“Según el último censo, en Neiva hay entre 400 y 500 habitantes de la calle”
Así lo confirmó Luis Miguel Losada Polanco, secretario de desarrollo social y comunitario quien expresó que se han detectado muchos casos de tuberculosis en este tipo de población.
Desde hace muchos años y en la mayoría de las ciudades del país, ver personas en estado de indigencia ya no parece asombrar a nadie.
Es casi normal para muchos colombianos, ver como una persona busca comida en las canecas de basura, se droga debajo de un puente o simplemente camina por las calles de una ciudad sin zapatos y con la ropa a medio llevar.
Al lograr entablar comunicación con algunos de los pocos que todavía logran recordar ciertos detalles de su vida, recuerdan como su familia contaba con los recursos monetarios necesarios para haber hecho de él un hombre estudiado y que quizás hoy podría estar ejerciendo una labor importante dentro de la sociedad; otros recuerdan como un amigo les ofreció fumar algún tipo de droga (usualmente se refieren al bazuco) y desde allí toda su vida cambió.
Es el caso de un hombre llamado *Antonio, el cual vive desde hace varios años debajo de un tramo de la quebrada La Toma, uno de los puntos más emblemáticos de la capital huilense y por donde turistas y propios transitan con el fin de darse un paseo por un lugar fresco.
Durante toda su vida, aunque creció en una familia humilde, decidió empezar a forjar lo que sería su propio hogar con varios hijos y una esposa que hasta el momento era ejemplar. Residía junto su familia en un palacio que desde su punto de vista aunque no estaba construido con ladrillos y cemento, tenía madera y había sido forjado con mucho amor, sobre todo por él.
Un día como cualquier otro, Antonio decidió salir a departir con varios amigos al son de unas cervezas y música que lo despejaba de las labores diarias. Luego del paso de algunas horas, uno de sus acompañantes decidió ofrecerle lo que sería su perdición.
Una vicha de basuco que según el consumidor “no hacía daño” fue fumada por Antonio ante la insistente conversación con su amigo quien lo sumergió en el mundo de las drogas.
Desde ese momento, los problemas empezaron a hacerse evidentes en su hogar por lo que su esposa decidió dejarlo por otro hombre, lo cual empujó aún más a Antonio al vacío inevitable del consumo de sustancias alucinógenas.
Hoy varios años después, “trabaja” como recolector de botellas de vidrio y latas de cerveza en la zona rosa de la capital huilense, no tiene mucha ropa, hace poco le robaron la gorra que siempre usa sobre su pelo largo y a sus espaldas carga un costal en el cual deposita su mercancía.
Cerca de 30.000 pesos son las ganancias diarias, asegura que le va mejor los fines de semana y de esos, la mitad va para sus hijos y los 15.000 restantes los utiliza para gastos varios, entre esos para el consumo de bazuco.
Ya no tiene casa ni esposa, no tiene cama, ni colchón, tan solo se tiene a sí mismo y a los ángeles que diariamente según él, lo acompañan en esta lucha constante porque aunque asegura haber intentado dejar las drogas, salir de ese paseo oscuro y consumidor, se hace aún más difícil con el paso de los años.
*Su nombre fue cambiado con el fin de no exponer su identidad.
Los datos en Neiva
Luis Miguel Losada Polanco, secretario de desarrollo social y comunitario, aseveró que “según el último censo realizado hace 2 años, había entre 400 y 500 habitantes de la calle en la ciudad de Neiva porque esta es una población rotante, algunos vienen se están un tiempo y se devuelven.”
Así mismo, manifestó que desde su dependencia, se apoya a este tipo de personas con una casa de paso ubicada en cercanías al barrio Los Mártires, lugar en el cual estas personas reciben alimentación, ropa y pueden acceder a los baños con el fin de asearse.
“Nosotros tenemos un hogar de paso donde atendemos permanentemente a 22 personas, donde no solamente se les brinda un lugar donde pueden preparar sus alimentos si no también atención psicológica, donde los orientamos, atención médica y si es el caso los remitimos a las diferentes Eps que existen en la ciudad” esto debido a la cantidad de personas en estado de indigencia que se han detectado con tuberculosis.
“Estas personas se dedican al consumo de sustancias psicoactivas entonces la secretaría de salud tanto municipal como departamental han realizado algunas campañas sobre todo en el tema de tuberculosis, porque se ha detectado que muchos de los habitantes de la calle padecen este tipo de enfermedades”.
¿Por qué residen debajo de los puentes?
Losada Polanco ratificó este tipo de población suelen residir debajo de los puentes debido a que en estas estructuras se sienten seguros.
“Es una situación muy típica, aquí hemos analizado el tema y es talvez porque primero les brinda una protección en el tema de lluvias y también lo utilizan para el consumo de agua, para bañarse y eso es lo que creemos”.
Balance nacional
Según varios portales web que arrojan resultados sobre pobreza absoluta e indigencia desde años atrás, en Colombia los datos registraron un esperanzador valor del 29.3% de la población total a mediados del 2014 frente al 32.2% del 2013 o el 39% del 2010.
Vanguardia.com publicó hace algunos años que medidos los ingresos percibidos por los hogares colombianos, en estado de pobreza se encontraba para el 2009 el 45,5% de nuestra población, es decir, 19 millones 900 mil colombianos y en estado de indigencia hay un 16,4% de la población, es decir, 7 millones 200 mil colombianos.
Para el estudio, una persona en 2009 era considerada pobre (a cambio de su trabajo) al recibir al mes menos de $281.384 mensuales e indigentes son las personas que en 2009 recibieron mensualmente, por cabeza, menos de $120.588 por la labor que desarrollaron.
Colombia cerró el año 2009 con 20 millones de personas que viven en la pobreza y 7 millones que habitan en la indigencia o pobreza extrema.
