“La paz sin justicia corre el riesgo de no ser paz”: A. Uribe
El expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder de la bancada congresional del Centro Democrático, respondió ayer ‘No’ a la invitación que 24 horas antes le había formulado el jefe de Estado, Juan Manuel Santos Calderón, para que participara en los diálogos que el gobierno sostiene en La Habana con los representantes de las FARC.
A través de una declaración de prensa, el exmandatario de los colombianos Álvaro Uribe Vélez reiteró sus críticas al proceso de diálogo Gobierno-FARC, que se lleva a cabo hace dos años en la capital de Cuba.
“Parecería inútil invitar a un diálogo para notificar lo resuelto”. Con esta expresión, Uribe Vélez, sintetiza su negativa para atender la invitación del presidente Santos Calderón.
Del mismo modo, el hoy senador Uribe Vélez se reafirmó en los reparos a cuanto se ha acordado en la mesa de negociaciones de La Habana.
El siguiente es el texto de la declaración:
“Ha sido dañino para la democracia que personas con notoriedad pública distraigan a los ciudadanos en el juego entre el insulto y el elogio, entre la acusación temeraria y la declaración magnánima.
Ha sido dañino para la democracia que personas con responsabilidades públicas creen confusión entre la indulgencia al narco terrorismo en nombre de la paz y la represión al reclamo justo en nombre de la autoridad.
Ha sido dañino para la democracia que personas con responsabilidades públicas aparenten diálogo para claudicar ante el terrorismo e imponer a sectores ciudadanos, que expresan argumentos críticos, la adhesión a lo claudicado y ya consumado; sectores ciudadanos que añoran paz estable y sin riesgos para la democracia.
Parecería inútil invitar a un diálogo para notificar lo resuelto, cuando el crimen es campeón, el perdón y la reconciliación corren el riesgo de no ser sinceros y la paz sin justicia corre el riesgo de no ser paz”.
Reacciones
Como es propio de esta naturaleza de declaraciones y conocidas las diferencias que distancian a los protagonistas, fueron diversas las reacciones que se escucharon y leyeron en distintos medios de comunicación; encontradas ellas, también. De un lado, congresistas del Centro Democrático respaldaron sin reservas lo expresado por el expresidente Uribe Vélez. De otro lado, senadores como Roy Barreras lamentaron que su homólogo en la Cámara Alta no haya acogido la propuesta del Primer Mandatario de la Nación. Dijo que la carta de Santos no puede tomarse, como se insinuó en algunos espacios, como una estrategia política. “Se ha acudido a todo tipo de instancias. Yo mismo fui intermediario en algún momento, pero el senador Uribe siempre ha rechazado la posibilidad de un acercamiento con su sucesor.
Mensaje de Santos
Aprovechando su visita al departamento de La Guajira, el presidente, Juan Manuel Santos Calderón, dio a conocer apartes de la carta que dirigió al senador Uribe Vélez.
Apartes
Fragmentos de la misma, consignan: “Presidente Uribe: esta ha sido una negociación seria, juiciosa, ponderada, realizada por un equipo negociador con personas de la más alta credibilidad y
experiencia, incluidos quienes fueran su comandante general de las Fuerzas Militares, su director general de la Policía Nacional y su alto comisionado de Paz.
¿Qué estamos obteniendo los colombianos con este Acuerdo? El fin de la guerra y sus innumerables víctimas, un campo en paz con verdaderas opciones legales y reales de desarrollo económico, el fortalecimiento de nuestra democracia y que nuestra Colombia deje de ser estigmatizada como tierra de violencia”.
Armas
Más adelante se ocupó de la dejación de armas por parte de las FARC, y consignó: “Las FARC entregan todas, todas sus armas a las Naciones Unidas, abandonan el secuestro y la extorsión, rompen sus vínculos con el narcotráfico y la minería ilegal, cesan los ataques a la fuerza pública y a la población civil. Es la consecuencia del cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, cuyas reglas se pactaron el pasado 23 de junio.
Las FARC, al desmovilizarse y dejar de existir como grupo armado, inician su tránsito hacia la vida civil. Los que quieran continuar su lucha política deberán abrirse camino sin armas en nuestra democracia.
Los miembros de las FARC deberán someterse al sistema de justicia transicional que se estableció. No habrá amnistía para los responsables de graves crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad. Estos serán investigados, juzgados y sancionados por la jurisdicción especial de paz y deberán someterse a una restricción efectiva de su libertad entre 5 y 8 años, siempre y cuando digan toda la verdad sobre lo que sucedió y contribuyan a la reparación de las víctimas. De lo contrario, tendrán penas de prisión de hasta 20 años. Es decir, no hay impunidad.
Y si llegaran a reincidir, perderán todos los beneficios”.
Legalidad
Sobre el futuro de los agentes del Estado, subrayó: “Todas las actuaciones relacionadas con el conflicto de los miembros de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, como guardianes de la libertad y la democracia, se presumen legales. Todo lo contrario sucede con las actuaciones de la guerrilla, que se presumen -todas- ilegales.
Aquellos agentes del Estado que hayan cometido algún delito relacionado con el conflicto podrán acogerse voluntariamente a la justicia especial de paz con los mismos beneficios. Evitaremos de esta forma que se repita la injusticia de ver a exguerrilleros totalmente amnistiados y en libertad, mientras nuestros soldados y policías acaban purgando largas penas en la cárcel.
Este proceso de paz es el primero en el mundo en el que la prioridad son las víctimas y sus derechos. Esto parte del reconocimiento de más de 7 millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado, de las cuales 8 de cada 10 han sido civiles. Las victimas recibirán justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición. Los colombianos podremos vivir sin esa macabra y tenebrosa fábrica de víctimas que hemos tenido que soportar en estos últimos 50 años”.
