus hogares.

 

Proyectos engavetados

Según Jesús Olmedo León Castillo, promotor de las juntas de acción comunal en La Argentina, esto refleja el abandono y negligencia de las autoridades departamentales y nacionales. Se le ha dado un manejo politiquero, afirma el líder, referenciando que se han presentado cerca de cinco proyectos a la Electrificadora del Huila, pero no los han aprobado, dizque por falta de recursos.

Los damnificados, mediante actividades comunitarias han hecho rifas, bazares y eventos para recolectar fondos y pagar para que hagan los estudios, reconociendo que su elaboración es muy costosa.

De acuerdo con León Castillo, en la compra de baterías (pilas) y velas al mes, gastan aproximadamente, por familia, entre $10.000 y 12.000 pesos, pero si tuvieran el servicio de energía eléctrica serían máximo $5000, según reporte de sectores aledaños.

 

Voluntad y gestión

Los presidentes de las juntas de acción comunal del sector conformaron un comité pro-electrificación y se hizo un trabajo conjunto para presentar un proyecto por 4000 millones de pesos.

En la oficina de Planeación de La Argentina reposan los proyectos aprobados, solo hay que actualizarlos. Una vez reformados, se pueden llevar a Electrohuila para que los revise y mediante concepto técnico, dé viabilidad financiera; luego, llevarlos al Ministerio de Minas y Energía, porque allá están los recursos. “Solo es voluntad y gestión del ingeniero eléctrico Julio Alberto Gómez Martínez”, aseguran los campesinos.

 

Computadores

Según Édgar Motta Rojas, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Esperanza, 23 niñas y niños que estudian de primero a quinto de primaria no pueden beneficiarse de los 15 computadores tanto de mesa como portátiles que tienen en su escuela. Hace más de 4 años que los trajeron pero debido a la carencia de energía eléctrica no son utilizados.

La maestra no puede cumplir a cabalidad con su misión de enseñar porque no cuenta con las herramientas necesarias. Hoy ya los equipos están obsoletos y llenos de polvo. De esta manera, estos pequeños están rezagados de la tecnología e innovación que tanto pregona el gobierno, como son la fibra óptica y el programa Vive Digital.

En sus casas no tienen televisores, ni radio para enterarse de lo que sucede, y mucho menos como medio de distracción. Viven en otro mundo. Están desconectados de la aldea global.

 

Sin refrigeración

Marleny Motta nació en la vereda La Esperanza hace 60 años y espera algún día poder ver y beneficiarse de la energía eléctrica. La humilde mujer afirma que una de las mayores dificultades que padece es que no tiene cómo refrigerar sus alimentos perecederos.

¿Para qué nevera o refrigerador si no hay dónde conectarlo? El mercado toca hacerlo a diario para evitar que sus productos se descompongan. Incluso todavía existen prácticas insólitas, como son la de hacer huecos en la tierra, luego en vasijas de barro o aluminio, depositan sus productos y las colocan a ras de tierra para preservarlos.

Para preparar el jugo de las apetitosas frutas que se cultivan en las fértiles tierras de La Argentina, debe machacarlas o rallarlas. Y para completar sus labores como ama de casa, usa una plancha a base de carbón para alisar la ropa. Igual sucede para cargar la batería de los celulares: tienen que desplazarse a otras veredas distantes donde sí hay energía y así logran comunicarse.

 

Oscuridad

Al llegar la noche, aumentan las dificultades. Las niñas y los niños tienen que hacer sus tareas escolares a la luz de una vela o una linterna. Es evidente que su rendimiento académico es deficiente, comparado con el de los chicos de su misma edad, en otras condiciones; su crecimiento y desarrollo está en desventaja.

Estas son las formas de alumbrar su entorno después de las seis de la tarde, además tienen que recogerse temprano, agregándole la inseguridad que se da por la oscuridad. Algunas familias utilizan lámparas a base de pilas, cuando tienen forma de adquirir las pequeñas baterías.

Julio Alberto Gómez Martínez, gerente de Electrohuila, afirma que a la cobertura del servicio de energía en el departamento solo le falta el 4%. Y sobre el proyecto referenciado dijo conocerlo y que le hace falta cumplir con requisitos técnicos, primordiales para que tengan su aprobación ya que es el primer filtro para que continúe su trámite a nivel nacional.

 

Costos

De acuerdo con el Plan de Desarrollo Departamental, el Huila tiene una cobertura aproximada de infraestructura del 98% y el 2% faltante es rural. Esta situación afecta la población en materia de seguridad, desarrollo, educación y calidad de vida.

Si bien es cierto que hay altos costos en la ampliación de coberturas, en los dos últimos años por concepto de estampilla Pro-electrificación rural hubo más de 18.000 millones de pesos en recaudos, y el proyecto de la vereda La Esperanza, radicado hace 5 años, tiene un costo de $4000 millones.

La Central Hidroeléctrica de Betania genera 510 megavatios y El Quimbo 400 mw, de esa producción se benefician otros departamentos incluso otros países como Ecuador y Venezuela, de acuerdo con la interconexión eléctrica nacional. De las 1547 veredas que tiene el departamento del Huila, no hay un solo municipio que no registre un sector rural sin energía eléctrica.

Los campesinos de esta zona del Huila esperan que los programas y proyectos del Ministerio de Agricultura y de los demás despachos del Gobierno Nacional mejoren sus condiciones, porque es paradójico que con dos centrales hidroeléctricas en el departamento, haya labriegos viviendo en condiciones indignantes por falta de energía eléctrica.