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Política/ Creado el: 2016-10-28 10:46

“El diálogo es el camino humano”: monseñor Froilán Casas

“Esperamos que no nos vayan a defraudar en ninguna posición, porque el común denominador del colombiano es la paz. Todo discurso agresivo sobre la paz va contra de ella”.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 28 de 2016

 

Jorge Parga Vanegas

Diario del Huila

Con espíritu optimista el obispo de la Diócesis de Neiva, monseñor Froilán Casas, dio la bienvenida a la iniciación de los diálogos del Gobierno con el ELN, y en alusión a la solicitud del uribismo para que el episcopado intervenga en la búsqueda de un pronto acuerdo de paz, dijo que no hay ninguna objeción partidista.

En referencia a la polémica que ha generado la reforma tributaria, expresó que el país está cansado de tantos impuestos, pero que lo importante es que se combata la corrupción.

El prelado habló con EL DIARIO DEL HUILA, y reiteró que hoy el común denominador de los  colombianos es la paz y la reconciliación.

 

¿Qué opina de la petición que hizo el expresidente Uribe a la Conferencia Episcopal para que intervenga en la búsqueda de un pronto acuerdo nacional en torno del proceso de paz?

Claro que sí. No conozco la petición del expresidente Uribe, pero si en tales condiciones está la fórmula, bienvenida la propuesta. De todas maneras nosotros los obispos colaboramos con el Gobierno legítimo que sea y apoyamos las propuestas en favor de la paz, para que se pueda dar ese acuerdo en función de toda Colombia. En ese sentido, nosotros no tenemos  ninguna objeción partidista, sino apoyar todo lo que apunte al bien común.

 

¿Monseñor, cree en la sinceridad del expresidente Uribe frente al propósito que identifica a los colombianos de lograr un pronto acuerdo por la paz?

Yo creo en la gente, porque si no estaría en actitud  guerrerista. Creo también frente a tanta mentira que he visto y he padecido. A pesar de todo, creo porque yo no soy ingenuo para creerle a todo el mundo, pero creamos porque si no, nunca llegará la paz. Creamos en las propuestas del Gobierno, creamos en esto. Esperamos que no nos vayan a defraudar en ninguna posición, porque el común denominador del colombiano es la paz. Todo discurso agresivo sobre la paz va en contra de la paz. Yo creo que lo que propone el ´uribismo´, viene de colombianos, y lo que propone el Gobierno también son colombianos, y lo que proponen las FARC igualmente son colombianos. El ELN ahora en Quito, bienvenido ese diálogo. Pienso que debemos partir de lo bueno y no de lo malo.

 

¿Considera válidas en todos sus tópicos las propuestas formuladas por los promotores del NO para que se revisen los acuerdos  de La Habana?

Es que esa es la democracia. Yo no entiendo por qué hablamos de democracia y cuando disienten de nosotros nos ofendemos. A mí me encanta la democracia porque es la posibilidad de decir, Sí o No, y disentir con respeto y sentido crítico, pero además, abierto a repensar las cosas, a rectificar y reconciliar. Yo he escrito que estamos en un momento especial para la paz, porque creo que ha bajado la emotividad de los diferentes grupos. Yo lo he notado así, y lo que más me ha agradado, es ver al señor Rodrigo Londoño, cuando dice que, “el arma es la palabra”. Cuando yo oigo eso, me emociono. Digo listo, fuera las armas y ahora la democracia, que la gente venga, proponga, disienta, pero todo con la democracia. Para eso está la rama legislativa, para llegar y proponer, y no imponer, porque esa es la democracia.

                    

¿Cree que el principal escollo para llegar a un acuerdo en torno a lo definido en La Habana es la Jurisdicción Especial de paz?

Yo no sé. Eso que lo analicen más los juristas y que se oiga a una y otra parte. En eso no soy experto, pero me parece que tiene que haber concesiones porque tampoco van a llegar ellos a la vida republicana en medio de errores. Ya hubo fallas, pero que ahora sea borrón y cuenta nueva, pero para todo, no para unos delitos sí, y para otros no. En ese orden, creo que podemos llegar a una reconciliación de todos los colombianos, porque ese estilo maniqueo, que una cosa es buena y otra es mala de acuerdo con la autoridad que la determina, No, busquemos una reconciliación y, así, sí vamos a perdonar y acabar con todos los delitos atroces que hubo en este país, pues hay otros delitos que puedan darse, pero hay que cambiar y renovar. Ojalá las cárceles queden reducidas y sean realmente centros de readaptación y crecimiento personal y no esos sitios hacinados que no forman a la gente, sino que la hacen más agresiva. Son sitios inhumanos.

 

¿Cómo aprecia la Iglesia Católica la iniciación de los diálogos entre el Gobierno y la guerrilla del ELN, hay optimismo?

Yo soy optimista. Es que el diálogo es el camino humano, entonces fuera las armas. Las armas son realmente asquerosas, sólo hay que mantenerlas con una actitud de defensa nacional frente a los malvados. Para eso están las cárceles para meter a la gente que comete un delito, pero que se rehabiliten  y no cárceles  que destruyen a la persona, porque también la persona tiene derecho a cambiar de vida. Tendrá la sociedad que establecer las normas y leyes que convengan a la vida democrática. Yo ante todo soy demócrata, y la democracia es disenso, consenso, respeto y propuesta. Si hay una democracia impositiva, no es democracia.

 

¿Cómo ha sido recibida en el  episcopado colombiano la Reforma tributaria?

Eso tiene sus bemoles Dios mío, y los que manejan todo el sentido de la normatividad tributaria son los que deben opinar. Yo pienso que las entidades sin ánimo de lucro, deben ser analizadas. Por ejemplo, nosotros en el banco de alimentos en Neiva, ¿a qué se apunta? pues a responder a la necesidades sociales a la cuales está obligado el Gobierno que recibe impuestos de nosotros los colombianos. Cuando tenemos estas entidades de servicio social, deben ser controladas por la DIAN, porque pueden haber entidades que camuflen cosas sucias, pero que se les impongan a todos los impuestos, porque si no entonces las entregamos y que el Estado responda,  para eso pagamos impuestos. Creo que en eso hay que ser un poco generosos, pero eso no quiere decir que el Estado no deba controlar. Pero por otro lado, frente a todas estas reformas tributarias de las que estamos cansados todos los colombianos, en todos los gobiernos, lo importante es que se combata la corrupción, porque combatiendo la corrupción, la plata alcanzará para muchas cosas y todos nos vamos a beneficiar de los tributos que pagamos los colombianos. 

“Esperamos que no nos vayan a defraudar en ninguna posición, porque el común denominador del colombiano es la paz. Todo discurso agresivo sobre la paz va contra de ella”.