La paz de Santos es un menú de concesiones a delincuentes: Iván Duque
“No estoy en desacuerdo con que si las FARC se desmoviliza, tengan representantes que aspiren a participar en política, pero no los criminales de lesa humanidad”.
Jorge Parga Vanegas
Diario del Huila
El Centro Democrático está invitando a los colombianos a leer la letra menuda de los acuerdos de paz en La Habana, que a juicio del senador Iván Duque, son “la más grande piñata de impunidad que haya visto este país”.
Con esa teoría, la fuerza política que orienta el expresidente Uribe, pidió a la Corte Penal Internacional impedir que los máximos jefes de las FARC lleguen al Congreso de la República.
Duque, aspirante a la candidatura presidencial, sostiene que la defensa de la institucionalidad es el compromiso del uribismo con el país, y la campaña por el NO del plebiscito, la expresión para evitar que triunfe la criminalidad.
El senador Duque dialogó con DIARIO DEL HUILA sobre éstos y otros temas de palpitante actualidad.
¿Cómo va la apuesta del Centro Democrático al NO en el plebiscito?
“Más que una apuesta, lo que nosotros estamos defendiendo en el plebiscito son los principios de la legalidad, la institucionalidad y la construcción de una paz que no sea el triunfo de la criminalidad sobre el Estado de derecho”.
¿Usted cree que puede prosperar la demanda que interpusieron sobre la inconstitucionalidad del plebiscito y la petición para que se ordene la inmediata suspensión de la convocatoria del Gobierno?
“Nosotros hemos hecho una demanda para tumbar el golpe institucional que hizo el Gobierno con el acto legislativo, porque si triunfa el SÍ, el presidente de la República queda facultado para dictar decretos con fuerza de ley que desarrollen los acuerdos de La Habana. Segundo, el Congreso de la República queda convertido en un notario que solamente puede discutir y aprobar lo que el presidente le permita. Tercero, la Corte Constitucional queda sin capacidad para hacer un control efectivo, porque tiene que hacer un control único. Y cuarto, se están incluyendo en la Constitución los acuerdos firmados en La Habana, convirtiendo a las FARC en constituyente. Eso es lo que nosotros demandamos, pero es muy importante que el pueblo colombiano sepa qué hay detrás de estos acuerdos y por eso hay que leerlos. Me da mucha pena cuando veo a los defensores del SÍ, como el expresidente César Gaviria, que nunca se refiere al contenido de los acuerdos. Si usted lee solamente el capítulo de justicia se da cuenta que en el articulito 36, elegibilidad política para los criminales de lesa humanidad. Y en el artículo 60, si piden perdón o dicen la verdad, pueden ser elegibles políticamente esos criminales”.
¿En qué otros artículos tienen objeciones?
“El artículo 38, porque el asesinato de soldados lo quieren volver un delito amnistiable bajo la figura de muertes en combate, cuando las FARC nunca se ha regido por el estatuto de combatientes del Derecho Internacional Humanitario. Si mira el articulito 39, les están permitiendo el secuestro de soldados bajo una figura semántica que se llama la aprehensión de combatientes, y además, pueden ser amnistiados. Obviamente, se está permitiendo por la vía del financiamiento y promoción de la rebelión, que delitos como el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y el lavado de activos también sean amnistiables.
Solamente eso que le acabo de decir, configura la más grande piñata de impunidad que haya visto este país”.
¿Qué opinión le merecen los resultados de las primeras encuestas sobre el plebiscito donde el SÍ toma apreciable ventaja?
“Las encuestas siempre son fotos. Pero mire que hace 15 días estaba ganando el NO, e inmediatamente salió el Gobierno a deslegitimar a los encuestadores. Esta semana le metieron al país una pregunta engañosa que dice: qué es un acuerdo para una paz estable y duradera, y nunca dicen ese acuerdo quienes lo pactaron. El Gobierno está tratando de engañar a la ciudadanía haciéndole creer que aquí lo que se está firmando es la paz de Colombia y que al otro día estamos en el edén de la biblia, cuando en realidad aquí todavía sigue existiendo el ELN, que va a cambiar los brazaletes con miembros de las FARC, el narcotráfico, las Bacrim y muchas otras figuras.
El Gobierno debió darle a los colombianos una figura clave y no engañosa como lo pidió la Corte Constitucional, para que sepamos que estamos votando un acuerdo entre Santos y las FARC, y que obviamente el deber que tenemos todos los colombianos es leer la letra menuda y no caer en el lenguaje rimbombante, pero cuando uno lee la letra menuda se da cuenta que este es un mal negocio para la comunidad, porque las FARC no se están comprometiendo a poner un solo peso de su fortuna criminal para la reparación de las víctimas. Y déjeme darle una perlita, sabe ¿cuántos compromisos tienen esos acuerdos? 161, ¿cuántos son del Gobierno? 114 y ¿cuántos son solo de las FARC? 3.
