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Regional/ Creado el: 2014-04-26 06:29

Adiós al Patillal

Uno de los referentes turísticos más importantes del centro del Huila, cierra sus puertas el próximo mes de julio. Sus propietarios en un mercado de las pulgas remataran las cosas que hicieron atractivo el estadero.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 26 de 2014

 width=El Patillal, el famoso estadero y restaurante que durante 39 años viene funcionando a orillas del río Suaza, en el costado derecho de la vía Garzón – Altamira, será un sitio del pasado el próximo 7 de julio.

La desaparición del Patillal, lleno de historias y anécdotas protagonizadas por sus asiduos visitantes se cierra, no por  voluntad de sus propietarios, sino por exigencia de la multinacional Emgesa, con motivo de la construcción de la represa El Quimbo.

“En esta área habrá un coletazo de la represa, y ellos con documento de expropiación en mano argumentado que la planta física del negocio quedaría en zona de alto riesgo, nos plantearon la negociación que finalmente nosotros terminamos aceptando en medio del dolor que causa terminar con una empresa a la que con amor y disciplina le dedicamos la mayor parte de nuestras vidas”,   manifestó con nostalgia Hernando Motta, fundador y propietario del Patillal.  

 

La historia

El Patillal nace en 1975, tras la inauguración del puente sobre el río Suaza, realizada por el entonces presidente de la república Alfonso López Michelsen.

“El sitio donde funciona el Patillal, por cercanía al puente fue utilizado para el aterrizaje del helicóptero en el que se desplazó el presidente y la comitiva que lo acompañó a la inauguración, e inclusive allí mismo, debajo de una toldas y con una improvisada tarima, el presidente pronunció el discurso inaugural, se hizo el brindis y sirvieron el posterior condumio… Yo asistí a ver la ceremonia y me gustó el sitio por su cercanía al río, a la carretera, en fin por una cantidad de condiciones que se prestaban para colocar el estadero”, señala don Hernando, un hombre ejemplo de longevidad que a sus 80 años continúa en plena actividad.

Con el paso de los años la buena atención de los propietarios, la ubicación del sitio y el ingenio de don Hernando -que como el gitano Melquiades, que enloqueció con sus inventos inverosímiles a José Arcadio Buendía, en Macondo- llenó de máquinas artesanales y  curiosas  el  Patillal, que motivaron a muchas generaciones de Garzón, el Huila y otros departamentos a arribar al sitio para conocerlas.

Entre las máquinas macondianas, inventadas por don Hernando, que llenan de humor a los visitantes, está la rueda del amor que gira halada por una muñeca transportando agua que sale por el hueco de un palo con la figura de pene, imitando el orinar del  hombre.

La carreta de la tertulia, construida también por el Melquiades garzoneño, ocupada en varias oportunidades por muchos políticos del Huila, donde  después de intensas conversaciones llegaron a acuerdos políticos, que después de la elecciones nunca cumplieron,  o por enamorados que sentados en la carreta al ruido del paso  del mítico río Suaza y del trinar de los pájaros en atardeceres sabatinos  sellaron amores que poco duraron.

Los relojes de madera, la nevera de esterilla, el horno de barro, los pájaros de tubo que con un péndulo simulan guacamayas tomando agua, el niño meón, las mesas rústicas, los columpios para adultos en medio de las mesas, el horno de barro y el hermoso panorama playero, sumado a la atención personalizada de sus propietarios, fueron otros elementos que hicieron del Patillal, el sitio de obligatoria parada de políticos, curas, artistas, militares y pasajeros en general en sus viajes al sur del departamento.

Quizá, el más atractivo de los inventos de don Hernando Motta, en su afán de parecerse al gitano Melquiades, es el tarot erótico, que consiste en que él vestido a la usanza de las brujas de La Jagua, le lee el tarot a sus clientes.

El ritual lo realiza cuando algunos de los visitantes al Patillal lo exigen, sin ningún costo. El brujo en tono ceremonioso le pide al interesado que voltee uno a uno los naipes de la baraja y al hacerlo el parroquiano va encontrando una a una las posiciones sexuales de Kamasutra, originado tremendo zaperoco entre los asistentes y el rubor del asustado que consultó por su suerte a la baraja.

