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Regional/ Creado el: 2016-01-31 08:07

El destino aciago de la familia Cardozo

El ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1986, Fabio Echeverry Campuzano, jamás se hubiera imaginado el destino aciago por el que tendría que pasar quien fuera su esposa, su hijo único y sus entenados, desde aquel 18 de octubre del año 1989, fecha en que falleció.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 31 de 2016

La trágica historia de vida de esta familia no comienza con el asesinato de Fabio Echeverry Cardozo, ocurrida el pasado 24 de enero, a una cuadra de su casa en el barrio Timanco. La muerte del hijo de uno de los pocos periodistas galardonados en el Huila despertó en la familia Cardozo viejas heridas del pasado, como si el destino se encargara de traerles recuerdos y momentos dolorosos de su vida.

La reciente muerte de Fabio, repite para su mamá Lucero Cardozo, el crimen perpetrado contra su otro hijo Boris Armando Cardozo, el 31 de octubre del 2004, y ahora, 12 años después de aquel hecho, vuelve a aparecer como una serie de sucesos fatales en su vida, el asesinato de este joven.

El padre de Fabio fue un personaje reconocido en el Huila

El muchacho que murió el pasado domingo era hijo de Fabio Echeverry Campuzano, muy conocido en la sociedad huilense por su admirable labor en el oficio periodístico, fue el primero de la región en ganarse el premio Simón Bolívar hace ya 30 años. Un importante personaje del periodismo que desempeñó con rigurosidad y humanismo esta profesión en destacados medios, como el DIARIO DEL HUILA, donde laboró y aportó significativamente al periódico con su trabajo investigativo, como redactor y columnista, ejerció con entrega y responsabilidad la tarea periodística en diferentes medios de comunicación.

Para la fecha en que murió el recordado periodista, su hijo tenía dos meses de nac

ido, ahora, cuando ya han pasado 27 años, a ese bebé que el destino no le permitió ver crecer, le arrebataron la vida en circunstancias aún no esclarecidas. Al parecer, la ausencia de Echeverry trajo para la familia Cardozo desde 1989 profundos cambios que el reconocido periodista jamás hubiera pensado que sucederían, a su esposa Lucero Cardozo le tocó asumir la ardua labor de sacar adelante a sus seis hijos, sola.

Como madre, le ha tocado enfrentar además de la pérdida de sus dos herederos: Boris, de 21 años y Fabio, de 26; la muerte de su mamá cuando ella tenía 13 años de edad y la de su esposo Fabio Echeverry Campuzano, hechos de los cuales asegura no recuperarse sino hasta el día en que ella deje de existir. Pero la ausencia de estas personas en su vida y en la de sus hijos no es la única situación amarga que le ha tocado padecer; la familia también ha sido víctima de la persecución, al parecer, de las misma autoridad policial a lo ellos denominan “la ley”.

Según doña Lucero, desde el tiempo en que sus dos hijos se encontraban con vida, que en varias ocasiones la policía llegaba a su casa y comenzaban a disparar estando la familia dentro de la residencia. “Recuerdo una vez que estaban persiguiendo a mi hijo, entraron a mi casa y rompieron la ventana, me agarró de la cabeza y me dieron golpes contra la puerta”, narró la mamá de joven asesinado.

El idilio de amor entre Fabio y Lucero

Lo que la motiva a hablar luego de este suceso trágico que le cuesta asimilar, es poder recordar aquella época tan sana y dulce en la que conoció a su  exesposo y de las bellas cosas que alcanzó a vivir con el destacado periodista, entre ellas, el nacimiento de su hijo. “Fue un hombre maravilloso, amoroso, inteligente, comprensivo, que se  me fue hace 27 años y hoy en día, lo sigo queriendo igual, cuando lo conocí, la vida de mis hijos mejoró mucho. Fabio me invitaba a lugares elegantes y me llevaba al DIARIO DEL HUILA, me conquistó con su amor, delicadeza y su inteligencia”. Expresó con emoción. Lucero Cardozo.

 Echeverry quería que las primeras palabras que aprendiera su hijo, fueran en francés y también planeaba hacia el futuro, que el joven hubiera sido vegetariano y cura. “Fue muy feliz cuando nació Fabio, de hecho, le escribió un diario dedicado a él, tanto en lo físico como en la forma de ser, se parecía mi hijo a su padre, desde jovencito escuchaba la misma música como el tango y el bolero. De los amigos muy allegados a mi exesposo, recuerdo a Delimiro Moreno, Reinaldo Duarte, quien fue el padrino de nuestro hijo, Fermín Segura, del caricaturista que trabajó en el periódico, Pedro Bonilla Díaz, quien fue muy solidario con nosotros después que falleció mi exesposo”.

“Boris era de más carácter y Fabio era más noble”

La pensión que recibía el joven Fabio de su padre no le alcanzó para terminar sus estudios universitarios, comenzó estudiando Ingeniería de Petróleos y después Diseño Gráfico. “Él era chusco, gordito y grandote, como hijo, esposo y padre fue un gran ser humano, a diferencia de Boris, que se caracterizaba por su templado carácter, Fabio era muy sereno y una persona demasiado noble. Psicológicamente estoy mal, el daño no se lo hicieron a mi hijo sino a mí, el castigo mío fue amar demasiado a mis hijos”, expresó nostálgicamente Lucero.