‘No soy un indigente’
Deambular por varios municipios del Huila y tener como familia a dos perros es, en resumidas cuentas, la vida de Luis Eduardo Ramos. Hoy a sus 60 años busca tener un hogar para vivir dignamente. La Alcaldía conoció del caso e intervino a través de la Secretaría de Desarrollo Social para brindarle un hogar de asistencia.
Dadas las condiciones climáticas que ofrece Neiva, la ciudad se convierte en un lugar propicio para la indigencia. De acuerdo con un informe de la Secretaría de Desarrollo Social, en la ciudad existen 322 habitantes de la calle, de estos censados 294 -equivalente al 91,3%- no padecen ningún tipo de discapacidad.
Del total censado solo 12 personas, es decir el 3,7%, presentan algún grado de discapacidad física y la mayoría se relaciona con miopía o lesión en los ojos. Otro problema radica en la condición de futuro adulto, al que llegan los habitantes de la calle, sin el cuidado necesario por parte del Estado o las instituciones enfocadas al servicio social.
Ramos, habitante de la calle
Una de estas personas es Luis Eduardo Ramos, quien habita en la calle desde hace 21 años. Ramos tiene ceguera a causa de una infección, la cual argumenta fue producida por una persona que le arrojó un líquido en los ojos, aun así, recorre a diario las ciudades en busca de la caridad de las personas y como compañía de sus aventuras dos perros que considera son su familia.
Nació en Gigante hace 60 años y como buen caminante carga a sus espaldas un moral con todo lo necesario para sobrevivir, entre ello sus documentos, desde la partida de bautizo hasta el carnet del Sisbén, unas sábanas y la purina para sus fieles amigos.
A su edad ha recorrido a pie varios municipios del departamento y ahora solamente quiere descansar y pasar sus últimos años de vida en una vivienda, que pide le sea otorgada lejos de la ciudad, sin el miedo que le genera a diario ser echado de los sitios que transita, maltratado por policías, bandas o delincuentes o discriminado por su condición de anciano sin hogar.
Luis Eduardo Ramos ha llegado a una edad senil sin más compañía que sus perros y expresó que no es un indigente porque no le hace mal a nadie. Afirma que posee familia en Neiva, dos hermanas de las cuales sólo recuerda sus nombres Rocío y Rosa Ramos y que prefiere pueda vivir con ellas como en años anteriores. Luis Eduardo da las gracias siempre y bendice a quien le ayuda pero explicó que le ha llegado la hora de vivir tranquilo.
Ayuda social
La caridad de las personas la ha recibido siempre. En este caso un ciudadano preocupado por su condición de adulto mayor, ciego y como lazarillos sus dos perros quiso solidarizarse con Ramos a través del DIARIO DEL HUILA y dar a conocer su historia para que las entidades locales le puedan colaborar a Luis Eduardo y los demás ancianos que deambulan por la ciudad, para devolverles calidad de vida digna en sus últimos años.
La denuncia llegó a la Secretaría de Desarrollo Social de Neiva, quien entrevistó a Ramos y propuso atenderlo, si él lo disponía, a través de una valoración médica para luego ser beneficiario de uno de los 15 cupos, que tiene la Administración Municipal en el Hogar Divina Providencia.
Organización que fue la única que se presentó a la licitación para ofrecer los servicios de cuidado a los abuelos en condición de vulnerabilidad en Neiva y con los cuales la Alcaldía ha venido trabajando desde hace varios años.
Costo del cuidado
El contrato por los cuatro últimos meses que la Alcaldía de Neiva tiene con el Hogar Divina Providencia es de 34’500.000 pesos. $8’625.000 recibe el hogar mensualmente por los 15 cupos para los abuelos, de acuerdo con información suministrada por Blanca Gómez, auxiliar administrativa de la Secretaría de Desarrollo Social. Este servicio consta de alimentación, asistencia médica, aseo y cuidado que son brindados por personal especializado en la institución.
La funcionaria se comprometió en ayudar a Luis Eduardo Ramos brindándole la asistencia necesaria hasta donde él lo permita. Según información que brindó Gómez, el caso de Ramos es algo delicado porque él se resiste a abandonar a sus mascotas, sin embargo accedió a realizarse los chequeos médicos y disponer de él para ser atendido por el personal de la institución.
Blanca Gómez igualmente expresó que el conducto regular, en estos procesos, consiste en una valoración médica que permita descartar cualquier enfermedad en el nuevo miembro del hogar como medida de prevención, frente a los demás abuelos que se encuentran en la institución. Asimismo insta a que se tenga información de la familia como requerimiento legal y que no retienen a ningún abuelo si es su deseo abandonar el hogar.
Hoy se espera que Luis Eduardo Ramos se presente ante la Secretaría de Desarrollo Social como bien quedó en acuerdo con la funcionaria Blanca Gómez. El paso a seguir es el control médico en un centro asistencial de la ESE Carmen Emilia Ospina, contando con un buen estado de salud, para continuar como beneficiario del cupo en el Hogar Divina Providencia le otorga. Se espera que frente a la postura de Ramos con sus mascotas intervenga la policía ambiental u otro organismo que se encargue de la adopción de los animales.
