Tenemos un gobierno que acapara todo: David Turbay
Vigente aún en la política, David Turbay considera que puede aportar a la dignificación del oficio. Anuncia que inscribirá su nombre en un movimiento con firmas que llevará el nombre de “Colombia Jóven”.
Por Luis Alfonso Albarracín Palomino
El Precandidato Presidencial David Turbay, se considera un hombre sentidor de los problemas del país, que quiere dejar una huella en el horizonte democrático de la República. Fue el mejor estudiante de la carrera de Derecho en la Universidad del Rosario. Continuó sus estudios de maestría en la Universidad Sorbona de París. Se desempeñó como asesor jurídico de la Presidencia de Alfonso López Michelsen. Fue Representante a la Cámara durante dos periodos y Senador durante cuatro periodos. Fue designado Embajador de Colombia en Egipto, Jordania y ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue nombrado gobernador de Bolívar, durante la presidencia de César Gaviria Trujillo. Fue precandidato presidencial, en las elecciones donde fue elegido Ernesto Samper Pizano, quedando de tercero en esa ocasión y por último, fue Contralor General de la República.
¿Aspira a ser presidente de Colombia?
De la mano de Dios voy a ser presidente de Colombia, para servirle al pueblo.
¿Y a nombre de qué movimiento político se va a presentar?
Tengo el propósito de recolectar las firmas. Hoy, hay una descontextualización de los partidos. Éstos aparecen ante los ojos de los colombianos, como simples dispensadores de avales. Han perdido compromisos ideológicos, vocación de ser intérpretes de la fe del futuro y de la voluntad de cambio de los colombianos. Voy a trabajar, para hacer un movimiento político que llevará el nombre de “Colombia Jóven”. He empezado a recorrer los cuatro puntos cardinales del país, para recolectar las 550 mil firmas válidas que necesitamos para la inscripción en la Registraduría. Con ello, tendremos la oportunidad de inscribir los aspirantes al parlamento colombiano, para las próximas elecciones.
¿Qué le propone al pueblo colombiano?
Creo que la paz comienza donde termina el hambre. La clase política no está mirando los verdaderos problemas de la vida nacional. Y por eso nos corresponde a atrevernos, a ejercer un liderazgo en función de este objetivo. Éstos no se ganan, ni se pierden. Los liderazgos se ejercen. Quiero trabajar para cambiar el modelo económico de la Nación, para poder darle solución a los problemas que han conducido a la pobreza colectiva nacional. Voy a modificar el salario mínimo legal, para incrementarlo en un 50%. A muchos les parecerá una propuesta demagógica o populista. No se trata de ésto. Se trata de reconocer que el capitalismo fracasó. No es una propuesta que no tenga anclaje en la experiencia. Portugal con el crecimiento de los salarios y una política dogmática económica de control a la inflación, ha tenido un crecimiento sostenido significativo. El país, mira con escepticismo, como quien reconoce un apocalipsis, este incremento de los salarios de los colombianos. Pero eso es una lealtad a la Escuela Monetarista, que no comparto. Yo participo de un pensamiento social que vale la pena ejercitar otros procedimientos y modelos, para ver como logramos recuperar la confianza ciudadana en la clase electora de sus destinos. Economías más pequeñas que las nuestras, como Uruguay, Guatemala y Ecuador, tienen salarios mínimos de 400 dólares. Colombia no ha pasado de los 245 dólares mensuales. Entonces tenemos que hay 5,5 millones de colombianos trabajadores que viven con menos del salario mínimo mensual. De los 22 millones de colombianos, el 84% viven con menos de dos salarios mínimos mensuales. Tres de cada diez colombianos, viven con menos de 5 mil pesos diarios. Ésto es una situación triste y dolorosa, con la cual nadie, que tenga patriotismo puede contemporizar. Es una circunstancia que se agrava cada día. En las últimas encuestas del DANE, se incrementó los niveles de pobreza en un 12%. Vamos a hacer un ejercicio, para que el trabajador y su familia, tenga mayor capacidad adquisitiva, que le va a permitir comprar más productos, lo cual va a que se oferten más bienes y servicios, que va a generar un fenómeno de dinamizar la economía del país. Lo anterior va a aumentar la base gravable del país y por consiguiente van a pagar más impuestos al fisco. Va cerrar el círculo virtuoso de la economía, con un incremento del ahorro interno. La aplicación de esta política debe ser prudente. Voy a revisar la estructura tributaria nacional, porque los impuestos se han vuelto confiscatorios. No podemos seguir con reformas tributarias cada dos años. Debe existir una economía seria. Voy a constituir una mesa de concertación económica con trabajadores y empresarios que funcione todo el día del año, para estar monitoreando con ellos, el comportamiento de la economía nacional. Voy a permitir la importación de materias primas y maquinaria con cero aranceles, destinadas al proceso productivo. Y Para que no se afecten las exportaciones e importaciones colombianas, vamos a crear una tasa de cambio estable y diferencial, que nos permita tener tranquilidad en el comercio exterior. Puede haber un leve crecimiento de la tasa inflacionaria, pero es controlable.
¿Qué opinión le merece la aplicación de la política económica del presidente Santos?
El país está desquebrajado, desconceptuado y la gente está rumiando y llorando con su melancolía y tristeza todo el año. De qué le sirven que le regalen casas, sino que tienen con qué pagar el agua y la luz. De qué sirven que a la gente le den algunas conquistas, pero si no hay forma de satisfacer las necesidades básicas. Creo que el país no va por un buen sendero. Actualmente los que producen están viviendo una economía llena de tormentas, que nos obliga a buscar un gran paraguas de medidas de protección, que, sin ser de ser asistencialistas, tomar acciones que permitan sobreaguar y avanzar con tranquilidad para tener un crecimiento sostenido y garantizado.
