El fracaso del 23 de marzo
Aunque para algunos sectores, el no haberse dado la firma definitiva del proceso de paz el pasado 23 de marzo no es un fracaso debido a los avances logrados hasta la fecha en los diálogos de la Habana, para otros si lo es por la falta de credibilidad que deja en el entorno y el estancamiento que puede existir en algunos puntos del acuerdo.
Hace seis meses y cuatro días, el presidente Juan Manuel Santos dio un importante anuncio a los medios de comunicación nacionales e internacionales: el 23 de marzo se daría la firma definitiva de la paz en Colombia, “a más tardar ese día –en exactamente seis meses– estaremos dando un adiós definitivo a la última y más larga guerra de Colombia, y no sólo de Colombia, sino de toda América”, explicó Santos en esa fecha.
Este anuncio se dio tras el acuerdo llegado por parte del Gobierno y la guerrilla de las FARC en el tema de justicia, uno de los más complejos del proceso de paz, en ese entonces estaba próximo a cumplir tres años. Con apretón de manos con Timochenko, el presidente anunció que el proceso de paz llegaría a su fin con la firma definitiva en seis meses y los colombianos conocerían y serían los encargados de refrendar esos acuerdos logrados por las partes.
Pero el mandatario no solo ratificó la firma definitiva en la Habana, también en su intervención en la Asamblea de Naciones Unidas, en octubre del año pasado, Santos anunció que el 23 de marzo sería el día definitivo para poner fin al conflicto.
A partir de este momento, Santos empezó una cruzada con el fin de lograr la anhelada paz; entre las tareas emprendidas estuvieron las visitas por distintas localidades del país pidiéndoles a los colombianos el apoyo al proceso de paz, así como a un posible plebiscito como forma de refrendación de los acuerdos firmados en la Habana. Incluso, hace pocos días, el Congreso de la República le brindó un espaldarazo al aprobar de manera unánime la reforma a la ley de orden público, con la cual el Gobierno podría definir zonas de concentración para guerrilleros de las FARC en un periodo de posconflicto.
Pero no solo fue el presidente el que suscitó este compromiso por la anhelada paz, también los ministros del Interior, Juan Fernando Cristo y del Posconflicto, Rafael Pardo Rueda, empezaron a visitar los distintos departamentos del país con el fin de iniciar el proceso de articulación del trabajo relacionado con la paz y los posacuaerdos en materia de seguridad y convivencia. En estas visitas, los Ministros empezaron a definir, junto a los gobernadores, cuáles serían los municipios prioritarios, en aras de una futura firma de paz.
Contrario a lo hecho por el Gobierno, desde un comienzo los altos comisionados de las FARC en la Habana señalaron que aunque las negociaciones iban por un buen camino no querían colocar una fecha límite a la firma definitiva de la paz. Así lo dieron a conocer en repetidas ocasiones Timochenko, Iván Márquez y los demás voceros de la guerrilla, quienes advertían que el 23 de marzo no se firmaría el acuerdo.
El reversazo de Santos
A pesar del optimismo que se había generado en torno a la firma de la paz, no fue sino tan solo hasta comienzos del presente mes que el presidente, Juan Manuel Santos, dio a entrever que el acuerdo final no se daría el 23 de marzo tal y como lo había anunciado en el mes de septiembre. “Yo, por cumplir con una fecha, no voy a firmar un mal acuerdo”, enfatizó Santos.
Con este pronunciamiento, el mandatario empezó a preparar a los colombianos ante la posible no firma de la paz en la fecha que estaba pactada, pero también generó incertidumbre en la población por todo el desborde mediático que se había hecho en torno al esperado fin del conflicto.
Pasados los días y llegada la fecha pactada, se dio a conocer lo que ya se daba a vislumbrar, la firma definitiva no se daría para este mes de marzo, incluso, miembros de la FARC prendieron las alarmas ante el estado real en que se encontraban las negociaciones entre las partes, según ellos, el acuerdo final sí podría tener un retroceso y aún quedaban muchos puntos por definir junto al Gobierno.
Asimismo, a pesar del costo político que le podría significar al presidente Santos el no haber llegado la firma definitiva, por el riesgo de que se lea como un incumplimiento de las FARC, el mandatario fue enfático al señalar que firmará “lo que para los colombianos sea un buen acuerdo”.
Puntos del estancamiento
Según se conoce, el principal motivo por el que se pospuso la firma definitiva del conflicto fue la falta de tiempo para evacuar todos los puntos de la agenda.
Aunque desde comienzos del presente año las partes se han sentado para trabajar los detalles pendientes sobre la manera de acabar el conflicto, son varios temas en los que Gobierno y FARC no se ponen de acuerdo, principalmente, el fin definitivo del conflicto, los mecanismos de refrendación e implementación de los acuerdos y las zonas de concentración de las FARC.
Uno de los temas en los que se ha centrado la discusión es en los mecanismos de refrendación de los acuerdos pactados en la Habana. El Gobierno ha sido enfático en que debe ser por medio de un plebiscito que los colombianos decidan si están de acuerdo o no entre lo negociado por las partes. Por su parte, los miembros de las FARC han dicho que el plebiscito no será la modalidad de refrendación y solicitan que sea por medio de una Constituyente.
