Exsecuestrados hablan del cese bilateral
Anuncian que respaldan el proceso, pero exigen de las FARC claridad sobre la suerte de los secuestrados y desaparecidos del Huila.
Diversas interpretaciones sobre el futuro del acuerdo de paz y la firma del cese bilateral al fuego que se dio ayer en La Habana, dieron los exsecuestrados de las FARC en el Huila, quienes no ocultaron su preocupación por temas relacionados con la reparación a las víctimas y las zonas de concentración.
Además reclamaron a la guerrilla de las FARC claridad sobre la suerte de los secuestrados y desaparecidos en el Huila, así como la dejación de armas y la participación en política de esa organización.
Jorge Eduardo Géchem Turbay
“Muy positivo. Es una gran oportunidad que se le abre a Colombia para que se encauce sobre los derroteros del progreso y el bienestar. Igualmente para concentrarnos en los grandes temas nacionales como son el desarrollo social; agrario y económico; la salud y la educación. Pero además, en apoyar a toda la población vulnerable para reducir los niveles de pobreza absoluta. Con la paz tendremos más recursos para los temas sociales. Con la guerra veíamos a un país arrinconado, pero hoy ya comienza a experimentarse tranquilidad y optimismo. El pueblo ahora puede entender que es una oportunidad especial para orientar todos los esfuerzos hacia el progreso y el bienestar de Colombia, el Huila, el Tolima y el Caquetá. Ahora en todas estas regiones agobiadas por la violencia hay un nuevo amanecer.
Considero que la firma del acuerdo bilateral en La Habana establece unos parámetros de seriedad entre el Gobierno y las FARC, que garantizan la llegada de este proceso a puerto seguro. Esperamos muy pronto la firma final del acuerdo, para que comience el desarme y esa organización ejerza la actividad política sin el poder de las armas”.
Orlando Beltrán Cuéllar
“Me parece importante el esfuerzo que se ha hecho y creo que llegó la hora de concretar, pero falta que al pueblo colombiano se le haga claridad sobre la dejación de las armas y qué va pasar con ellas. También que se le diga al país dónde están los secuestrados que aún no han regresado, y los desaparecidos de hace más de una década. Es muy importante aclarar esta situación al pueblo colombiano. Además, pienso que todo esfuerzo que se haga en aras de alcanzar la paz será bienvenido, pero sobre la base que todas las partes queden satisfechas para que no haya ningún sector sacrificado. Pienso que a estas alturas cuando se ha dialogado tanto, lo conducente es que se empiecen a concretar acuerdos de este tipo, pero aún falta mucho más. Al pueblo colombiano no se le puede decir que ya se firmó la paz. Falta precisar qué va a pasar con los sitios de concentración; ¿qué porcentaje de la guerrilla se va reunir?, ¿por cuánto tiempo?, ¿van a estar armados? De tal manera que todavía falta mucho y yo como víctima de un conflicto tan tenebroso que ha habido Colombia, ruego a Dios y hago todo el esfuerzo para que se llegue a un acuerdo definitivo sin impunidad, y para que la verdad florezca y el pueblo colombiano conozca qué ha pasado en 50 años de violencia”.
Consuelo González
“Es el inicio de la consecución de la paz en Colombia. Es el comienzo del final de la guerra de más de 50 años que ha causado tanto dolor, tanta tragedia y muchas vidas perdidas. Creo que a partir de la firma de los acuerdos comienza también la inmensa responsabilidad del Estado, de la guerrilla y de la misma ciudadanía por construir una paz estable, equilibrada y con justicia social. Tenemos claro que el acuerdo firmado ayer incluye tres puntos: cese de hostilidades, ubicación de las zonas donde se concentrará la guerrilla y el tema de víctimas. A mí en particular me asiste la preocupación en este último punto, porque hay pendientes asuntos por concretar, por ejemplo, la notificación por parte de las FARC sobre la suerte que han corrido muchos colombianos, entre ellos huilenses, después de que fueron secuestrados. Necesitamos saber qué pasó con ellos y que la guerrilla diga la verdad. También me preocupa que no hay claridad sobre cómo la guerrilla tiene definido el tema de reparación a víctimas, si la van hacer de forma individual o como organización. Son temas que están pendientes y no veo claridad, pero espero que una vez se finiquiten todos estos acuerdos, el paso a seguir sea la concreción de estrategias que le garanticen seguridad a la víctimas”.
Julio Bahamón Vanegas
“Creo que el pueblo colombiano debe tener memoria de lo que sucedió cuando surgió como grupo rebelde las FARC en 1964, y lo leí en un libro donde precisamente me lo prestó la guerrilla durante el tiempo que me tuvo secuestrado en el Caquetá, titulado Trochas y fusiles. Ahí se cuenta cómo en 1964, en tres regiones que se denominaron repúblicas independientes operó este grupo rebelde: Río Chiquito, El Pato-Guayabero y Marquetalia. Posteriormente se regaron por todo el país y lo más grave en este proceso es el show mediático que se montó ayer en La Habana, donde el Gobierno les está entregando 22 ‘republiquetas independientes’, en las cuales van a ubicar a la guerrilla armada con corredores para moverse por distintas regiones de Colombia, más ocho campamentos. Entonces, la verdad es que el Gobierno no está resolviendo lo que el pueblo colombiano espera. De otro lado, está el tema de la justicia transicional. Yo soy escéptico en lo que tiene que ver con el plebiscito, porque mientras el pueblo colombiano no conozca a fondo cuáles son los puntos reales que se pactan con esa organización al margen de la ley, no es fácil entregarle un cheque en blanco al Gobierno Nacional. Ellos están obligados a hacer no solamente esos espectáculos internacionales, sino a contarles la verdad en un documento a los colombianos, para tomar decisiones a fondo en materia de paz. Lo que está haciendo el Gobierno es darle garantías a la subversión, colocando casi que en igualdad de condiciones al ejército irregular de las FARC con el ejército regular de Colombia, creado constitucionalmente. En ese sentido hay un desequilibrio absoluto”.