Y ¿cuántos son del Gobierno y las FARC, 43. Lo que quiere decir, que el 70 por ciento de ese acuerdo es una contribución que tiene que hacer el Gobierno, financiada con el impuesto de los colombianos”.
El ministro del Interior dijo aquí que el Centro Democrático lleva cuatro años tratando de sabotear el proceso de paz. ¿Qué responde usted?
“El ministro del Interior más bien lleva varios años tratando de premiar a las FARC. Lo que nosotros hemos hecho es defender la institucionalidad de un país que quiere decirle a los delincuentes que en Colombia ser pillo no paga, porque cuando usted lee la letra menuda se da cuenta. Mire el capítulo de tierras, no hay un solo párrafo donde las FARC se comprometan a entregar la tierra que le han quitado a tantos colombianos. Usted lee el capítulo de drogas, pero no dice por ningún lado que las FARC asume el compromiso de decirle al país que son una organización narcotraficante y que deben entregar sus rutas, sus laboratorios, su conexiones de lavado de activos y decir quiénes les daban los precursores químicos. No dice nada de eso. Y cuando usted mira el capítulo de víctimas, no dicen cuánta plata tienen para reparar a los ciudadanos. Si a eso le añade curules a dedo, emisoras, participación en política y dinero, entonces uno se pregunta, cuál es el compromiso de las FARC con la paz.
Esa es la paz que el ministro del Interior defiende, un proceso que no es otra cosa que un menú de concesiones a los más grandes delincuentes que haya visto este país”.
Pero en medio de todas esas críticas y cuestionamientos ¿qué encuentra de bueno el Centro Democrático en los acuerdos de paz?
“Yo creo que hay cosas que responden a una política de Estado en materia de movilización, desarme y reinserción, porque la base guerrillera, siempre hemos pedido que se pueda desmovilizar y que tenga todo el apoyo del Estado. Nosotros, por ejemplo, respaldamos el proyecto de las zonas de concentración dejando unas salvedades muy claras.
Aquí hay cosas que responden a lo que ha sido históricamente una política de Estado, pero el problema es que no se puede mirar esto por partes cuando lo que uno tiene es veneno.
El veneno grande que uno ve es la impunidad que está contenida en estos acuerdos, y la falta de compromiso de las FARC para reparar a las víctimas, eso hace que estos acuerdos estén llenos de quebrantamiento de las instituciones colombianas”.
Lo que está claro es que ustedes pueden terminar compartiendo curul con los exjefes guerrilleros de las FARC.
“Primero vamos a seguir luchando para que los criminales de lesa humanidad no puedan llegar al Congreso. Yo no estoy en desacuerdo con que si las FARC se desmovilizan tengan representantes que aspiren a participar en política, pero no los criminales de lesa humanidad. Yo le he dirigido una carta a la fiscal de la Corte Penal Internacional para impedir que esos criminales, que le han hecho tanto daño al pueblo colombiano, puedan llegar al Congreso.
Ahora, si llegan al Congreso, tenemos que estar atentos siempre a confrontarlos con las ideas y hacerles ver que su connotación de criminalidad no les da derecho a sentirse legítimamente representantes de los colombianos”.
¿Cuál es el temor del uribismo sobre las zonas de concentración?
“El temor que yo siempre he tenido es que se vuelvan zonas mutantes, que empiecen siendo zonas de concentración y después como lo han pretendido las FARC, se conviertan en terrepaz, y después en jurisdicciones electorales, y más adelante se conviertan en lo que el propio alias Iván Márquez ha denominado repúblicas independientes, donde van a llevar su modelo. Yo creo que nosotros debemos evitar esa mutación, porque a lo único que puede conducir es a la fragmentación institucional del territorio colombiano”.
¿Cómo va su proyecto político de cara a la campaña presidencial?
“Con mucho entusiasmo recorriendo el país. En este momento estamos concentrados en el tema del plebiscito como partido, pero llevamos un año de trabajo intenso en todo el territorio nacional con nuestros talleres construyendo país para conformar una plataforma de visión de Estado, que no sea un proyecto individual como el que hoy ocupa la Casa de Nariño, sino que sea un proceso que responda al interés, al deseo y a la participación de los ciudadanos. Yo espero el año entrante con todo lo que se ha recogido en estos talleres, tener una propuesta muy grande de visión de Colombia y recorrer nuevamente el país para hacer esa pedagogía”.
