jueves, 02 de abril de 2026
Política/ Creado el: 2016-09-23 05:27

Con el NO estamos definiendo el futuro de nuestra democracia: Jaime Castro

‘El Congreso actual ha demostrado que ha fracasado como cuerpo constituyente de la Nación. La Corte Constitucional, en más de 10 sentencias, le ha declarado inexequibles actos legislativos completos, incisos, artículos y parágrafos’.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 23 de 2016

El exministro y exalcalde de Bogotá, Jaime Castro, planteó aquí la urgencia de una Asamblea Constituyente para refrendar todo lo que sea renegociado en el acuerdo de paz, pero también para reformar la justicia y la administración territorial.

El constitucionalista se fue lanza en ristre contra el Congreso de la República y dijo que no es un cuerpo legítimo, porque es producto del fraude, la coacción y la compra de votos.

De igual modo, cuestionó al Gobierno, al Congreso y a los partidos políticos, por no haber hecho seguimiento a la descentralización administrativa, para que los municipios y departamentos no se convirtieran en clanes familiares.

Castro habló sobre estos temas con DIARIO DEL HUILA.

 

El Congreso no es un cuerpo legítimo

 

¿Qué ambiente percibió en el Huila en torno a la iniciativa “Mejor NO” frente al Plebiscito?

Un ambiente favorable, porque nuestra campaña es cívica, independiente, que apela a la conciencia de los ciudadanos. Nosotros no estamos movilizando maquinaria, aparatos, clientela. Nosotros queremos que los colombianos en esta coyuntura se pronuncien con elementos de juicio suficientes. No estamos eligiendo un diputado, un alcalde, un congresista, un gobernador, estamos definiendo la suerte del país por varias décadas. Estamos definiendo el futuro de nuestra democracia y de nuestra institucionalidad. Con el NO estamos llenando un vacío político muy grande en Colombia.

 

¿Y cómo lograr ese propósito?

Con el voto NO, la ciudadanía llena el vacío político que hay en Colombia obligando a los actores de la vida pública a que asuman sus responsabilidades, a que tracen una hoja de ruta, a que nos digan dónde está la salida del túnel. ¿Quiénes son esos actores de la vida pública? el Gobierno, los partidos y el propio Congreso. Si continúan en la situación actual, van a ser reemplazados por alguien, porque obviamente los pueblos buscan su futuro. Nosotros creemos también que el voto por el NO le abre las puertas a opciones bien distintas, no solo la renegociación del acuerdo o la suscripción de uno nuevo que son hipótesis que la Corte Constitucional declaró válidas. La Corte de manera expresa dijo que si triunfaba el NO, el Gobierno conservaba todas las facultades que le obligan a preservar el orden público y a buscar la paz, inclusive con actores irregulares.

 

¿Dentro de esas opciones estaría la convocatoria de una Asamblea Constituyente?      

Es una necesidad no solo para refrendar lo que sea del acuerdo renegociado, sino para tratar otros temas que son críticos: la administración de justicia, la administración territorial. El país ha cambiado volcánicamente en los últimos 25 años después de la Constitución del 91, desde los puntos de vista político, económico y social. Además, el Congreso volvió colcha de retazos la Constitución del 91 porque le ha hecho 42 reformas, casi 2 por año, muchas de ellas casi innecesarias. Le quitó a la Carta del 91 la identidad que tenía, la coherencia. O sea, que necesitamos una gran reforma institucional y eso no lo puede hacer el Congreso actual.

 

¿Por qué no lo puede hacer el actual Congreso?

El Congreso actual ha demostrado que ha fracasado como cuerpo constituyente de la Nación. La Corte Constitucional, en más de 10 sentencias, le ha declarado inexequibles actos legislativos completos, incisos, artículos y parágrafos. Pero no solo es la ineptitud del Congreso, su incapacidad en la materia, sino su ilegitimidad. Todos los colombianos sabemos que es producto en buena medida del fraude, la coacción y la compra de votos. No es un cuerpo legítimo. Entonces, se impone una Constituyente y muchas fuerzas políticas han venido pidiendo su convocatoria de tiempo atrás. Las propias FARC lo han pedido, el Centro Democrático y los partidos políticos tradicionales también lo han pedido tímidamente, pero esta puede ser la coyuntura para que la Constituyente se abra paso.

