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Regional/ Creado el: 2016-07-26 09:54

Amigos de la calle

Un grupo de personas conforma una fundación para ayudar a los más necesitados.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 26 de 2016

En la ciudad de Neiva existen aproximadamente 3 mil personas de la calle, entre ellos, niños, jóvenes, adultos y abuelos de la tercera edad, quienes llegan a esta situación por los diferentes inconvenientes que se presentan en su vida.

En un recorrido por la ciudad de Neiva, se pudo apreciar a varias personas de la calle, en circunstancias deplorables y abandonadas en calles, avenidas, sitios céntricos, algunos ya se muestran sin ropa, otros se ven enfermos, buscado comida en bolsas de basuras y otros mendigando en semáforos. Estos habitantes, faltos de afecto, de ayuda, son rechazados por la sociedad, pero aún tienen la esperanza de que existan personas que vean por ellos, los cuiden, alimenten y protejan, como si fueran sus ángeles de la guarda.

Ángeles que en lo terrenal son agrupaciones Católicas Cristianas al servicio de la comunidad, que con el paso del tiempo se vuelven fundaciones, que ayudan a las personas más necesitadas, como es el caso de la Fundación Evangelio Viviente.

En entrevista exclusiva para DIARIO DEL HUILA, la Misionera Ketty Paola Serrano, creadora de la Fundación, comenta que la idea de ayudar a habitantes de la calle la tenía desde muy joven, así que decidió crearla el 2 de agosto de 2011. “La Fundación nació de un sentir en el corazón, me dolía pasar y verlos acostados, pensar que no habían comido, que estaban ahí sentados en el agua, en la calle, a la intemperie, esta se llama Evangelio Viviente porque queremos ser un evangelio vivo para ellos y ellos son un evangelio vivo para nosotros”.

Esta mujer de buen corazón, había participado en una fundación en Bogotá ayudando a los más necesitados junto a su esposo; así mismo, en la ciudad de Neiva, pero decidió retirarse por motivos muy personales. Años más tarde, decidió crear la fundación porque sentía que le faltaba algo y era ayudar y compartir con los hermanos de la calle. “uno se acostumbra a ellos, a verles su cara de felicidad cuando les llevas alimento, cariño y la palabra de Dios”.

“Lo que hacemos nosotros es reunirnos en grupo de dos familias cada ocho días, para preparar los alimentos que vamos a ofrecerles. Cuando llegamos al lugar de encuentro, siempre hay algunos esperándonos, y hacemos un circulo para compartir la oración, luego repartimos los alimentos y hablamos con ellos, les preguntamos cómo les fue en la semana, qué problemas tienen, los escuchamos y los abrazamos, brindándoles lo que nos falta a todos, sentir el amor y sentir que sus problemas son importantes para los demás.

Hemos tenido buena acogida por parte de nuestros amigos y familiares, que se han dado cuenta del trabajo que estamos realizando con los hermanitos de la calle, nos han ayudado con comida y demás cosas que son necesarias. Nos sentimos felices con lo que hacemos porque hemos visto en algunos la recuperación; incluso una niña nos dijo que quería ser parte de nosotros y eso es muy bonito porque se ven las ganas del cambio, el querer tener una nueva vida”, aseguró con alegría Ketty Paola.

Dicha fundación se reúne todos los sábados a las siete de la noche, a donde más de 50 habitantes de la calle acuden para compartir una hora de felicidad, de comida y la palabra de Dios, en la Avenida Circunvalar con calle 15 en una amplia zona verde.

Al ser partícipes de esta reunión, se pudo observar la acogida de estos, quienes se acercan a recibir un plato de comida muy agradecidos; y algunos comentaron, qué pensaban de esta labor.

Luis Fernando Romero, un habitante de la calle que lleva 14 años consumiendo bazuco, le da gracias a Dios y a la Virgen por la obra de caridad que desempeña un grupo de personas y que comparten un plato de comida con las personas más necesitadas, haciéndolos sentir importantes para la sociedad.

“Aquí llevaba tres días sin comer, uno apenas prueba comida de sal, paila, uno se tira al suelo del sueño que produce la comida, y me siento muy bien, muy bien allegado y pues, se da uno cuenta que al menos hay personas que si ven por uno, no lo llevan a uno en la mala como muchas personas”.

Javier Bernal, habitante de la calle: “Muy rico, a mí me parece muy bien porque hay personas que aguantamos hambre y es una gestión muy bonita que hacen las personas acá. A nosotros para diciembre nos dieron de a medio pollo a cada uno y lo llevamos cada uno para la casa de la mujer. Contento sí, gracias a Dios, Gloria a Dios que es muy rico todo”.

 

Reflexión

Cuando escuchas sus historias, recapacitas, por lo mal agradecido que eres con lo que tienes, que siempre piensas en vanidades y que jamás piensas que puedes ser tú, o quizás tu hijo o un familiar en esa situación. Y ¿cómo no ayudarlos, si no estoy perdiendo nada? Al contrario, gano mucho. ¡Recibo amor!

“La invitación es a sentir amor por aquel que está alejado de Dios, abrir el corazón y compartir con los que no tienen, a brindar amor para que se sientan amados, si las personas que quieren colaborar y tienen la posibilidad de hacerlo, maravilloso,porque ello son seres humanos igual que nosotros, lo único que nos diferencia es que ellos están pasando por una situación más difícil”.

Esta fundación ha salido adelante gracias a su esmero y a las personas que se han vinculado con ellos. Sólo esperan encontrar una casa apropiada para seguir ayudando a personas en situación de vulnerabilidad, que piden que los ayuden a salir de esta situación. Las personas interesadas en colaborar se pueden contactar al celular 315 316 4920 o en Facebook como “Fundación Evangelio Viviente”.