lunes, 30 de marzo de 2026
Regional/ Creado el: 2014-07-07 11:56

¡Hay mazamorra para rato!

Mal censadas en la ciudad de Pitalito hay unas mil familias que subsisten de trabajos informales.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 07 de 2014

Hoy les contamos la historia de ‘El Paisa’ -no el que planea y dirige atentados- sino del que vende mazamorra.

Diario del Huila, Pitalito

Don Miguel Antonio Castaño más conocido como ‘El Paisa’, cumplió, en el 2014 diecisiete años de ex1tensas jornadas por el sector urbano de la ciudad de Pitalito vendiendo mazamorra -maíz blanco cocido en agua-, considerada como una comida típica de los antioqueños pero adoptada como un plato exquisito entre las clases populares de otras regiones del país.

“Yo soy de Pitalito, pero trabajo con la mazamorra paisa, por eso todo el mundo me conoce como ‘El paisa’”.

Recuerda que en el negocio de venta de mazamorra arrancó después cumplir muchos días buscando trabajo infructuosamente; sin tener conocimientos de un oficio o arte que le ayudara a conseguir el sustento para su familia, optó por vender este plato típico.

“Conocí la venta de mazamorra como negocio y empecé a venderlo, y gracias a Dios llevo unos 17 años. Con eso le he costeado el estudio a mis hijos, y he conseguido el sustento de mi familia”.

¿Cuál es la fórmula?

‘El Paisa’, nos contó que el inicio de este negocio no fue fácil, porque a él nadie le enseñó. Solo la experiencia que da la constancia, el esfuerzo propio, y la observación fueron suficientes para que hoy tenga muchos clientes en diferentes barrios de la ciudad de Pitalito.

Con los años, don Miguel ha logrado establecer la cantidad de agua, y el nivel de la llama en la estufa para preparar unas 300 porciones de mazamorra para los días entre semana y para los festivos unas 500.

“La mazamorra paisa está hecha de maíz y agua. El detalle está en la cocción, en su preparación, que inicia a las 10:00 p.m., y termina a la 6:30 a.m. y a las 7:00 a.m. estoy saliendo en mi bicicleta a ofrecerla”.

Con la inventiva criolla ha logrado adaptar en la parte delantera de su caballito de acero, un cajón para llevar una olla india, en la cual distribuye este alimento en jornadas que van hasta el mediodía.

Inicia la ruta en el barrio El Paraíso, pasa por la comuna Dos hasta llegar al Centro, y finaliza en la comuna Cuatro, sector de Solarte, identificándose con el bullicio que hace, una corneta de mano.

“Cuando suena este pito, todo el mundo sabe que llegó la mazamorra paisa, este sonido identifica a quienes trabajamos como mazamorreros”.

Se declara agradecido con este improvisado oficio; al cual llegó ante la imposibilidad de conseguir un trabajo formal. En el tiempo que lleva en la venta de mazamorra ha conseguido que su esposa y sus cuatro hijos no aguanten hambre, y vivan en condiciones dignas.

“Tengo que ser agradecido con lo que Dios me ha socorrido. Yo le quiero decir a mis clientes que muchas gracias y que hay mazamorra para rato”.

Esta es una de las centenares de historias que circulan por las calles de la ciudad de Pitalito. Mujeres cabezas de hogar, hombres cabeza de familia desterrados por los violentos de lo que fuera su todo, su historia y el capital de toda una vida. Otros a quienes el destino les ha jugado una mala pasada.

Muchos de ellos encontraron trabajo informal, su única forma se subsistir, no importando la persecución o discriminación a la que se ven sometidos por la ocupación del espacio público.