El plan que busca restaurar la cuenca del río del Oro
Pese a que el río del Oro, una de las fuentes hídricas de Neiva, no hace parte de las fuentes prioritarias en el departamento para las autoridades ambientales, su inclusión en el Plan de ordenamiento y manejo de cuencas significará darle vida a los afluentes y rescatar sus potencialidades en materia de desarrollo social y sostenible.
Habitantes de zonas aledañas a la cuenca del río del Oro también manifestaron sus necesidades y problemáticas.
Hace un mes, DIARIO DEL HUILA expuso una radiografía del río del Oro, una de las fuentes hídricas de la capital del Huila, la cual reflejó un escenario desalentador. Este afluente sigue reflejando su deterioro, principalmente en el casco urbano y zonas residenciales donde, sin ningún tipo de controles, se ha convertido en cloaca y depósito masivo de basuras. El panorama que se evidenció fue lamentable, toda vez que los esfuerzos administrativos son insuficientes, la capacidad operativa de las autoridades ambientales en materia de control, exiguos; y la conciencia y cultura ambiental de las comunidades, completamente invisibles.
Por un lado, los habitantes de las zonas aledañas a este afluente manifiestan el inconformismo por el estado actual de la cuenca. Sin embargo, en este aspecto son pocos los esfuerzos de las comunidades por llevar a cabo iniciativas propias que les permita devolverle la vida a este visible afluente. De un deterioro hídrico, vegetal y natural, el estado del río del Oro también está trayendo consigo otro tipo de problemáticas complejas como enfermedades, en el caso de la salud pública; e inseguridad, en lo concerniente a la afluencia permanente de habitantes de la calle y delincuencia en puntos neurálgicos que conforman cada uno de los tramos del río.
De acuerdo con las autoridades ambientales del departamento, el río del Oro no es cuenca prioritaria en el Huila, por lo que los esfuerzos mayores, principalmente en materia de inversión económica, redundan a favor de otros que son prioritarios como el río Las Ceibas, Guarapas y la Quebrada Garzón, fuentes abastecedoras de los municipios de Neiva, Pitalito y Garzón, respectivamente. “En el caso de cuencas como las del río del Oro, las inversiones son aleatorias”, manifestó el director de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena (CAM), Carlos Alberto Cuéllar Medina.

Plan de ordenamiento
De acuerdo con la normatividad ambiental que rige las fuentes hídricas en el país, los Planes de Manejo y Ordenamiento las Cuencas (POMCA), buscan el uso y manejo sostenible de sus recursos naturales renovables, con el fin de moderar o restablecer equilibrios entre el aprovechamiento económico de tales recursos y la conservación de la estructura físico-biótica de la cuenca. Asimismo, dichos planes fungen como marco de planificación del uso sostenible de la cuenca, y la ejecución de programas y proyectos específicos dirigidos a conservar, preservar, proteger o prevenir el deterioro de las cuencas.
Para el caso de la cuenca del río del Oro, el plan de ordenamiento busca centrarse en la recuperación de este afluente, pero además, en mantener el equilibrio alrededor de este y por supuesto, el recurso hídrico. “Tenemos la construcción de un plan de ordenamiento de la cuenca y en estos momentos, contamos con los recursos para la realización de una zonificación ambiental y estudios ambientales sobre el territorio, los cuales incorporan también al río Las Ceibas. La intención es tener un documento que nos permita orientar acciones e incorporar estrategias para el desarrollo sostenible de esta cuenca, ya que estas requieren una atención primaria, no solo por parte de la corporación sino de los sectores localizados en Neiva, las entidad y la administración municipal”, señaló Cuéllar Medina.
Asimismo, se refirió a la fase de aprestamiento, la cual hace parte de las cuatro fases que componen la actualización del plan de manejo actual de las cuencas, e indicó que esta primera fase permitirá “lograr la participación de toda la comunidad de las microcuencas que la componen y de esta forma, la población se apropie del manejo sostenible de sus actividades. Con este trabajo participativo, determinaremos amenazas, vulnerabilidad y riesgos para prevenir daños a la integridad física y el patrimonio de los pobladores”, añadió.
Inversiones
Alrededor de 3 mil millones de pesos es el recurso destinado para el plan de ordenamiento de las cuencas, las cuales comprenden no una fuente, sino varias. En este aspecto, el director de la corporación fue enfático en asegurar que este aspecto se está invirtiendo alrededor del 25% del presupuesto de la corporación. No obstante, aseguró que “lamentablemente, son obras que no se ven en los cascos urbanos, que es donde más se observa la contaminación. Esas acciones las concretamos en zonas de las cabeceras de las fuentes abastecedoras, básicamente en compras de predios, aislamiento en zonas de preservación, materiales forestales, y es allí donde de repente siento que no hay cierta reciprocidad entre las acciones y la percepción de la comunidad”, puntualizó, al tiempo que recalcó la importancia de la articulación de las instituciones que permitan un trabajo mancomunado de restauración de la cuenca y de mitigación de impactos de los diferentes sectores que componen la sociedad neivana.
La inversión actual, contemplada en la actualización del plan de ordenamiento, es de $1.650 millones y abarca las cuencas de los ríos: Las Ceibas, del Oro, Arenoso y Frío; y las quebradas: El Albadán, Carpetas y otras que drenan en el río Magdalena. Del presupuesto a invertir, $1.573 millones son aportados por el Fondo Adaptación y la CAM tiene una participación económica de $82 millones, correspondientes a los aportes en personal con dedicación parcial de tiempo para el desarrollo del Convenio.
De acuerdo con la corporación, en la fase actual o de aprestamiento se está revisando la información secundaria que existe del área, como son los estudios realizados hace 19 años para la canalización del río del Oro; el estudio elaborado por estudiantes de la Universidad Cooperativa de hace 11 años; la información del IDEAM y el IGAC; como insumos para verificar el estado de la cuenca. Así mismo, se está consolidando y actualizando la base de datos de los pobladores y las comunidades Indígenas Paniquita, La Gabriela y Sek Fiw, así como de ONG´s; a quienes se les socializará el proyecto en cada una de sus fases para involucrarlos en el cronograma de trabajo. Con todos los actores, se buscan generar los mecanismos de participación para la sociedad civil de la cuenca en articulación con las entidades públicas y privadas.
Comunidad opina
Habitantes de barrios aledaños a uno de los tramos del casco urbano de la cuenca del río del Oro, manifestaron algunos inconformismos respecto al afluente. Algunos de ellos llevan viviendo más de 40 años cerca al río y han visto sus transformaciones. Falta de alcantarillado, virus y enfermedades, zancudos, basuras, malos olores, delincuencia e inseguridad, son algunos de los muchos flagelos que persisten en la cuenca.
Jhon Marcos Cano

