Amor y arte por los caballos
Pesebreras, caballistas, palafreneros, herraderos y muestra de ejemplares equinos son un oficio que cobra vida en las festividades sampedrinas. Alquilar un caballo guarda relación con el cuidado y la exhibición de quien lo cabalga, lindas amazonas o diestros chalanes que participan de las cabalgatas en los desfiles.
Las cabalgatas siempre cierran los desfiles con broche de oro, pero detrás de esta atracción sampedrina se encuentra el oficio del caballista, hombres dedicados a la crianza, cuido y exhibición de equinos de sangre que son la atracción para conocedores de las artes ecuestres.
Jairo Cometa, o más conocido en el gremio como “Cometa”, es uno de tantos amantes de los caballos, que ha viajado por más de seis países con sus potros en ferias y exposiciones y que por estas festividades aprovecha su oficio con pasión y entrega. Tres generaciones y una pesebrera ubicada al noroccidente de la ciudad, le da cuido y entrenamiento alrededor de 150 ejemplares equinos.
Su trabajo viene acompañado de la mano de palafreneros, herraderos y veterinarios que comparten las actividades en el rancho, mientras en la temporada sampedrina se acercan jinetes expertos y otros tantos que quieren un ejemplar para participar de las cabalgatas de los desfiles.
Una de las recomendaciones a la hora de alquilar un caballo, es que el animal que escojan sea manso. “Así se puede evitar accidentes en los desfiles y se cuida la vida del jinete y del caballo” comentó Cometa.
Finalmente quiere que sus familiares sigan con el oficio como parte de un legado y que sus caballos cabalguen en ferias internacionales como los mejores de su gremio.
