lunes, 30 de marzo de 2026
Regional/ Creado el: 2014-08-17 08:23

“Uno no es de donde nace, si no de donde se lucha”

En 1988 la guerra entre grupos insurgentes en el sur del Tolima originó el desplazamiento de la familia Gonzales Henao.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 17 de 2014

Salieron con lo que llevaban puesto, huyéndole a las amenazas por el despojo de sus tierras. Llegaron a Pitalito y con el paso del tiempo se convirtieron  productores de café de alta calidad y uno de ellos en un reconocido dirigente a quien le atribuyen fomentar en el Huila la revolución cafetera.

Don Ómar Gonzales agricultor, dirigente sindical y político, y doña María Aurora Henao, una matrona fiel ama de casa (q.e.p.d.), llegaron a Pitalito a mediados de 1988, junto con sus doce hijos, dejando atrás sus esperanzas, el fruto de toda una vida de trabajo -su finca-, y los anhelos de vivir en una región en paz,  gobernada con justicia social.

Estaban en medio del fuego cruzado entre la guerrilla de las Farc, los grupos paramilitares y el Ejército Nacional. Fueron desplazados sin derecho a nada, obligados a salir con la muda de ropa que llevaban puesta.

“Eso fue una etapa muy dura, cuando la violencia arremetió  en el sur del Tolima. Semanalmente salían muchas familias desplazadas… desterradas. Fuimos uno de esos casos.  Con mis padres a la cabeza y conmigo doce hermanos. Nos señalaban de ser auxiliadores de un bando o del otro;  cuando nosotros solo teníamos tiempo para trabajar y estudiar”, recuerda con nostalgia William Gonzales.

A su llegada a Pitalito se establecieron en una pequeña finca ubicada en la vereda Aguadas. Iniciaron a cultivar café. Con el paso del tiempo, la buena administración de los recursos lograron comprar otra finca de tierras muy buenas y baratas. Allí establecieron nuevos cultivos de café, y se fueron poco a poco organizando cada uno en su predio.

 

Sus inicios como dirigente cafetero

William señala que su labor en la defensa de la caficultura, lo lleva en su sangre. Recuerda a su padre don Ómar Gonzales como líder comunal, político que dio la lucha por la asignación de tierras a familias de bajos recursos, siendo directivo de la Asociación de Nacional del Usuarios Campesinos (Anuc).

“Eso también lo hereda uno. Ya estando en Pitalito empecé como líder comunal en la vereda de Aguadas, luego en Palmar de Criollos, y fundamos la vereda la Castilla con mis hermanos y la gente nueva que iba llegando a una región despoblada. Argemiro Anacona me invitó a ser parte de una lista al Comité Municipal de Cafeteros, años después el señor Carlos Emilio Torres me dijo que ingresara al Comité Municipal como suplente y en el año 2002 encabecé una lista logrando la curul en esa instancia de la agremiación cafetera”.

Ya en el año 2006 presentó su nombre como candidato al Comité Departamental de Cafeteros, alcanzando la más alta votación de esas elecciones. Llegó a ser su presidente preocupándose por recuperar la autoridad en los cargos directivos y fijando posiciones a favor de la base cafetera.

“Siempre me mantuve en una vertical, así me quedara yo solo con mi  voto. Por nada del mundo votaría algo en contra de quienes me eligieron. Tuve discusiones muy serias con la administración de turno, con el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros que por la época era Gabriel Silva Luján. Desde ese entonces mostré  mi inconformismo por el precio interno de la carga de café que se proponía en $470.000 por debajo de los costos de su producción”.

Señaló que como en otras agremiaciones, los directores ejecutivos son los que mandan en la junta directiva de la organización, situación que él puso en su lugar cuando fue electo como presidente del Comité Departamental de Cafeteros.

“Me daba angustia viendo como lideraba el anterior presidente a mi elección. Yo asumí con carácter las funciones de ese cargo, dándole el lugar al director ejecutivo como lo señala el organigrama. Se le dio orden, porque la junta directiva que no era otra cosa que comité de aplausos”.

A su paso por el Comité Departamental de Cafeteros -junto con tres miembros más- las mayorías le solicitaron la renuncia al director ejecutivo que para la época era Rigoberto Ciceri Arriguí.

“Él nunca renunció. Le insistimos que presentara su carta de renuncia y como no quiso, el 10 de julio del 2010, se nombró al ingeniero Héctor Falla Puentes, actual director ejecutivo”.

Dijo que la salida de Ciceri Arriguí obedeció a diferencias frente a la aplicación de la políticas para el sector cafetero, además que llevaba cuatro periodos en ese cargo que según Gonzales Henao es bueno oxigenarlo con personas que también les interese el fortalecimiento y el mejoramiento de la calidad de vida de la base cafetera.

Calificó como desafortunado el nombramiento del médico Fernando Castro Polanía como delegado por el Huila en el Comité Nacional de Cafeteros.

“Fue una decisión política. El médico es conocido como excandidato a una alcaldía pero nunca como dirigente cafetero. Por eso con sorpresa recibimos la elección del doctor Fernando Castro, salió el nombre de la noche a la mañana. Cuando esperábamos a un dirigente formado con las bases cafeteras, la posición de él en el paro cafetero habla por sí sola de cuáles eran sus intereses”.

 

Dignidad Agropecuaria

Recordó cómo el desplante que hiciera el Gobierno Nacional a la dirigencia cafetera a mediados del 2012 tras la no asistencia de sus delegados a  un foro para tratar asuntos relacionados con la políticas para fortalecer caficultura y el sector agrario, llevó a la dirigencia cafetera del Huila, a instalar la directiva de Dignidad Cafetera de la cual es su vicepresidente, junto con Orlando Beltrán, Octavio Oliveros, Armando Acuña, Gentil Tapiero, Arnubio Vargas, Granario Chala, Alirio Aguilera y Mauricio Sánchez, entre otros.

Cansados de la evasivas del gobierno pese a la crisis por la que está pasando el sector cafetero se  convocó en febrero del 2013 el paro nacional cafetero, después de casi quince días de huelga y protestas en las vías del sur, centro y norte del Huila, junto a otras regiones de Colombia se levantó la protesta con la firma de un acta en la ciudad de Pereira. Movilizaciones que nuevamente se tomaron las vías, e incluso la Plaza de Bolívar tras el incumplimiento de los acuerdos pactados.

“Haber llegado a los paros fue algo duro, fueron provocados por el incumplimiento del mismo gobierno, la misma institucionalidad y nos tocó a nosotros reclamar para llegar a que hoy se estén cumpliendo parcialmente los acuerdos. Hoy más que nunca a ese equipos de dirigentes de la Dignidad Cafetera se le debe reconocer ese gran trabajo”.

Ad portas de las elecciones para escoger los representantes de los comités municipales y Comité Departamental de Cafeteros, invitó a los caficultores a elegir muy bien a sus representantes porque solo de ello depende que la caficultura en el Huila se fortalezca a través de políticas que beneficien a las mayorías.

“No podemos seguir en paros y en marchas, cuando tenemos la gran opción democráticamente de elegir representantes;  quienes con carácter, argumentos defiendan la dignidad y la calidad de vida de nuestros cafeteros”, finalizo.