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Regional/ Creado el: 2016-02-08 10:08

El adiós del padre Carlos

El reconocido sacerdote decidió colgar el hábito por un tiempo. Sus feligreses en Garzón esperan que el clérigo regrese pronto.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 08 de 2016

Sorpresivamente el padre Carlos Arturo Rojas Castillo, anunció hace pocos días en una homilía que oficiaba en la tradicional parroquia de Nazaret de Garzón, su retiro temporal de la iglesia.

“Me voy por un tiempo, pero seguiré oficiando con permiso del obispo diocesano, en la finca de propiedad de mi familia ubicada en El Pital, donde hemos construido un templo de oración y  a donde ustedes pueden asistir”, manifestó el sacerdote a los feligreses que en gran cantidad esa noche asistían a la misa.

Con estas palabras el sacerdote le puso fin a una serie de rumores que circulaban en Garzón, sobre la inminente  salida del padre Carlos, de la Iglesia, por una presunta diferencia entre el cura y el actual obispo de Garzón, monseñor Fray Fabio Duque, por el manejo de Colegio Diocesano de la localidad, fundado y regentado por el padre Carlos.

Año sabático

Según Agustín Rojas, hermano del padre Carlos y quien también fue sacerdote, Carlos, estará un año por fuera de la iglesia después de 24 años de actividad sacerdotal donde al finalizar ese tiempo definirá su continuidad en el clero.

“Carlos Arturo ha pedido una licencia por un año de sus actividades como sacerdote de la Diócesis, para retirarse a El Mortiño, la finca de propiedad de nuestra familia para descansar y permanecer en constante oración y posteriormente después de ese tiempo  decidir su regreso a la Diócesis a ejercer nuevamente su labor pastoral en la iglesia”, manifestó Agustín.

El padre Carlos

El padre Carlos, es uno de los sacerdotes más reconocidos por la comunidad católica en Garzón y su retiro temporal ha causado una gran consternación entre la feligresía por el trabajo pastoral del sacerdote, las obras comunitarias que el cura ha realizado en el municipio paralelas a su ejercicio sacerdotal además de ser uno de los mejores oradores de la Diócesis.

Carlos Arturo Rojas Castillo, aunque nació en Pitalito, se crio en El Pital, donde obtuvo su título de bachiller en el Colegio Domingo Sabio del Pital en 1983.

Inicialmente estudio filosofía en el seminario Conciliar la Inmaculada de Garzón, de donde pasó al seminario Conciliar San Joaquín de Ibagué, donde estudió teología, ordenándose como sacerdote el 24 de junio de 1992, en la catedral de Garzón, en acto concelebrado por monseñor Libardo Ramírez.

Durante los 24 años de ejercicio sacerdotal el padre Carlos, se ha desempeñados en cargos administrativo y pastorales de la Diócesis de Garzón.

El clérigo fue promotor de pastoral vocacional y juvenil, profesor y orientador espiritual del Seminario, vice-canciller, tesorero y vicario pastoral de la Diócesis, delegado diocesano en el proceso de nueva evangelización.

Recordado con cariño

Paralelo a los cargos administrativos en la Diócesis, el cura se desempeñó durante varios años, como párroco del centro poblado de Río Loro, en Gigante, donde aún sus habitantes lo recuerdan con cariño.

Durante ocho años el padre Carlos Arturo,  fue párroco de la catedral Diocesana de Garzón, donde le tocó dar la dura pelea jurídica para sacar los expendios de licor del contorno del parque Simón Bolívar, que afectaban con el ruido de sus equipos las celebraciones eclesiásticas.

Posteriormente fundó la capilla del Espíritu Santo, al oriente del municipio, de donde finalmente pasó como párroco a la tradicional iglesia de Nazaret.

Entre las obras de beneficio comunitario del padre Carlos, figura la fundación y posicionamiento del Colegio Diocesano San Miguel Arcángel, institución educativa  que se convirtió en la gran opción de los padres de familia cuyos hijos se quedaban sin cupo en los colegios oficiales y no tenían los recursos necesarios para ingresarlos a las instituciones privadas que funcionan en el municipio.

Labor por los ancianos

Hoy el colegio tiene disponibilidad académica desde el grado cero hasta el once y es el primero en Garzón, que implementó la jornada única que tanto  promociona la actual ministra de Educación Gina Parody.

Otra de las grandes obras del sacerdote que los garzoneños recuerdan con gratitud, es su lucha para no dejar cerrar por falta de recursos el refugio Santa Rosa, donde se atienden más de cincuenta ancianos de la región.

Carlos, luchó a brazo partido en la consecución de recursos para la subsistencia del ancianato, apalancando  una partida por 35 millones  con una fundación de Ibagué y logrando que el gerente Coocentral Mauricio Rivera y el Consejo de Administración de la esta entidad, aprobaran transferirle al refugio un porcentaje mínimo por cada compra de café que realiza la entidad.

“Hasta luego padre Carlos, muchas gracias, que Dios le bendiga y pronto regreso”, fue el mensaje que al unísono gritaron los feligreses en la parroquia Nazaret, la noche en que el presbítero anunció su retiro sabático.