miércoles, 01 de abril de 2026
Política/ Creado el: 2015-10-11 12:00

‘La política se ha convertido en una guerra por conseguir el poder’

Jesús Antonio Medina Hernández fue nombrado alcalde de Neiva durante los años 1985-1986 por el gobernador de la época, Héctor Afanador.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 11 de 2015

Como un homenaje al fallecido Rodrigo Lara Bonilla, fue nombrado como burgomaestre de los neivanos Jesús Antonio Medina Hernández en abril de 1985, por parte del gobernador Conservador Héctor Afanador. Aunque Medina Hernández pertenecía al movimiento Dignidad Liberal de la época, manifiesta que su papel dentro del gobierno de Afanador fue muy importante ya que fue el único integrante de su partido en participar en el Consejo de Gobierno y tener una representación en los temas de la ciudad y el departamento.

 

¿Cómo era la política anteriormente y qué diferencias ve con la actual?

 

Existen unas diferencias muy grandes a cómo se maneja hoy en día, pero todo depende de las personas. Precisamente, en alguna ocasión en las giras presidenciales que realizaba Álvaro Uribe Vélez, le pregunté qué iba a hacer con la elección popular de alcaldes y gobernadores, porque ya a partir de que se empezaron a elegir de esta manera, la corrupción empezó crecer y a comprometerse el erario público.

Anteriormente, el trabajo era distinto porque nosotros éramos nombrados por decreto y entrabamos simplemente a colocar nuestra capacidad de trabajo a disposición de los temas que se consideraban eran los pertinentes para la ciudad, sin pretender organizar una dinastía de poder, que es lo que hoy en día se ve. Por eso, la mayoría de veces no se puede plasmar lo que verdaderamente la política quiere, que es buscar el desarrollo de las ciudades y las regiones para mejorar las condiciones de vida de la población.

¿Antes a la política ingresaban más por una vocación de servicio y no para enriquecer sus bolsillos?

Lo que se ha vuelto es una profesión y un modo de vida. Lo que pasa es que la ciudadanía debe tener el criterio para mirar cómo se manejaban las cosas y como se hacen ahora. Independientemente si anteriormente era mejor o no, lo que hay que hacer es un voto de censura porque candidatos buenos y malos hay en todos lados.

Una de las diferencias es que como ahora hay periodos establecidos y bastante largos, de cuatro años, ya que anteriormente era de un año o tan solo dos, se tiene un periodo de tiempo mayor para proyectar mejor las cosas y uno pensaría que esta proyección sería un mayor beneficio para la comunidad, pero paralelo a eso ve como gran parte de los que llegan al poder buscan es su beneficio personal y es ahí donde no funciona el asunto.

¿En 1985 cómo era Neiva y a la fecha, qué tanto ha cambiado?

Ya son 30 años en los cuales la ciudad ha crecido. Nosotros para esa época entramos a una ciudad con unas dificultades grandes, entre ellas el desarrollo, que estaba frenado porque la estructura de servicios públicos no daba para extender la ciudad. Por eso, desde mi gestión se hizo el plan maestro de acueducto y alcantarillado, para poder desarrollar las zonas que después cogieron impulso como la zona oriental. También se creó una red de servicios públicos capaz de absorber el desarrollo que la ciudad tenía de frente.

Lo otro que se logró hacer fue un avalúo catastral porque el catastro estaba muy atrasado. Y con esa revisión permitió manejar un recurso cinco veces mayor al que se estaba manejando antes.

En materia vial, hace treinta años el tema era muy sencillo. Nosotros lo que hicimos fue realizar el anillo vial de la ciudad, ampliar la carrera séptima, se compraron predios, se hicieron las vías para tener el ancho que actualmente tiene y de esta manera, organizar el tránsito.

¿Cómo observa usted la política y la coyuntura electoral en la actualidad?

Preocupado porque esto se ha vuelto casi una guerra por conseguir el poder y esa no es la idea, lo que se pretende es que se utilicen todos los derechos que nos da la democracia pero con un fin específico que es la sana política y finalmente, llegar al poder para aplicar unas ideas que se supone deben buscar el beneficio de la población, independientemente de a qué grupo político pertenezca.

Actualmente, desde todas las campañas se dice que se va a servir a la ciudad, pero cuando llegan al poder hay una tergiversación y al final, lo que se ve es que los patrocinadores de las campañas tratan de recoger sus inversiones con demasiados intereses.

De igual forma, desde los concejos y las asambleas se ve cómo sus integrantes se creen con el derecho a participar en la ejecución del presupuesto a través de sus amigos, ahí es cuando se ven los comentarios, yo lo apoyo en los proyectos de acuerdo siempre y cuando usted me ayude con unos amigos que pueden realizar las obras. Me parece que ahí es donde no funciona la parte de la democracia.