Las mujeres tienen que apropiarse de su política pública: Isabela Quintero
La docente del programa de Comunicación Social de la Corporación Unificada Nacional de Colombia-CUN, fue una de las promotoras de la creación de la Política Pública de Equidad de Género para las Mujeres Huilenses.
Por: Cristian David Ordoñez Fuentes
Mediante un proceso que inició en el año 2010 con la iniciativa de las organizaciones de mujeres líderes en el departamento del Huila, se puso en marcha la creación y posterior implementación de una política pública que garantizará la participación, equidad, autonomía económica y construcción de paz para las mujeres.
Isabela Quintero Ortiz, quien lideró el proceso, entrega detalles sobre la manera como empezó a tramitar este camino, la participación que hubo, y los retos que enfrentaron, manifestando además el desconocimiento que tienen las mujeres alrededor del tema.
¿Cómo fue el proceso para crear la política pública de mujeres en el Huila?
Fue un proceso que se impulsó en el año 2010 frente a la necesidad de la vulneración de los derechos de las mujeres y de las estadísticas sobre violencia. Se comenzó desde las reuniones en los encuentros departamentales de las mujeres. En el año 2012 comenzamos a construir las agendas colectivas en distintos territorios, acerca de cómo el departamento debía pensarse a futuro una política para proteger a las mujeres.
Finalmente, se logra que en el Plan de Desarrollo del Gobierno de Carlos Mauricio Iriarte se fijara la formulación de la política pública. Los años 2011, 2012 y 2013 estuvieron enfocados en crear esa política. El objetivo estaba pensado en que ayudaran a construir ese documento.
¿Cuál es el objetivo principal de esta política y qué garantiza?
El propósito es avanzar hacía el reconocimiento de los derechos, e inclusión de las mujeres del Huila, condiciones sociales, etnias, situación económica, desplazamiento, en los procesos de desarrollo regional. Además, se consolidó la idea de eliminar los obstáculos que les puedan impedir el ejercicio de sus derechos. Por tanto, se quiere promover la equidad y acabar con la discriminación.
De esa propuesta sale un documento de seis grandes líneas para la implementación, los cuales son los derechos humanos y paz, la participación y representación de las mujeres, a vivir sin miedos ni violencia, al desarrollo humano sostenible, a la salud integral con enfoque diferencial y a la educación con calidad y equidad.
¿Cómo fue la participación de las mujeres?
Fue un proceso participativo donde las mujeres estuvieron presentes; fueron alrededor de 10 espacios consultores en todo el departamento, más todos los tres años previos en los cuales estuvimos trabajando.
Participaron en total entre 28 a 30 municipios del departamento. También estaban sectores como las líderes campesinas, las mujeres víctimas, las mujeres jóvenes y afrodescendientes. Por cada encuentro en promedio había unas 200 mujeres.
¿Qué retos tuvieron en el proceso?
Hubo retos en materia institucional; a nosotras nos coincidió con tres cambios de gobierno departamental, hasta que lo consolidamos en el Gobierno de Carlos Mauricio Iriarte. Por otro lado, nos tocó trabajar con funcionarios de la oficina de la Mujer, pero ellos no tenían ni idea de lo que era la política pública o de género. Eso nos complicó las cosas, porque ellos eran los que iban a liderar el proceso.
Además, muchas organizaciones no creían en lo que se podía hacer; no creían que sería posible porque su confianza en la política era poca. En resumen, se dio un reinicio de trabajo con los gobiernos.
¿Qué ha permitido esta política pública en los tres años que lleva?
Nos dio y nos ha permitido incidir en la política, es decir, haber hecho un ejercicio de unión y trabajo colectivo, donde las mujeres nos pensamos el territorio a largo plazo. Nosotras creemos que para que se nos protejan nuestros derechos debería hacerse y apropiarse esto. Las mujeres tienen que apropiarse de su política pública.
Por lo tanto, la política pública, además de preocuparse por la situación de las mujeres en el departamento, lo que quiere es que los gobiernos, tanto departamentales como locales la apropien.
Después de tres años ¿cómo ha visto la socialización de la política pública de mujeres?
No muy bien. Hay un desconocimiento de ella. Es necesario que cada mujer del departamento la conozca. El proceso se ve muy lento. Recuerdo las líneas temáticas y pienso ante el panorama que hoy se mira en el departamento. Nos seguimos manteniendo como los departamentos con más índices de violencia. El reto está en que toda esa planeación se aterrice y se materialice en voluntad política. También que las mujeres la conozcan y la fortalezcan.
De igual manera, hace falta mayor socialización desde las organizaciones de mujeres. Pero sí se necesita un proceso mucho más fuerte, que sea más comentado, que en las universidades se socialice. Se ha hecho, pero se necesita mayor trabajo para que se conozca y apropie. A veces ni las mismas lideresas del departamento se han apropiado del documento. Se necesita una mayor socialización para poder hacerle seguimiento.