 

Bebidas especiales

El Patillal, tiene un repertorio completo de bebidas típicas del sitio que difícilmente se pueden encontrar en otros estaderos turísticos de la región.

Entre estos productos exclusivos figura el batido de leche, el chorizo patillaleño, la torta de chocolate y el espejuelo de guayaba, degustaciones cuyas formulas fueron ideadas por doña Fanny, la esposa del propietario.

“Generalmente nuestros clientes cuando arriban piden estos productos e invitan a las personas con las que llegan a degustarlos, formando una cadena que se mantiene de generación entre los visitantes del Patillal”, señala dona Fanny.

 

Clientes y anécdotas

En la larga lista de clientes del Patillal, figuran todos los políticos del Huila: Villalba, Chávarro, Andrade, Géchem, Macías, el alcalde de Pitalito, Pedro Marín Silva, de quien se dice que en la época de estudiante interno del Colegio Simón Bolívar, de Garzón, no pasaba fin de semana sin que arrimara al Patillal, acompañado de lindas chicas a las que invitaba a degustar un sabroso chorizo patillaleño con un batido con leche, que posteriormente cancelaban los padres de Pedro Marín, clientes del negocio y paisanos del dueño.

“Al negocio también arribaron en los últimos tiempos personajes como Antanas Mockus, Sergio Fajardo, el embajador de Francia, artistas como los Cuyes, los humoristas del Salpicón, Cindy Lorena Hermida Aguilar, la virreina nacional de la Belleza, oriunda de Pitalito”, manifestó doña Fanny.

Entre las anécdotas de hechos ocurridos en el Patillal, hay dos recientes. Una protagonizada por el expresidente Álvaro Uribe y otra por un exgobernador del Huila.

La anécdota de Uribe, ocurrió a los pocos días del secuestro de Armando Acuña, por un comando armado de las  Farc en el Concejo de Garzón.

El entonces presidente arribó muy temprano al aeropuerto de La Jagua, y al ver que el alcalde de Garzón, de la época Édgar Bonilla, no llegaba para iniciar un consejo de seguridad que se tenía previsto decidió irse acompañado de varios generales bordo de una camioneta  rumbo a Garzón.

Al pasar el puente del río Suaza, Uribe hizo parar la camioneta y se dirigió al Patillal. En el establecimiento no había servicio porque eran las seis de la mañana, pero como es de puertas abiertas, el mandatario atraído por la belleza de las orquídeas del lugar y el trinar de los pájaros ingresó al negocio, donde doña Fanny sin saber que se trataba de Uribe, a quien no reconoció tal vez por el atuendo informal que lucía el presidente, le brindó muy amable un tinto caliente que este se tomó y luego de agradecerle regresó raudamente  al aeropuerto.

Ya en el aeropuerto, con el acostumbrado mal genio que le caracteriza, Uribe regañó al alcalde de Garzón, por su tardanza manifestándole: “Mire alcalde, yo soy muy madrugador y muy cumplido, al ver que usted no llegaba me fui buscarlo y al observar  un sitio hermoso que hay sobre la vía me bajé a conocerlo donde una señora muy amable al verme desesperado me regaló un delicioso tinto que me quitó el mal genio”

Al terminar Uribe de hablar uno de los generales que lo acompañaba, le dijo: presidente, el sitio donde arrimó se llama el Patillal y la señora que le dio el tinto es doña Fanny Gaitán, propietaria y esposa de un primo mío. El general que hizo la precisión es Fabricio Cabrera Ortiz, militar de brillante carrera oriundo del municipio de Suaza.

La otra anécdota muy comentada entre otras cosas, fue la palmada que un exgobernador del Huila, le propinó a su esposa mientras la pareja degustaba un batido en leche en la carreta de la tertulia. La pelea entre el mandatario seccional y su esposa fue tan grave que días después se separaron.

Como recuerdo perenne del Patillal, el pueblo garzoneño le pedirá próximamente al Concejo de la ciudad, la entrega del Garzón de Oro al estadero, máxima distinción que a personas y empresas que se destacan en el municipio otorga el cabildo garzoneño.

De acceder el Concejo la petición ciudadana la distinción sería una placa con letras de molde que se incrustaría en una de las moles de cemento del muro que Emgesa pretende construir en el sitio donde funcionó establecimiento.

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