 

Lo que el Gobierno le ha vendido a los colombianos es que si gana el NO, volvería la guerra. ¿Cuál es su punto de vista?

Esa es una amenaza indebida. Cuando un funcionario público amenaza con la guerra está haciendo terrorismo de Estado. Es explicable que el Gobierno y sus amigos no contemplen la posibilidad del triunfo del NO. Que no lo diga públicamente porque le daría una ventaja a los partidarios del NO, pero no nos digamos mentiras, el Gobierno en privado tiene que haber analizado esa opción, y el 3 de octubre, si ha ganado el NO, el Gobierno no se va cruzar de brazos y no va a decir hasta aquí llegué. ¿Y qué va a hacer para conservar el orden público y para cumplir lo que le había prometido a las FARC? Esa guerrilla tomó una decisión que es irrevocable. Ellos decidieron dejar de ser organización narco-terrorista y volverse partido político. Han dado prueba de ello, lo cual es positivo. Ellos tienen tanto interés en la negociación como la tenemos 45 millones de colombianos.

 

¿Su coincidencia en el NO con el uribismo, ha sido interpretada en algunos sectores como un acto de acercamiento al Centro Democrático. ¿Es válida esa percepción?

El Centro Democrático y “Mejor NO” somos paralelas convergentes, cada uno va por su lado y al final del recorrido coincidimos votando NO. Esa es toda nuestra cercanía. Es claro que no se debe uribizar el voto por el NO. Sin duda alguna, Álvaro Uribe es un líder político y tiene audiencia en la Nación. Tiene un partido moderno, jerarquizado, organizado y es importante dentro de la campaña del NO, pero ciudadanos independientes y sin partido estamos también votando el NO, sin que por esa circunstancia seamos uribistas o cercanos al Centro Democrático. Tampoco tenemos reservas frente a Uribe o a su partido. Lo que pasa es que dentro de las equivocaciones de los partidarios del SI, en un momento determinado decidieron satanizar a quienes decían que iban a votar por el NO. Todos esos errores que han cometido los están pagando, porque la ciudadanía ya no traga entero. La ciudadanía tampoco resiste más presión oficial. Están convirtiendo los despachos de muchas oficinas públicas en jefaturas de debate, y eso no se lo traga la ciudadanía. Están despilfarrando los dineros públicos, no en divulgación de los acuerdos, sino en propaganda y en promoción del voto a favor del SI. Eso se huele como el dulce de guayaba.

 

¿Por qué es urgente en la actual coyuntura una reforma territorial?

Es urgente porque infortunadamente, lo que se hizo de descentralización no fue objeto de un seguimiento por parte del Gobierno, del Congreso y los partidos, como ocurre en todo proceso descentralizador. Hay que verificar los resultados que están produciendo para introducirle los ajustes, para corregir los yerros que se hayan podido cometer, para retirar los efectos perversos que se están produciendo. Eso aquí no se hizo. Entonces, la descentralización ha terminado desnaturalizándose y convirtiéndose en sinónimo de politiquería y corrupción, de malos manejos, de clientelismo y burocratización. Y el Gobierno, en vez de corregir esas situaciones, cohabita con ellas, no las corrige. ¿Y por qué no las corrige? Porque si trata de meterle la mano a la descentralización para ponerle pueblo, los partidos que mandan en el Congreso se han apoderado de los municipios y los departamentos; tanto, que muchos los han convertido en clanes familiares. Ese es un capítulo que no lo podrá manejar nunca el Congreso de la República, lo tiene que manejar una Asamblea Constituyente.