Asimismo, otro de los puntos que ha generado controversia en los últimos días son los lugares de concentración destinados a los miembros de las FARC, para que retornen a la vida civil. A pesar de que el Congreso ya aprobó por unanimidad la reforma a la ley de orden público que faculta al Gobierno para definir estos espacios, la guerrilla manifiesta que no se concentrarán en ellas por considerarlas unas cárceles más.
Aunque todos los procesos de paz son complicados, gran parte de los sectores del país están esperanzados en que la firma definitiva de la paz se dé en los próximos meses, y que la misma no pase del presente año. Además, se ha avanzado demasiado en las negociones realizadas por las partes, pero los puntos que quedan por concretar son las más importantes por lo que aún no se conoce una fecha definitiva para la firma de la paz.
Congresistas huilenses opinaron sobre la postergación de la firma de la paz
Congresistas huilenses opinaron acerca de la postergación de la firma definitiva del proceso de paz entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC, aunque señalaron que esperaban el anuncio del fin del conflicto para el pasado 23 de marzo, lo ideal es hacer un acuerdo bien hecho, centrado en las víctimas y que genere una paz duradera y consolida en el país, por lo que la fecha no debe ser lo más importante.
Rodrigo Villalba Mosquera, Partido Liberal: Lo ideal hubiese sido que el 23 de marzo, el presidente Santos hubiera firmado los acuerdos de paz para ponerle fin a 60 años de violencia y guerra, pero yo creo que una causa tan grande y, sobre todo, este proceso en donde se tienen unos avances nunca antes vistos, si se requieren unos meses de prórroga hay que darlos, la paz y la reconciliación de los colombianos son una causa superior y no podemos, por cosas de vanidad o algo parecido, decir: no, no se logró y no se alcanzó a firmar todo el 23. Esas posiciones extremas no se pueden dar más, estamos negociando un proceso de paz y reconciliación de los colombianos.
Algo importante es que esta prórroga no puede ser de años sino de meses, que no vaya a ser la firma de la paz en un año distinto al 2016, yo esperaría que esto no fuera más allá de tres o cuatro meses.
Héctor Javier Osorio Botello, Partido de la U: Me parece que la no firma para el 23 de marzo es un tema que afecta la credibilidad de la gente en el proceso de paz; sin embargo, no afecta el proceso que va a culminar con la firma porque, personalmente, considero que eso es ya irreversible. Nosotros creemos que, a más tardar en mayo, se estará firmando un acuerdo entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano, aunque dar una fecha nuevamente me parecería un error porque afecta la credibilidad de la población y también porque quedamos mal ante el mundo, cabe recordar que ante las Naciones Unidas se había anunciado por parte del Gobierno que se iba a dar una firma el 23 de marzo.
Yo creo que lo que falta es pequeño, aunque son detalles complejos relacionados con temas del fin del conflicto y verificación y refrendación de los acuerdos de paz.
Jaime Felipe Lozada, Partido Conservador: Más importante que las fechas son los acuerdos en sí, queremos unos acuerdos sustentables, verdaderos, duraderos en el tiempo, que lleguen a las víctimas como deben de llegar, unos pactos en los que las FARC se comprometan a cumplir con su palabra y no sigan dándole la espalda a la realidad nacional. Igualmente, queremos cero impunidad, reconocimiento a las víctimas y, por supuesto, una paz duradera y estable, que es la que pretendemos todos los colombianos.
Por supuesto, queríamos que el 23 de marzo pasado se hubiera firmado el acuerdo pero un pacto de esta envergadura, con unos terroristas que se siguen burlando del pueblo colombiano, debe llevar a la firma cierta y verdadera, y no a unos acuerdos como los que pretenden algunos sin que puedan ser verificables en el tiempo.
Flora Perdomo, Partido Liberal: Yo no considero que este 23 de marzo sea un fracaso por la no firma definitiva del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC, por el contrario, este es un proceso que no ha sido fácil para el país y, por lo tanto, los avances que se han conseguido son muy positivos.
El haber puesto la atención del país en que podemos conseguir la paz a través de unos acuerdos fundamentales para resolver el conflicto de muchos años, es importantísimo ya que no solo se requiere voluntad política sino múltiples ajustes a la institucionalidad, es preferible esperar un buen acuerdo que asegure y garantice la paz estable y duradera en nuestro país. El tiempo ha pasado y la realidad de la vida política nacional ha alejado las partes, pero hace falta muy poco para la concreción de los acuerdos.
Álvaro Hernán Prada, Partido Centro Democrático: El presidente Juan Manuel Santos ha puesto fechas y ha dado anuncios que tienen que ver con el acuerdo de paz para concentrar a los colombianos ahí y mantenerlos engañados, esto, porque no ha podido responder con su mandato, que no ha gobernado y se ha dedicado a vender el país.
Igualmente, el presidente hace anuncios pero no ha tenido liderazgo en el proceso de La Habana, un proceso que no deja sino vacíos y además, tenga la seguridad de que si se firma tal y como está planteado va a generar más violencia.
Curiosamente, este último engaño de la firma del 23 de marzo es lo único positivo que tenemos nosotros, es la única esperanza de los colombianos porque el presidente mismo dijo que no firmaría un mal acuerdo; bueno, si ya se dio cuenta que había un mal acuerdo, recompóngalo, porque si no lo cambia y no recompone quiere decir que quienes tenemos dudas que no fue él sino las FARC las que no quisieron firmar nos daría la razón y eso sería muy preocupante.
