No he traicionado a ninguno de mis electores: Hernán Andrade
“Algunos convencionistas pretendieron imponer a los congresistas la orden de no refrendar el acuerdo de paz, pero yo tengo la vocería en la plenaria del Senado, convencido de las negociaciones de paz”.
Jorge Parga Vanegas
Diario del Huila
El senador Hernán Andrade admitió que la refrendación del proceso de paz en el Congreso acentuará la división del conservatismo, pero afirmó que los dirigentes políticos no pueden estar al vaivén de la opinión pública al defender su posición frente a este acuerdo. El Congresista, reivindicó el triunfo de bancada de su partido en la convención del pasado domingo y dijo que prefiere sacrificar votos que renunciar a sus responsabilidades políticas.
Andrade, en declaraciones a DIARIO DEL HUILA, no descartó a Luis Alfredo Ramos en el abanico presidencial y aseguró que su nombre uniría automáticamente al conservatismo con el uribismo.
¿Qué sabor le dejaron los resultados de la Convención Nacional del Partido Conservador?
Agridulce. Dulce porque la estructura política asistió, lo que llaman dirigencia, maquinaria, concejales, diputados, exparlamenarios en una suma cercana a 4.000 personas inscritas que votaron. Comenzando por lo positivo hubo participación de todo el país. Agrio, por cuanto el partido está fraccionado, los amigos de Alejandro Ordoñez, los de Martha Lucía, que tuvo un ambiente hostil en la convención. Juan Camilo Restrepo también con una franja de opinión que nos representó, por sugerencia mía, para que fuera a explicar el proceso de paz con el ELN. Fue una convención dura y hostil, pero se eligió directorio y ojalá en la escogencia del presidente se llegue a un nombre que no es fácil de encontrar, para que logre articular el proceso y tengamos opción de poder. En términos generales la reunión fue buena, emotiva y democrática, con discursos de buena factura intelectual.
¿Qué pasó con la tendencia que reclamaba la no refrendación del acuerdo de paz por parte del conservatismo?
Algunos pretendieron imponer a los congresistas la orden de no refrendar el acuerdo de paz, pero yo tengo la vocería en la plenaria del Senado, convencido de las negociaciones de paz. Esa proposición no tuvo eco.
¿En manos de quién podría quedar la jefatura de su partido?
Estamos a la espera de buscar un nombre que nos represente a todos en la jefatura del partido. Yo sugerí el nombre del expresidente Andrés Pastrana, pero él sigue alejado de las negociaciones de paz. Hay que buscar el punto de encuentro porque el partido salió muy fraccionado de la convención.
¿Cómo ve la candidatura del exprocurador Alejandro Ordoñez?
El domingo hubo lucha de precandidatos. Barguil, de todas maneras guarda la aspiración; Ordoñez, que tiene un franja de opinión muy fuerte, Martha Lucía, que es una mujer importante y Weimar Delgado. Irónicamente, no es que falten candidatos, es que el tema de la paz y las relaciones de nosotros los parlamentarios con Santos divide al partido. La impopularidad de Santos en la base conservadora es ostensible, y si a eso sumamos la reforma tributaria y el proceso de paz, pues es un colectivo muy grande que se manifestó con el No en el pasado plebiscito. En mi caso particular, la posición es que debemos culminar el proceso de paz y el Congreso debe refrendarlo porque es competente. El país no puede darse el lujo de dejar esa negociación botada. El futuro es pesado pero las convenciones tienen mucho de largo y ancho, pero eso se esperaba, que fuera movida y caliente.
¿Cree que la posición que asumirá la bancada conservadora del Congreso a favor de la refrendación acentuará la división de su partido?
Por supuesto que nos divide. Yo no traiciono ninguna base. Mi campaña al Congreso la adelanté con el slogan “La paz es contigo”. A mis 70 mil electores les dije de frente que era defensor del proceso de paz. Así que no estoy traicionando a ninguno de mis votantes porque a sabiendas que perdía votos, mi slogan de campaña se lo robó la izquierda. Los que votaron sabían cuál era mi posición frente al proceso de paz. En la base yo soy consciente de que este es un tema muy difícil, pero es que los dirigentes políticos no podemos estar al vaivén de la opinión pública. Nosotros tenemos que asumir responsabilidades políticas, pero ese es el punto central que nos está dividiendo en la base conservadora, donde indudablemente Uribe y personas como los del No, tienen eco porque es el rechazo a las FARC y a la negociación política. Estamos en un punto crucial, yo prefiero sacrificar la votación. De 18 senadores conservadores creo que 15 vamos a apoyar la refrendación.
