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Política/ Creado el: 2016-03-20 10:46

“Yo no siento que estoy por fuera”

El arquitecto Jaime Salazar, quien fue de los fundadores de Corhuila y hasta hace poco hacía parte del Consejo Superior de esta institución, se refirió a la salida reciente del rector Roque González y de su salida del Consejo Superior. Se refirió a las ‘ovejas negras’ que generaron líos financieros a este centro de estudios.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 20 de 2016

Recientemente se eligió el nuevo Consejo Superior de la Corhuila del cual usted ya no hace parte. ¿Qué sucedió?

Yo considero que eso es una decisión que se toma en cualquier institución que maneje democráticamente la designación de los miembros que la dirigen. En la Corhuila tenemos una asamblea que cada dos años nombra Consejo Superior, entonces, en esta ocasión, como el voto es secreto, los miembros de la asamblea pueden nombrar a quien quieran y eligieron, y no estaba yo.

Pero prácticamente reeligieron al anterior…

Había una persona nueva que es Roque, que renunció a la rectoría. Y dos personas que hacíamos parte del consejo que no fuimos reelegidas pero sí se reeligieron otras personas. Pero eso no tiene nada que ver con influencias externas.

¿Usted quería seguir en el consejo?

Yo no le pongo a eso mucha trascendencia, este es un trabajo que uno hace ad honorem porque nosotros no somos dueños de Corhuila, la universidad es sin ánimo de lucro. Yo tengo muchas labores propias de mi profesión, entonces, si me eligen, con mucho gusto colaboro; pero si no, igualmente yo soy miembro de la asamblea, así que puede que más adelante me elijan.

Inicialmente, cuando fue fundada la Corhuila, usted fue presidente del Consejo Superior, ¿qué destaca de esa época?

En primer lugar, destaco que ese es uno de los logros más importantes de la Corporación Cultural José Eustasio Rivera que se creó en el año 1962, por parte de muchos profesionales que quisieron ayudar a las personas que no habían hecho su bachillerato y crearon el bachillerato nocturno José María Rojas Garrido en Neiva y Garzón, y daban clases gratis. Entonces, después promovimos la creación de una Universidad y fue la Surcolombiana; y luego, cuando ya la Usco comenzó a marchar, vimos la necesidad de que hubiera una respuesta privada a la educación superior y comenzamos a crear lo que finalmente se concretó en Corhuila. De esa universidad yo fui el primer presidente del Consejo Superior.

¿Qué fue lo más destacable de ese periodo?, que fueron casi seis años…

Pues haber puesto en marcha la universidad, desde luego no fui yo solo. Ahí hay personas importantes como el señor Jaime Cerquera, que fue el primer rector, el mismo Roque que en ese tiempo estaba en el Icfes, nos ayudó con el trámite del permiso oficial y muchas otras personas que hacen parte de Corhuila.

El esfuerzo de ponerla a andar con muy pocos recursos, muy pocos alumnos pero con una gran voluntad, entonces, verla ahora como está con muchas profesiones, con cinco mil alumnos, con sus recursos económicos seguros, es algo que nos enorgullece, pensamos que sigue siendo la corporación universitaria del sur del país.

Pese a que ha logrado la acreditación de bastantes programas académicos y el posicionamiento de ellos a través de estos 28 años, ¿qué cree que sucedió para que se armara todo un escándalo precisamente en torno a esos recursos privados?

Yo creo que, en primer lugar, fueron unas ovejas negras, que no tenían la misma convicción que tenemos algunos sobre la importancia de la educación, que no entendieron que esos dineros que hay en la universidad son dineros que con mucho esfuerzo consiguen los padres de familia para educar a sus hijos, o que consiguen muchachos que trabajan de día y estudian de noche. Esas ovejas negras resolvieron quedarse con una plata que no les corresponde.

¿En qué va esa investigación?, entiendo que formularon una denuncia al respecto.

Sí, hace dos años largos pusimos una denuncia a través de la revisoría fiscal que fue la que encontró esos faltantes. Y como yo lo he dicho, dejamos y respetamos que la justicia actúe y que esa investigación no se vuelva algo que esté jugando por todos los periódicos. Que no se vuelva un caso Colmenares, yo quiero que esa investigación la estudien concienzudamente los fiscales y lleguen a su conclusión.

¿Pero ya va adelantada la investigación?

Esto está adelantado, nosotros tenemos abogados y ellos son los encargados de llevar adelante el juicio y nosotros no tenemos por qué mezclarnos en eso, nosotros seguimos adelante con la universidad.

Últimamente hicieron unos señalamientos que lo vinculan con esas crisis, ¿qué puede decir al respecto?

