El pesebre, una tradición que no quiere desaparecer
En la ciudad de Neiva son pocos los pesebres elaborados para celebrar la llegada del Niño Jesús. El 20 de Julio, El Jardín, Las Camelias y Lomas de la Cruz, son algunos de los barrios donde se realiza la novena de aguinaldos.
Para esta Navidad es común que en los hogares, las familias construyan su pesebre dotado elementos que anuncian la pronta llegada de Jesús. Una práctica que los católicos quieren conservar y para ello emplean elementos artificiales o material reciclable que les permite hacer mención al nacimiento del Salvador.
Las comunidades han querido seguir con esta conmemoración, aunque ya no es tan común encontrar pesebres, no se quiere perder la magia de la Navidad por ser el momento ideal para cultivar la paz, el perdón y la reconciliación. De esta manera, familias enteras rezan la novena de aguinaldos y cantan los villancicos para festejar que el Niño Dios está en camino.
La ciudad de Neiva no es ajena a esta práctica, por eso la gente ha elaborado pesebres que aunque cumplen con una misma función, cada uno se diferencia del otro. Algunos se enfocan en el lugar de nacimiento que se caracteriza por una especie de establo o en sus animales sobre todo los rebaños de ovejas que los decoran, pero nunca dejarán por fuera a los personajes principales.
Son pocos los pesebres que se encuentran en Neiva, el encanto de la Navidad se ha perdido y ya son escasos los niños y adultos que trabajan en su fabricación. Los que sí continúan cada diciembre con este legado son el Barrio 20 de julio y El Jardín, donde todas las noches los habitantes se reúnen para leer la Novena de Aguinaldos y entonar alabanzas.
En el barrio Las Camelias desde las 3:00 de la tarde, residentes se congregan una vez al día para admirar las figuras de Jesús, José y la cuna del niño Jesús. Así mismo, en el barrio Las Lomas de la Cruz se reúnen para ejecutar canticos, se diferencia en las flores y las casas que fueron hechas por ellos mismos.
Historia del pesebre
La construcción es una costumbre que viene desde tiempos remotos. San Francisco de Asís, fue quien empezó esta tradición. El santo de la humildad y de la pobreza, estaba pasando por un mal momento. En su enfermedad, pensó que su existencia era corta por lo que quiso celebrar la Navidad de una forma distinta.
Juan Velita, amigo de San Francisco, era propietario de un bosque, pero lo que más le llamaba la atención era la gruta que era similar al lugar donde nació Jesús, en los campos de Belén. Pero la diferencia a la del actual, es que se hizo con humanos y animales vivientes. Posteriormente el 24 de diciembre mostraron al pueblo la obra de teatro.
Esa noche de Navidad, todos estaban en sus casas, pero de repente las campanas de la iglesia empezaron a sonar, anunciando que había una celebración. Pero cuando salieron se encontraron con la sorpresa hecha por el santo.
