Proceso de Paz/ Creado el: 2016-09-07 09:23
Lo que usted debe saber de los acuerdos de paz
A partir de hoy DIARIO DEL HUILA, publicará una serie de entrevistas con dos reconocidos juristas del departamento para interpretar y conocer el alcance de los puntos más relevantes de los acuerdos suscriptos en La Habana.
- Qué piensa usted de lo acordado en La Habana, sobre los resultados de la Justicia Transicional, y si este proceso dentro del posconflicto va desencadenar una impunidad para los crímenes de lesa humanidad?
- El problema de la concentración de la tierra ha sido una causa estructural del origen del conflicto armado colombiano y fue núcleo duro de las negociaciones en La Habana. ¿Cree usted que el pueblo colombiano va lograr una reactivación económica e involucramiento en procesos productivos en aquellos territorios particularmente afectados por el conflicto armado interno?
- Otro factor que ha alimentado el conflicto armado en Colombia ha sido el narcotráfico. ¿Considera usted que los programas de sustitución de cultivos y proyectos alternativos de producción anunciados por el Gobierno, van a erradicar definitivamente este flagelo.
Aníbal Charry - Abogado
- Lo acordado en La Habana sobre justicia transicional obedece a estándares internacionales para resolver conflictos de guerra como el que tenemos en Colombia hace 52 años con las FARC, pensando más en las víctimas para que haya verdad, justicia y reparación, que en cárcel para los guerrilleros por lo que no puede ser sometido a la justicia ordinaria, sin que ello implique impunidad para los crímenes de guerra y de lesa humanidad como ya lo avaló la Corte Penal Internacional por intermedio de la fiscal Fatou Bensouda quien felicitó al Gobierno colombiano por el acuerdo logrado con la insurgencia, precisamente porque no habrá impunidad para esta clase de delitos que no serán amnistiables, quedando sin discurso los opositores recalcitrantes de la paz que temen realmente es a la verdad que involucra el sistema. Hay que aclarar que no existen antecedentes después del Estatuto de Roma en que se haya acordado un sistema de justicia integral con los alzados en armas para crear un tribunal que los juzgue a ellos mismos. Ya lo dijo además el Comandante de las Fuerzas Armadas el general Mejía lúcida y categóricamente y tenemos que creerle por ser fuente autorizada y confiable: “La justicia transicional es el túnel por donde las FARC pasarán de la ilegalidad a la legalidad”. Que por supuesto no puede constituir impunidad.
- Si bien lo acordado en La Habana no es la panacea para resolver el problema de la tenencia de la tierra que ha sido hontanar de todas las violencias en Colombia , no hay duda de que lo acordado redundará en beneficio de la reactivación económica, en tanto se trata de hacer una verdadera redistribución de la tierra y una reforma agraria integral en un país donde existe tanta desigualdad en esta materia y de 21.7 millones de hectáreas productivas que se encuentran concentradas en la oligarquía terrateniente de siempre solo se explotan 4.7 millones lo cual ha sido una talanquera para el desarrollo y modernización de Colombia en el sector rural. Nada de lo acordado resulta revolucionario y entreguista del país a las FARC y mucho menos una amenaza a la propiedad privada como también falazmente lo sostienen los enemigos de la paz. Simplemente se trata de resolver con lo acordado una tremenda inequidad que ha debido resolverse mucho antes de la mortandad y la destrucción que hemos tenido que padecer con ocasión del conflicto armado que pretendemos finalizar el próximo 2 de octubre con la participación del pueblo colombiano.
- Teniendo en cuenta que hace más de cuarenta años el narcotráfico ha sido el alimento fundamental de esta guerra fratricida y degradada que ahora tenemos la oportunidad de terminar, al punto de que podemos afirmar que si no hubiese mediado el tráfico de drogas ya se hubiese acabado el conflicto, además de que ha permeado y pervertido todas las instancias de la sociedad; lo acordado, si bien tampoco va a resolver definitivamente el problema de las drogas ilícitas por su complejidad y conexidad internacional, como que está atado a la demanda orbital creciente de su consumo, es el punto de partida y la oportunidad para tratar de buscar una solución coherente al problema con programas de sustitución de cultivos ilícitos; de prevención del consumo y la salud; de solución al fenómeno de producción y comercialización de narcóticos desarticulando toda la cadena de valor del narcotráfico con respeto a los derechos humanos de los campesinos cultivadores y los adictos, aceptando la cooperación internacional para combatir este cáncer de las sociedades que reclama incluso su legalización para tratar de aniquilar su poder corruptor y de violencia.