¿Mantiene la decisión de votar afirmativamente por la reforma tributaria?
Claro que sí. La reforma tributaria es necesaria, pues esa será la discusión en el Congreso. Si usted me pregunta por las bebidas azucaradas, le digo un sacrilegio político. Yo preferiría ese tipo de bebidas. Que golpea intereses económicos y que es impopular. ¿Acaso no nos criaron con agua de panela y zurumba? Pero las comisiones económicas ya la eliminaron y la plata que iba para la salud deberá salir de otra fuente. Es que el tema no es la reforma tributaria que se necesita, es a quien golpea, porque nadie quiere en el país ni el mundo pagar impuestos. Entonces lo serio es votar la reforma. ¿A qué no golpea lo menos posible? A la canasta familiar y a los productos básicos. El roto fiscal es inmenso, 70 mil millones de dólares, y yo no quiero ver al país en cesación de pago. Algunos dicen que es terrorismo económico, no. Si el país no adopta posiciones económicas, el otro año no habrá situado fiscal, ni plata para los pensionados. A mí me eligieron para ser responsable y no para echar discursos que después nos cuesten caro en la economía.
Desde el punto de vista estratégico ¿Cómo le fue en la Convención? ¿Es cierto que logró colocar dos alfiles en el Directorio Nacional?
En el caso particular, jugué estratégicamente bien. Hay un muchacho, Juan Camilo Ostos, que me acompañó y que ha estado en mi corazón y en el de varios huilenses, quien llegó a cerca de 500 votos. Es muy cercano a Martha Lucía pero salió elegido. Y por su voluntad, un chocoanito que me acompaña hace más de 10 años y quien se inscribió por afros y sacó una votación que me dejó un sabor amargo porque yo creía sacar 180 votos, pero obtuvo apenas 135 y salió elegido. Es decir, que saqué un renglón y participé en la elección de otro. Ese es el ajedrez político. Pero los grandes triunfadores fueron las estructuras políticas. Si fuera por conservadores afectos al gobierno, que es por lo que nos critican tanto y nos llaman enmermelados, pues fuimos los grandes ganadores de la convención con un 80-20. Los parlamentarios nos movimos y logramos las mayorías en el Directorio.
¿Cómo analiza el tratamiento que le dio la convención al presidente saliente del Directorio David Barguil?
Todo en la vida política se lo cobran a uno y el domingo se lo cobraron a David, porque cometió muchos errores en la entrega de avales y yo comparto una crítica de Martha Lucía: Barguil, como muchacho es de mucho futuro y es un gran parlamentario, pero jugaba al vaivén de la opinión y, por eso, la mitad de la convención no lo acompañó en su discurso. Así que los años lo irán madurando, porque de todas maneras hay que reconocerle que es un joven con mucho futuro.
Es claro que en el conservatismo arrancó también la carrera presidencial ¿A quién tiene usted in pectore dentro del abanico de precandidatos?
Está duro el ajedrez, pero he tenido en mi corazón a Martha Lucía porque es una mujer valiosa, porque sacó dos millones de votos, porque registra bien, porque fue solidaria con mi hermana Esperanza en la expedición del aval, pero quedó claro que el 80 por ciento de la convención la rechazó porque ella ha comprado todas las peleas, en cada departamento. Si usted me pregunta de Martha Lucía, hoy la veo con dificultades, salvo que se tiendan los puentes porque es una mujer que registra en la opinión. Era mi primera opción, pero vamos a ver qué pasa. Me hablaron de Luis Alfredo Ramos si lo llegan a absolver. Él uniría automáticamente al conservatismo con el uribismo. Vamos a ver porque el conservatismo tiene que estar en el poder.
