Desierto de La Tatacoa, nueva casa de la apicultura
Para contrarrestar las afectaciones económicas y ambientales que deja el verano en las zonas cercanas al desierto de la Tatacoa, se desarrolla un proyecto de apicultura. La iniciativa pretende dar una nueva opción de subsistencia para los campesinos del sector y restaurar de manera más rápidamente la flora.
Tras el inclemente verano del cual vienen siendo afectados los campesinos dedicados a la ganadería en cercanías al Desierto de La Tatacoa, algunos han decido cambiar de actividad económica. Con la ayuda de Ecopetrol, Fundación del Alto Magdalena y CAM incursionaran en la apicultura.
El proyecto que consta de 11 apiarios ofrece una alternativa de producción con impacto ambiental positivo a las comunidades que habitan este territorio, mejorando su seguridad alimentaria y sus ingresos por las ventas de excedentes de cosechas, además se pretende aumentar la velocidad de restauración de la flora del ecosistema cercano al desierto mediante la acción polinizadora de las abejas.
Uno de los pobladores que se beneficia de esta iniciativa es José Gustavo Mayor Gil, un campesino de la vereda la Espinalosa del municipio de Baraya, llevaba toda una vida dedicado al oficio de la ganadería, pero ahora decidió incursionar en esta nueva ocupación.
“Me ha llamado la atención los productos de la apicultura, tanta cosa que se saca con la miel y las abejitas, que cremas, que jarabes, muy bueno todo”, dice el nuevo apicultor.
Además de José Gustavo y su familia, 10 beneficiarios pertenecientes a las veredas El Doche, La Espinalosa y El Líbano han sido capacitados en el cultivo de abejas, el cual además de cumplir con su función de productividad, pretende aumentar la velocidad de restauración de la flora de este frágil ecosistema mediante la acción polinizadora de las abejas.
Se espera que para el mes de diciembre se logre la primera producción de miel y de otros productos que pueden ser medicinales, champú e hidromiel, de la mejor calidad y con el sello Tatacoa.
“Estamos entregando el material biológico, las abejas y 10 colmenas para cada familia, con sus soportes de protección para el ataque de hormigas. También todos los elementos de protección personal, el aislamiento y los equipos para la post cosecha, como la máquina centrífuga, los tanques de decantación y los bidones plásticos”, explicó Luis Fernando Muñoz Caviedes, coordinador del proyecto.
Muñoz agrega que una de las apuestas de comercialización son los turistas que visitan a diario el desierto de La Tatacoa que podrán obtener una miel pura y sin preservantes “además de esto las abejas nos están haciendo una labor muy importante en la preservación del bosque seco tropical”.
El proyecto hace parte de un convenio macro desarrollado por las tres entidades, con el propósito de conservar, restaurar y manejar sosteniblemente los recursos naturales asociados a los sistemas de producción de economía campesina, y áreas en buen estado de conservación del bosque seco tropical del norte del departamento.
La iniciativa, que incluye nueve componentes dentro de los que se encuentra la apicultura, tuvo una inversión de $389’686.000, beneficiando un aproximado de 300 familias de la región.