“Yo llevo viviendo acá ocho años. Si uno ve, lo primero son las basuras y llantas que se echan al río. Todo es contaminación que genera mosquitos y un olor putrefacto que todos los días sale del agua. Tampoco hay árboles, entonces yo quisiera que nos pusiéramos en la tarea de reforestar el área. El tiempo que llevo viviendo acá que han sido ocho años, siempre ha sido así y cada día se deteriora más. Infortunadamente, tampoco he visto apoyos institucionales, de pronto, el único mejoramiento que le han hecho a la cuenca fue meterle musgo y césped, de resto nada más. Lo ideal y lo que creo que todos quisiéramos es que se siembren árboles y se hagan limpiezas”.
Aura Elena Gómez Quiza

“Vivo hace 35 años en esta casa, cuando lo compré era un ranchito que no tenía servicio de agua y otros como luz y gas. Inicialmente, teníamos tragedias con el río, cuando se inundaba se llevaba el rancho. Ahora último, que hicieron la canalización, se nos quitó ese problema. A veces el problema es que los mismos habitantes botan animales muertos y eso genera malos olores. Yo no le he puesto más mano a la casa porque dicen que nos van a sacar con el tiempo, porque van a echar doble avenida, entonces por eso, no he adecuado más. Acá lo que hay es mal olor todo el tiempo”.
Rosa Emilia Ortiz de Figueroa

“Vivo acá desde hace 47 años y el mayor problema siempre ha sido el desagüe de las aguas negras, pues no tenemos acueducto. Tenemos muchas necesidades, porque también hay demasiados zancudos, lo que genera enfermedades por montón. De unos 10 años para acá, el problema se ha incrementado porque no tenemos alcantarillado. Acá lo que sí esperamos es que, por lo menos cada seis meses, fumiguen y hagan jornadas de limpieza en los tramos de la cuenca. Desde la administración no sentimos que lleguen y nos escuchen y tampoco que realicen actividades de mejoramiento”.
Andrea Sánchez
“Vivo hace seis años en esta vivienda. Lo de siempre son los malos olores y muchos zancudos. Mi hijo de 4 años tuvo dengue y estuvo muy grave en la UCI del hospital. Solo una vez vinieron a fumigar. Por fortuna, no hemos sentido inundaciones, pero básicamente, el mayor problema son los zancudos y malos olores, cuando hace sol eso huele horrible, imagínese cuando uno está comiendo con los niños. Uno piensa en algo como la reubicación, teniendo en cuenta que estando al lado del río también hay mucho peligro y tras de eso, hay muchos habitantes de la calle que residen en la parte de atrás. Entonces, yo creería que además de eso, jornadas de fumigación, ya que las enfermedades se concentran expresamente en estas zonas”.
Jaime Culma

“Yo vivo acá desde hace dos años. Los malos olores son motivo de muchas enfermedades, hay muchos niños que viven en esta zona y ellos son los más perjudicados. Las autoridades saben qué debe hacerse para mejorar el ambiente pero desafortunadamente, en el tiempo que llevo acá no se ha hecho presencia de nada. Indudablemente, el problema mayor son los virus y enfermedades”.


