El médico Diego Omar Muñoz P, un intelectual serio y un político vertical
Entre quienes desaparecieron en el Huila en el año que acaba de terminar, ocupa lugar de preponderancia (no reconocida en algunos medios) la figura impoluta del gobernador Diego Omar Muñoz Piedrahíta (julio de 1987- noviembre de año 1988) nacido el 8 de enero de 1927 y muerto el 7 de mayo de 2014.
En un folleto que publicamos con motivo de su muerte decíamos:
“Resumir su vida en unas pocas páginas no es fácil. Médico ilustrado, graduado con honores en la Universidad Nacional con tesis laureada; exitoso empresario agropecuario; servidor incansable de su pueblo que lo llevó, varias veces, como uno de los líderes del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) a los concejos de Neiva, Campoalegre, Baraya y Villavieja y a la Cámara de Representantes en distintos periodos entre 1966 y 1982; secretario de Gobierno del Huila, en 1969, en la administración del gobernador Víctor Alcides Ramírez Perdomo, cayó a las pocas semanas por su proclamación de la candidatura presidencial del opita Misael Pastrana Borrero con la famosa “Carta de Oporapa”, de la que fue autor; codirector del liberalismo con Guillermo Plazas Alcid; gobernador del Departamento en la administración nacional de Virgilio Barco; escritor de estilo castigado, repentista jocoso y conversador de singular encanto, Diego Omar Muñoz Piedrahita, es uno de los intelectuales más serios del departamento, poseedor y lector ávido de una selecta biblioteca de variado espectro (es decir, no sólo de obras científicas de medicina, sino de la mejor literatura del mundo: novela, cuento, poesía, historia, política, filosofía, ensayos, biografías), amante de la música clásica, admirador de artistas plásticos. En pocas palabras: un hombre digno del Renacimiento europeo”.
Y más adelante:
“Médico de los individuos y de la sociedad
Terminó sus estudios en 1952 y se dedicó a investigar y escribir su tesis sobre Hibernación en los humanos, con su amigo Emilio Cuéllar Lara y Jaime Alberto Rueda, el mejor estudiante de la Facultad durante la carrera. Duraron dos años haciendo la tesis, y se graduaron con ella, con lauro. Al hospital San Juan de Dios, donde adelantaban su investigación, en buena parte con recursos propios, acudían médicos de todo el país, para enterarse del experimento, porque la tesis era una experiencia tan novedosa entonces como hoy.
“Pero la vida acosaba y tras recibir las felicitaciones por la tesis, había que pensar en graduarse y se consagró a su profesión en el Huila, dedicado no sólo a la salud de los individuos sino de la sociedad. Hizo sus años de medicina rural, obligatoria en ese entonces, en Palermo, sin los sofisticados medios para la ciencia de que gozaba en Bogotá sino con los modestos, casi inexistentes instrumentos de la medicina local. Inició en el Departamento la especialidad de la traumatología y la anestesia en Neiva. No había traumatólogo en el Huila. El doctor Borrero Durán, un sabio en su especialidad, venía cada seis meses a operar pacientes, que quedaban sin cuidados postoperatorios. Cuando llegó Muñoz P., ellos le eran encomendados y así seguía atendiéndolos. Y finalmente, se fueron trayendo al Hospital los elementos necesarios para atenderlos más seriamente. “Yo era un médico de trabajo hospitalario”, dijo con nostalgia en la entrevista citada. Y se dedicó a la cirugía. Cuando el doctor Fabio Hermida Díaz, un extraordinario médico, de Garzón, le preguntó qué hacía y Muñoz le narraba sus casos, le propuso que entrara a la Sociedad Nacional de Traumatología, de Bogotá, pues pocos especialistas tenían a su haber su experiencia. Pero no aceptó porque le llamaban más la atención la medicina interna y la anestesiología.
Dio la primera anestesia general en la ciudad, a la señora Cesarita de Cabrera, operada por el doctor Carlos Arturo Durán, quien le hizo la operación, que en Bogotá duraba hasta tres horas, en solo una.
Durante 25 años, Diego Omar Muñoz Piedrahita fue jefe de salas de cirugía en el Hospital. Y en calidad de tal conoció mucha gente, cientos de personas pobres, que fueron no solamente sus pacientes, sino también el objeto de su interés por sus problemas sociales, lo que lo llevó en 1957, al regreso de la normalidad democrática al país, al Concejo de Neiva, como liberal, pues no se había fundado el MRL, lo que sólo ocurriría más tarde. Ejerció como director de Higiene Municipal de Neiva en 1959-1960”
Después de ejercer a Gobernación del Departamento, se retiró a su vida privada y falleció, repetimos, el 7 de mayo de 2014, dejando una huella imborrable de su acción.