En primer lugar, no hay ninguna crisis; quienes tratan de hablar de crisis están totalmente equivocados. La universidad sencillamente encontró que había unos faltantes considerables, encontró documentos que comprometen a algunas personas y puso la denuncia y eso está en manos de la Fiscalía, mientras tanto, la universidad sigue perfectamente normal, inclusive, ha dado unos pasos adelante en materia académica con el rector que nombramos hace dos años. Se logró que pusiéramos en el camino de la modernización normativa de Corhuila, estamos en el camino de crear una Universidad con calidad y excelencia, mejorando los niveles de los profesores, ateniendo los alumnos, creándoles no solo la información sino e interés porque sean unos ciudadanos universales.

Pese a que usted dice que no se le puede llamar crisis, hay unos señalamientos que dicen que hay una irregularidad en la construcción de la sede de Prado Alto. ¿Usted conoció algo en torno a esto?

Eso son puras invenciones. Yo construí, mientras los estatutos lo permitieron, cuatro edificios de Corhuila mediante contratos por encima de la mesa, propuestos al Consejo Superior, con su aprobación y con interventoría nombrada por la rectoría y supervisados por el Consejo Superior. Como en todo contrato hay diferencias de criterio sobre diferentes partes de la obra. Hay observaciones y esas se cumplieron, se pagaron los dineros y los documentos reposan en la universidad. Quien quiera ir a la universidad puede consultarlos. 

¿Usted cree que el escándalo que se generó afectó el normal desarrollo de la universidad?

Para nada; es decir, el consejo comenzó a sospechar que hubo malos manejos y entonces, simplemente, cambió el rector y seguimos andando mejor porque modernizamos la universidad.

Usted que conoce la universidad, ¿por qué cree que salió el doctor Roque?

Esa es otra historia que quieren contar de manera equivocada. Roque aceptó la rectoría de la universidad pero advirtiendo que él es una persona que lleva muchos años en la educación, que merece su descanso, pero que aceptó ponerse en frente y él nos había venido recordando desde hace seis meses que él quería renunciar.

Nosotros le insistimos que continuara, que teníamos todavía unas tareas por desarrollar con él, unos planes de desarrollo, de ampliación de infraestructura que ya están resueltos. Como cumplió una tarea y él y la familia quieren que descanse, entonces le aceptamos la renuncia, encargamos un rector y el consejo ahora está en la tarea de seleccionar un buen rector y Roque va a quedar en el consejo.

Ahora que ustedes ya tienen un espejo de lo que pasó, ¿cuál cree que sería el derrotero a seguir, qué le viene a la universidad Corhuila?

El interés nuestro era darle una oportunidad distinta a la Surcolombiana, que los muchachos no solo tuvieran una única opción sino que hubiera una respuesta privada como lo hay en las grandes ciudades y lo hemos logrado. 

Hay unas demandas laborales, ¿cree que eso le va a afectar a la universidad?

Para nada, eso tiene previsiones en el balance que son mínimas, además, son contingentes, eso ocurre en todas las instituciones. Pero para contarle lo del sindicato que es el que ha hecho un gran ruido, en la universidad hay más de 400 empleados y de esos, los que están sindicalizados no llegan a 30, entonces, lo que hacen es un gran escándalo y hay unas personas que le hacen eco. Pero la inmensa mayoría han estado contentos porque sus pagos, sus marcos laborales, su tratamiento es perfectamente normal.

Entonces, ¿los que se sienten insatisfechos son solamente el sindicato?

Yo no niego que pueda haber descontentos como en toda institución, de parte de estudiantes que no estén de acuerdo con cosas que se manejan, pero nosotros, cumpliendo la ley, nombramos en el consejo un representante de los estudiantes y un docente, y la universidad está en el proceso de elegir un exalumno.

¿Pero para la universidad no ha sido un problema el sindicato?

Para nada, nosotros tememos por ejemplo unos programas de capacitación de docentes. Hay docentes que han ido a Europa, otros han ido a Suramérica, hay otros en centro América, es decir, la actividad de mejoramiento de la planta docente y de los estímulos a los estudiantes se está llevando a cabo.

Algunos docentes sindicalizados pedían una nivelación salarial, ¿usted cree que realmente hay un desnivel en el tema salarial?

Pues hay los diferentes niveles que hay en toda institución. Hay una escala salarial, ahora: que haya descontento en todas las instituciones, hay; pero se están atendiendo.

Ahora que está por fuera de la presidencia, ¿siente deseos de estar dentro de la universidad?

Yo no me siento que estoy por fuera porque hago parte de la asamblea, creo que es bueno que se hagan esos relevos, pero me encanta este receso porque puedo dedicarme a mis inquietudes intelectuales y labores profesionales con mayor libertad, porque ese compromisos siempre nos requiere mucho tiempo.