La ANLA fue alcahuete de Emgesa: Senador Macías
El congresista del Centro Democrático señaló que la comunidad espera respuestas serias tanto de la multinacional como de los funcionarios del Estado sobre los problemas sociales que ha generado El Quimbo.
El senador Ernesto Macías exigió a los ministros de Hacienda, Minas y Energía, y a la directora de la ANLA, su presencia en la audiencia del Quimbo convocada para el próximo 11 de noviembre en Garzón.
El congresista recordó que esa iniciativa surgió de un debate que se realizó en la plenaria del Senado, en la que intervinieron los tres congresistas huilenses y que luego fue impulsada por el gobernador Carlos Julio González.
Dijo que todos los abusos que cometió la multinacional constructora de El Quimbo tienen la autorización de la ANLA, alcahuete de Emgesa en el incumplimiento de las compensaciones.
Macías anunció que está listo para participar en esta audiencia, con el objetivo de que tanto el Estado como la multinacional respondan a la comunidad por los desmanes que se cometieron en la ejecución de esta obra.
Propuesta de Santos
De otra parte, el legislador calificó de muy preocupante la propuesta que insinúo el presidente Santos para que la refrendación de los acuerdos de paz se haga a través del Congreso.
Para el dirigente político, la mayor inquietud radica en el manejo que el jefe del Estado tiene sobre el legislativo, tras señalar que si hay un acuerdo entre las partes, los del Sí y los del No, no habría objeción si la refrendación se hace a través de cualquier instancia institucional.
En declaraciones a DIARIO DEL HUILA manifestó que la alarma surgió porque el Gobierno se anticipó a plantear esta propuesta, sin haber definido un nuevo acuerdo o al menos un entendimiento en torno al documento inicial, con la pretensión de someterlo a un Congreso que ha sido manipulado por el presidente de la República.
Revisión de propuestas
Al cabo del cónclave que los representantes del No sostuvieron con el Gobierno para la revisión de las propuestas del acuerdo de paz, el Centro Democrático dijo que se transmitieron todas las preocupaciones de la campaña del plebiscito y se analizaron los temas del documento que no fue aprobado por los colombianos.
Macías declaró que esa fuerza política está a la espera de que el Gobierno y las FARC determinen la firma de un nuevo acuerdo sobre una base más sólida que proteja a las instituciones.
“Esperamos que eso se produzca en La Habana, en virtud de los cambios planteados por parte de los voceros del No, para que no sean cosméticos y garanticen un verdadero acuerdo de paz”, declaró el congresista.
En medio de la reacción que produjo la iniciativa, según Macías, el presidente cambió de opinión y después dijo que había otra instancia como el plebiscito o los llamados cabildos en los municipios para la refrendación.
“Nosotros esperamos que el Gobierno juegue limpio con las cartas sobre la mesa por el bien del país y sus instituciones”, expresó el vocero del Centro Democrático.
Sin embargo, precisó que en este proceso no está en juego el nombre de Santos ni de Uribe, o de un partido o el otro, sino el futuro de Colombia.
“No se puede seguir jugando a este tipo de circunstancias que no le hacen bien a un eventual nuevo acuerdo” puntualizó.
Puntos de aproximación
Uno de los puntos que mayor acogida tuvieron es el que prevé la posibilidad de que se incluyan recursos extraordinarios para los procesados, como la revisión o la tutela, que podrán ser resueltos por la Corte Suprema de Justicia o por la Corte Constitucional.
Eso quiere decir que el Tribunal de Paz no sería entonces un órgano de cierre absoluto, pues podría tener esta única excepción, en el caso de que, por ejemplo, un procesado quiera alegar favorabilidad en la pena.
Otro aspecto debatido tuvo que ver con la limitación en el tiempo en el que va a operar la JEP. Para ello se plantean dos alternativas. La primera tiene que ver con el tiempo límite que se podría establecer para que los procesos de investigación arranquen, cuyo plazo estipulado se fijaría en los dos años siguientes a partir del nacimiento de dicha jurisdicción.
En ese lapso, quienes quieran someterse a esa justicia transicional deberán presentarse ante el Tribunal de Paz. De lo contrario, quedarían sujetos a la justicia ordinaria.
La otra alternativa plantea que en un plazo de cinco años deben estar resueltos todos los procesos, es decir, investigados y juzgados. Y para otorgarles garantías a los procesados, hubo acercamientos entre los del No y los del Sí sobre la denominada cosa juzgada.
