sábado, 04 de abril de 2026
Regional/ Creado el: 2017-05-26 10:14

Currículo y clases sociales

El estudio “Clase social y conocimiento escolar” realizado por la pensadora Jean Anyon demuestra la alta incidencia que tienen las clases sociales en la educación.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 26 de 2017

Lida Cristina Cabrera Bravo
Licenciatura en Educación Básica Con Énfasis en Lengua Castellana y Humanidades.
Universidad del Magdalena.

Históricamente, desde la aparición de la propiedad privada, las sociedades han estado divididas en clases que se estructuran de acuerdo con factores económicos, políticos y sociales. La civilización humana se ha dividido según los modos de producción: en amos y esclavos, señores feudales y siervos, burgueses y proletarios; en la modernidad, se reconocen tres clases sociales fundamentales: alta, media y baja. Esta situación se presenta en todos los escenarios a nivel mundial, tanto en la Unión Europea como en los Estados Unidos, América Latina y otros polos de poder. Ninguna sociedad puede considerarse totalmente igualitaria en la actual coyuntura, cuyo modelo económico favorece el statu quo y el orden social imperante, lo cual implica que las sociedades actuales y las próximas estarán divididas en diversas clases que coexisten en medio de las diferencias.

Esta división tiene consecuencias en todas las actividades de la vida humana correspondiendo en cada caso a los intereses prevalentes en cada clase. En consecuencia, la educación no es ajena a las influencias propias de los diferentes sectores en los cuales desarrollan su vida los estudiantes, influencias que se manifiestan, necesariamente, en el currículo que se estructuran al interior de las instituciones educativas. Estos efectos no se dan solamente en los estudiantes, sino igualmente en los docentes y directivos docentes quienes asumen posiciones diferentes según el estrato socio-económico al cual pertenecen sus educandos. Lo expuesto anteriormente deja en manifiesto que no existe un currículo único en el sistema educativo de una sociedad; si bien se concibe un currículo de carácter oficial, en la práctica prima el denominado currículo de hecho y es en éste donde se imparte la formación requerida según las clases sociales a los cuales pertenecen los estudiantes.

El estudio “Clase social y conocimiento escolar” realizado por la pensadora Jean Anyon demuestra la alta incidencia que tienen las clases sociales en la educación. En efecto, la mencionada pedagoga llevó a cabo una investigación para analizar las diferencias en el currículo expreso como en el oculto, en establecimientos educativos pertenecientes a diferentes sectores sociales conformados por poblaciones escolares provenientes de diversos niveles sociales: hijos de trabajadores de bajos ingresos, de profesionales y otros oficios de clase media y finalmente aquellos pertenecientes a familias de personas económicamente pudientes y de las élites. Además, el ejercicio también giró sobre la concepción que los estudiantes y docentes tienen acerca del conocimiento y los saberes contenidos en los planes y programas educativos.

En este sentido, los resultados más relevantes muestran aspectos concluyentes como que en las instituciones de la clase baja se resalta la resistencia de los estudiantes a admitir las exigencias que implica la adquisición de conocimientos; de tal modo que la formación pedagógica  se concibe orientada hacia la adquisición de habilidades y destrezas que no requieren esfuerzo conceptual. Los docentes que cumplen sus funciones en este sector, erróneamente, consideran a los estudiantes como personas ignorantes, incapaces de aprehender conocimientos importantes, menospreciando de esta manera el potencial existente en sus discípulos.

Por otra parte, el grupo conformado por los menores provenientes de la clase media privilegia el elemento posibilidad como el eje central sobre el cual gira la posición mental para abordar el conocimiento; más que la calidad les importa la cantidad en cuanto piensan que el saber es bueno cuando es suficiente.

Así mismo, se denotan diferencias con los estudiantes pertenecientes a escuelas de clases acomodadas que se caracterizan por expresar tendencias al individualismo que pueden rayar en el narcicismo y es desde esa lectura del mundo como comprenden la misión del conocimiento en las personas, a pesar de que desarrollan cierto sentido de solidaridad a través de la caridad, mantienen su posición de clase privilegiada que se considera portadora del saber, capaz de transformar al individuo descontextualizado de su entorno social, negando la influencia social que tiene el conocimiento.

El último grupo integrado por estudiantes de escuelas de élite prioriza un conocimiento dirigido a la excelencia, se forma a los educandos para ser los mejores, lo cual implica un currículo configurado con un gran sentido de la responsabilidad y el trabajo académico, obedeciendo a los principios de la intelectualidad y rigurosidad. La racionalidad y la lógica matemática se constituyen como los fundamentos de un pensamiento ético y de la construcción de un sentido de vida.

El conocimiento se debe concebir como una creación social donde participan todos los estamentos de la comunidad educativa, adaptando los programas oficiales a las necesidades, intereses, aspiraciones, valores y principios culturales prevalentes en las comunidades donde funcionan las instituciones.

Es decir, en una sociedad dividida en clases se generan de manera concurrente tales desequilibrios sociales que ofenden la condición humana y la dignidad de las personas; las clases que gozan de los privilegios de la riqueza mantienen el poder económico y político y a sus integrantes todo les sobra, mientras que a los pobres y miserables que engendran las sociedades clasistas todo les falta. Por ende, son sistemas que generan inmensas injusticias sociales y es así que la educación a través del currículo puede ser utilizada por las clases dominantes para garantizar el control social desde las prácticas pedagógicas cotidianas.