Así se mueven las ventas ‘piratas’ en Neiva
Música, cine y libros. Estos tres productos son lo que muchos neivanos, algunas veces, tienen en sus opciones para la compra de productos piratas. En algunas zonas del microcentro de Neiva, los pequeños estantes de cd de música, películas y textos aguardan a que alguna persona los lleve por un precio que por lo general, termina siendo menos de la mitad de lo que en realidad cuesta.
Las ventas piratas han sido un aspecto frecuente de las ventas callejeras en cualquier ciudad de Colombia. Indudablemente y pese a que este tipo de actividad busca ser regulada o restringida, no hay duda de que muchos optan por acceder a un libro, canción o película de manera informal. DIARIO DEL HUILA recorrió el centro de Neiva y encontró cerca de cincuenta puestos de este tipo, donde el principal producto se lo llevan las películas, seguido de la música y finalmente los libros.
Algunos de los vendedores, manifestaron que en el caso de la música, la oferta es amplia en materia de géneros, entre los que se destacan el reggaetón, el vallenato y la música popular. “La verdad poco ofrecemos de otros géneros porque a la gente no le gusta sino eso, yo por lo menos sé que es lo que la gente pide de música y ya uno sabe a qué va”, señaló Gustavo, uno de los vendedores asentados en la peatonal de la quinta, contigua al almacén Yep. En su pequeño estante hay compilaciones de música ranchera de Vicente Fernández y José Alfredo Jiménez.
A cualquier hora del día, los negocios informales “piratas”, un término generalizado para denominar a aquellos productos que para salir a la venta tuvieron que evadir la ley o las autoridades competentes, reciben a usuarios que pagan desde 2000 pesos por una película o un cd de música; y de $10.000 a 18.000 pesos por un libro, en su mayoría de superación personal.
La actividad comienza cerca de las 9:00 de la mañana y termina llegando las 7:00 de la noche, en jornada continua, donde las familias se turnan el manejo de las ventas.
“La gente tiene sus preferencias. Yo siempre estoy vendiendo películas, las más recientes que hayan salido. De las últimas están Star Wars, Punto de Quiebre y algunas colombianas de comedia”, dijo otro vendedor de cintas cinematográficas, quien prefirió omitir su nombre. Pero en cuestión de venta de películas piratas, los géneros son diversos: desde terror, comedia y suspenso. “Le tengo El Renacido, La Horca, El último exorcismo (…) si usted quiere le puedo conseguir otras de terror”, dijo el mismo vendedor.
Y es que a veces, hasta las producciones que aún no se han estrenado logran colarse dentro de las ventas piratas. “A veces nos llegan películas que no se han estrenado en cine y eso es también lo que más busca la gente”, expresó.
La oferta editorial también tiene su gama de opciones. Los estantes de libros abarcan títulos tanto de literatura, superación personal o negocios. “Este libro vale 20 [mil]”, comentó uno de los vendedores, señalando un libro de literatura colombiana. “Hasta en $18.000 se lo puedo dejar”, indicó. William Ospina, Roberto Llinás, Germán Castro Caycedo, Juan Gabriel Vásquez, Gabriel García Márquez, entre otros autores se muestran en la lista de opciones. “La gente compra más diccionarios, libros de superación personal, para niños, pero poca literatura”, manifestó el vendedor.
Y es que hoy, pese a que el auge digital cada vez más toma fuerza con los libros electrónicos y las descargas masivas de música por internet, las ventas ‘piratas’ siguen manteniéndose, pues resulta siendo el único sustento de muchas familias que no cuentan con otras salidas laborales.
El mundo de la piratería en Colombia
Mientras que por un cd original de música se pagan de $20.000 a $30.000, el mismo, comprado de manera ilegal tan solo cuesta $2000. Lo mismo sucede con las películas, las cuales son grabadas en otros países para ser finalmente distribuidas en las diferentes ciudades de Colombia. Algunas de éstas varían sus precios dependiendo del tipo de cinta, es decir, si es estreno o no. Frente a los libros, las copias de las editoriales son fieles y mientras que una edición original cuesta cerca de $50.000 en librerías como Panamericana, por citar la más conocida, en los kioscos piratas el valor va de los $15.000 a $25.000.
Los vendedores de artículos piratas tienen su propio mundo. Algunos son coleccionistas, otros conocedores del cine, otros, melómanos que conocen a profundidad las últimas tendencias de la música y saben qué ofrecer en esa materia. Algunos solo se encargan de brindar con el ánimo de generar una expectativa en el cliente que lo motive a comprar. Asimismo, son precavidos, evaden la prensa y procuran dar pocas declaraciones ocultando sus nombres e imposibilitando que sus puestos sean fotografiados la mayor cantidad de veces.
Los datos más recientes, ubican a Colombia dentro de los países más piratas de América Latina. En el 2014, la Oficina Comercial Estadounidense (USTR, por sus siglas en inglés) indicó que las grandes ciudades de Colombia como Cali y Bogotá son las que más aguardan este fenómeno, siendo la ropa, películas, música, programas de computación, videojuegos y hasta farmacéuticos, los que más se mueven en ese mercado ilegal. En este sentido, la misma oficina estableció que Colombia continúa en la denominada ‘lista de observación’ porque en el país persisten actividades ilegales que atentan contra los derechos de autor.
En el 2013 Colombia perdió cerca de $1,3 billones de pesos mientras que en 2014 la misma cifra se redujo según las autoridades. La Policía recorre los lugares estratégicos de la capital huilense dentro de sus labores de control y vigilancia, aunque las restricciones no son mayores en este ámbito. Mientras tanto, el comercio pirata en Neiva y el resto del país, continúa visible y seguirá siendo una alternativa de ingresos para cientos de familias que no avizoran una opción diferente a esta.