Actualmente se está presentando una transformación de la geopolítica mundial con la llegada del presidente Donald Trump y con la dinámica de las elecciones en Francia entre Macron y Le Pen, que propugnan el nuevo proteccionismo. ¿Qué opinión le merece?
Lo que está dando resultado son las políticas nacionalistas, que piensan primero en el bienestar de los ciudadanos. Ésto fue lo que le dio el triunfo a Trump. No fue una propuesta que hablara de la geopolítica, ni del universo. Habló de Estados Unidos y de lo que le convenía. También es cierto que en los países desarrollados hay una fatiga de la clase dirigente. Eso es poder, oxigenación, relevo; la gente se cansó de los privilegios. La gente quiere al frente de la causa colectiva, gente con merecimiento. La familia de la señora Clinton, tuvo dos periodos en la presidencia, su esposo y ella quería tener un nuevo periodo presidencial. Se buscaba una renovación y una oportunidad para otros talentos en la política y consideraciones. El aspirante presidencial Sanders, planteó que los salarios había que incrementarlos. Movió la política del partido Demócrata. Tuvo tres banderas: aumento de los salarios en la primera potencia del mundo, la educación universitaria pública que sea absolutamente gratuita, acabar con los privilegios de las empresas multinacionales americanas. Entonces estamos en sintonía con que está sucediendo en el mundo, para darle soluciones concretas. El nacionalismo se está imponiendo. Lo globalizado ha empezado hacer agua. La economía colombiana vive fenómenos de recesión y no se puede solucionar con la facilidad con que algunos pretenden.
¿Cómo ve usted el proceso de la implementación del Acuerdo Renegociado de Paz?
Lo primero que debo destacar de los gobernantes, es que los países deben tener palabra de honor. Uno no puede firmar un Acuerdo para incumplirlo. Naturalmente lo que hay que hacer, es el respecto de la normatividad colombiana. No se puede utilizar el denominado Fast Track, para buscarle solución a los problemas que se pueden solucionar a través de la vía ordinaria. No se puede hacer una reforma electoral, que no ha sido socializada; hay que debatir este tema de las listas cerradas y de las listas abiertas, porque está en juego la salud democrática institucional de la patria, y no solo para dar cumplimiento a un Acuerdo de Paz.
¿Cómo ve el futuro de los diálogos con el ELN que se están adelantando en Quito Ecuador?
Estoy plenamente que esos diálogos son muy buenos. Cuando fui gobernador del departamento de Bolívar, el EPL y los del PRT me entregaron las armas. Cuando fui presidente de la Comisión Primera del Senado, fui ponente de la Ley del indulto al M19. Se pudo sacar una norma, sin trabas para ser aplicada. Prefiero ver a estos señores discutiendo y emulando con nosotros por la presidencia y las curules del Congreso de la República, que destruyendo la economía nacional y sacrificando vidas. Yo le apunto a la paz, porque voté el SI, tengo el convencimiento de que es un avance con el modelo pacificador. Voy a trabajar por el Ejército. Uno no puede inclinarse solamente hacia un sector. Voy a propugnar por recuperar el fuero penal militar. Voy a gestionar cómo se rescata el prestigio y la calidad militar y de policía. Voy a unificar el Ejército, para que piensen más en la patria que en el gobierno, respetando las Leyes y no participando en las decisiones políticas de la Nación. Voy a trabajar por interpretar a los oficiales, de las Fuerzas Armadas y de la Policía, que siempre se tratan como si fueran unos agregados muertos sin importancia, escuchando solo, lo que piensan los generales de Colombia. Voy a trabajar por brindarles un mejor el nivel pensional. Hay una gran preocupación de los militares, porque las normas de las cuales amparan sus pensiones, son más de carácter normativo, soportable en Decretos que en Leyes. Cuando se anuncia una gran embestida contra el régimen pensional, ellos dudan que tengan consecuencias nefastas para ellos.
¿Cómo ve las relaciones diplomáticas con Venezuela?
Colombia ha sido siempre respetuosa del derecho ajeno, de la autodeterminación de los pueblos. Hay veces que se imponen acciones y conductas preventivas y aseguradoras del imperio de los derechos fundamentales. Aunque se respetan mucho las decisiones que han tomado el gobierno de la vecina Nación, pero no se puede guardar silencio de lo que está aconteciendo. No podemos asumir una posición chovinista frente al flujo de pobladores que están llegando de Venezuela. Ya encontramos que los médicos colombianos y otras profesiones se quejan de que los cargos los están ocupando profesionales provenientes del hermano país.
¿Qué espera el departamento del Huila de su gobierno, en caso de ser elegido presidente de los colombianos?
Espera un intérprete. Le espera un hombre que escuchará. Le espera respuestas. Lo que sucede es que el país no tiene respuestas. Aquí lo que hay es un círculo de privilegios. Tenemos un gobierno centralista que lo ha acaparado todo. Lo último que centralizó todo, fue toda la corrupción. Aquí no hay oportunidades de crecer desde la vida provincial. Yo seré la provincia con rango provincial. Yo quiero que estos departamentos que están sufriendo no sigan como el pariente pobre. Hay que trabajar para darle un nuevo destino de prosperidad a esta región.
¿Cómo va a blindar su gobierno del problema de la corrupción?
Hay una metástasis en el organismo social de la república, por una corrupción que nunca se ha detenido. Eso no detiene con pocos recursos. Eso se detiene con una política clara de publicitar todo lo estatal, con una amplia participación ciudadana. En mi gobierno habrá un cabal compromiso en trabajar por la transparencia pública. Eso pasa por la normatividad y la cordura.
