miércoles, 01 de abril de 2026
Política/ Creado el: 2015-10-15 09:02

‘La política debe comprometerse con el desarrollo social’

Félix Trujillo fue nombrado alcalde de Neiva en el año 1970 bajo el mandato de Carlos Ortiz Fernández. Igualmente, gobernó el departamento del Huila en 1988 en la presidencia de Virgilio Barco Vargas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 15 de 2015

Félix Trujillo fue alcalde de Neiva en 1970, nombrado por el gobernador Carlos Ortiz Fernández y bajo la presidencia de Misael Pastrana, ambos Conservadores. De acuerdo con Trujillo, a pesar de ser Liberal, en ese tiempo aún existía una paridad producto del Frente Nacional, por tal motivo, no estaba polarizada el área partidista.

Igualmente, en la presidencia de Virgilio Barco Vargas fue nombrado como gobernador del Huila en el año 1988, en donde se desempeñó hasta 1990.

 ¿Cómo era la política en estas épocas?

 Los parámetros de la política en la era moderna han sido iguales, desde hace unos años hasta ahora. La mayor diferencia en la actualidad es que han surgido sectores nuevos y los partidos se han subdividido. Anteriormente, se tenía mayor convicción por un movimiento; además, existía un parámetro ideológico. La percepción de la izquierda y la derecha ha desdibujado el esquema  partidista que se manejaba anteriormente.

Cada periodo presidencial tenía un plan de desarrollo que era expuesto al país cuando se comenzaba el gobierno. En esa época, muchos de esos programas hablaban de desarrollo social, pero ninguno cumplió a cabalidad. El desarrollo social se quedó como una etiqueta, no como un compromiso ineludible como existe hoy, que es un imperativo categórico en el mundo entero. Todo esto nos llevó al subdesarrollo y a la inequidad por muchos años.

Las personas que ingresaban a la política, ¿tenían mayor vocación de servicio?

Anteriormente, había una vocación de servicio más definida y aceptada. Los concejos municipales eran integrados por personas que tenían una gran representación cívica y generosidad en el servicio público, la prueba es que los concejales no contaban con remuneración.

En 1970, ¿cómo era Neiva y en 1988, el Huila?

Hablando de las obras, cada gobierno tiene sus sufrimientos y satisfacciones. En la alcaldía desarrollamos una obra que parte en dos el desarrollo urbano de la ciudad, que me correspondió a mí como alcalde iniciarla que fue la construcción de la canalización de la Toma. Ahí se dividió el desarrollo de Neiva. Otra de las obras importantes fue la instalación de alumbrado público por muchas calles de la ciudad.

Gracias a las regalías, en el Huila se hicieron el alcantarillado y los acueductos que existen en los distintos municipios, eso fue un gran avance que tuvimos para la época. También en mi gobierno configuramos el proyecto del Centro de Convenciones José Eustasio Rivera, en la época fue el proyecto arquitectónico más grande que se desarrolló en ese año en Colombia.

¿Qué curiosidades o anécdotas se presentaron durante el desarrollo de su Alcaldía y Gobernación?

Uno de los aspectos que más recuerdo es el total respaldo que nos brindó y la participación decidida que tuvo el presidente Misael Pastrana con Neiva, en muchos de los proyectos que desarrollamos nos brindó la mano, uno de esos fue la canalización del río la Toma, obra de gran importancia para la ciudad.

En la gobernación que tuve la oportunidad de estar casi dos años de gobernador, que ha sido de los periodos más largos. Durante este tiempo, tuve la satisfacción de tener el respaldo de los partidos políticos, especialmente del partido Liberal.

¿Cómo visibiliza la política a futuro, tanto en Neiva, el Huila y Colombia?

El país tiene que comprometerse con el esquema del desarrollo social, es decir, que todas las fuerzas económicas, técnicas, humanas del gobierno estén seriamente comprometidas en este aspecto, esto es necesario para la ciudad, el departamento y el país.

Otro de los aspectos en los que se debe enfocar la política es en el compromiso de todos los mandatarios que sean elegidos en las próximas elecciones, con el proceso de paz. Que este sea un compromiso con decisión, fuerza; todo esto que se está plasmando en el proceso de la Habana, vislumbrando el futuro y la integración de todas las fuerzas vivas de Colombia.