Hugo Tovar Marroquín - Abogado
- El gobierno colombiano ha dicho que las Farc fueron derrotadas militarmente y que por esta razón ellas aceptaron negociar en La Habana. Sin embargo, entre las Farc y los voceros del gobierno acordaron la creación de una Jurisdicción Especial de Paz. Si fuera cierto que hubo derrota militar de las Farc, los máximos responsables de crímenes de esa organización terrorista serían sometidos a nuestra Justicia ordinaria. Recordemos que luego de la Segunda Guerra Mundial, una vez derrotados militarmente los Nazis, los Aliados crearon el Tribunal de Núremberg para juzgar crímenes de guerra y contra la humanidad. En este caso sí es atinado hablar de derrota militar, porque fueron los Aliados quienes impusieron las condiciones. En cambio en La Habana fueron las Farc las que establecieron las condiciones para ser juzgados. Esto significa que no hubo la tal derrota militar y que, por el contrario, fue el gobierno el que terminó arrinconado políticamente por aquéllas. Por supuesto que está garantizada la impunidad, como se infiere de los artículos 60 a 75 del Acuerdo Final. Aunque dudo que la Corte Penal Internacional no intervenga frente a las más graves violaciones de Derechos Humanos y del DIH.
- Es cierto que la tenencia y propiedad de la tierra explica en parte el origen de la violencia. Pero, ¿qué se puede esperar de quienes como las Farc han azotado el campo con violencia ejercida contra grandes y pequeños productores agropecuarios? Lo que se deduce del Acuerdo Final es el énfasis que hace en los “pequeños y medianos productores y productoras” y en la “propiedad comunitaria” en el capítulo “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral”. Lo que han hecho el gobierno y las Farc es preparar el orden jurídico para arrasar con las empresas agropecuarias y la economía de escala, y estimular la pequeña propiedad, la propiedad comunitaria y la agricultura de pancoger, que es finalmente lo que, según las Farc, ayudaría a mitigar la pobreza tradicional en el campo. Pues si la tenencia y propiedad de la tierra explica en parte la violencia, en lugar de fomentar la reactivación económica y aclimatar la paz en el campo, lo que se viene es una violencia peor, porque los acuerdos se orientan al despojo arbitrario de unos en beneficio de otros.
- La historia del narcotráfico corre parejas con la corrupción política y la violencia. Desde el gobierno de César Gaviria empezó el sometimiento del Estado al narcotráfico liderado entonces por Pablo Escobar y el Cartel de Cali. Así empezó a perfilarse el narcoestado. Ya las Farc derivaban buena parte de sus ingresos del narcotráfico, lo que explica su crecimiento exponencial en hombres y armas como se hizo evidente durante el gobierno de Andrés Pastrana. Las Farc, dicho sea de paso, adoptaron los mismos métodos terroristas de los narcos. En el Acuerdo Final no hay una sola referencia que obligue a las Farc al desmonte del negocio maldito. Por el contrario, éste sigue en aumento. Basta leer lo que hoy dicen el Fiscal General y El TIEMPO sobre el crecimiento desmesurado de los cultivos de coca y el avance de las bandas criminales y del ELN hacia zonas de las Farc. Lo que yo veo es un simple cambio de brazalete. La mil veces probada sustitución de cultivos, lo mismo que los proyectos alternativos de producción a lo largo de varios gobiernos han resultado inanes para combatir el flagelo de los cultivos ilícitos o combustible del crimen. Los negociadores de las Farc deben estar que revientan de la risa de ver la torpeza o la ingenuidad del gobierno. El Acuerdo Final se limita a repetir las frustradas experiencias sobre la materia. Vamos hacia el narcoestado perfecto.
