lunes, 16 de febrero de 2026
Neiva/ Creado el: 2015-03-21 09:45

“Los guerreritos que luchan contra el cáncer, nos recuerdan que no hay mejor labor que esta”

Un joven técnico en producción pecuaria, hoy se dedica a repartir sonrisas a los niños y niñas que se encuentran internados en el Hospital Universitario de Neiva por diversas enfermedades. Hoy se encuentra entre los finalistas al concurso del mejor colombiano que premia Lukafé.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 21 de 2015

Jorge Armando Scarpetta Cárdenas, un neivano de 29 años de edad viene realizando desde hace varios años un proyecto que si bien demanda mucho tiempo, genera uno de los pagos más satisfactorios para el ser humano, ver feliz a los demás.

En marzo del año 2011, dio inicio a un proyecto llamado RESO (jóvenes con responsabilidad social) donde juventudes prestan su servicio social logrando llevarlo a cabo en asocio con la secretaria de salud municipal. En septiembre de ese mismo año, “iniciamos labores en el hospital con todo lo de risoterapia” espacio en el cual, logran hacer felices no solo a niños y jóvenes que se encuentran internados en los centros de salud con diversas enfermedades que los obligan a alejarse de sus mundos cotidianos sino a los padres de estos que logran ver sonreír a sus pequeños a pesar de las adversidades.

“En nuestra fundación promovemos el emprendimiento social en los jóvenes, promoviendo las acciones de paz, amor y solidarias, dirigidas principalmente a niños y niñas, porque el mayor reto de nuestra generación es salvaguardar las generaciones futuras”.

Desde que recuerda, Jorge asegura que sintió vivo en él, el amor por la comunidad, ser líder y ayudar a quienes por una u otra razón presentan necesidades físicas, sociales y amorosas, cosas que lo impulsaron a creer en él y en su fundación “Huellas con sentido de vida”.

“Siempre admiré y seguí a jóvenes de otras regiones del país por su liderazgo social con un impacto positivo alto, pero tras de ellos hubo dos momentos importantes ver la película de pacht Adams y frecuentar por iniciativa propia el Hospital Universitario de Neiva, no hay otro lugar donde se encuentren todas las necesidades sociales de nuestro país que un centro hospitalario, la madre cabeza de hogar, el joven pandillero, el niño hijo de campesino, etc. Al ver esto pensé es hora de promover la ayuda al otro” lo cual logró hacer realidad.

Se hace llamar Dr. Yoshi porque aunque así le dicen de cariño sus amigos más cercanos, vuelve a sentirse niño cada vez que los angelitos a los cuales visita, ya lo reconocen por ese nombre. “La verdad no tiene un significado profundo el nombre, es una manera de decir a quienes se llaman George (Jorge) en estados unidos, y así me llaman mis amigos más cercanos, lo que da significado es lo que me permite ser, un niño nuevamente, dar sin esperar nada, sonreír ante cualquier situación, eso lo da nuestra nariz verde, que es la máscara más pequeña del mundo pero que revela lo mejor de nosotros”.

¿Por qué trabajar con poblaciones vulnerables? A esto responde que “no hay otra población más habida de sentirse escuchada y entendida que las poblaciones que tienen déficit en atención cualquiera que sea, vivienda, necesidades básicas insatisfechas” y por eso mismo, labora con niños los cuales para él significan un mundo vulnerable, “y más cuando son sacado de su contexto social, educativo por enfermedades, allí sí que necesitan quien les ayude a conservar su mundo especial, por eso es que son la población más especial y por la que es grato trabajar”.

“Sabemos que realizamos la mejor labor del mundo”

Cuando las personas se ven felices, disfrutan con la fundación y con las actividades que los clowns realizan, aseguran que el sentimiento es indescriptible pues es saber que se está realizando bien la labor.  

“Nos sentimos plenos, no puedo hablar en primera persona y omitir a todos los locos que se enamoraron de esta labor y hacen posible que este sueño se haga cada día una realidad, nada más gratificante, que llene el alma, que las gracias una sonrisa de un niño, el abrazo de una madre o un padre agradecido, reitero eso da un sensación de plenitud”.

Es así como Scarpetta Cárdenas afirma que tanto el como sus compañeros tienen claro que “realizamos la mejor labor del mundo, nuestros guerreritos que día a día luchan contra el cáncer, nos recuerdan que no hay mejor labor que esta, y con orgullo sano la realizamos donde se requiera”.

“Yo no me postulé, me postularon”

Jorge Armando jamás tuvo conocimiento del concurso, no sabía nada acerca de él y todo fue una sorpresa cuando fue notificado que estaba incluido dentro de los finalistas para ganarse 10 millones de pesos y convertirse en el mejor colombiano. “Yo no tenía conocimiento del concurso, me entere el día que salí como finalista que quien me postuló fue una voluntaria que hoy ya no nos acompaña, ella es Lila Pala Ramírez, pienso que cree en mí, y en que estamos construyendo país desde las acciones de paz, amor y solidaridad”.

Es por eso que hoy pide a toda la comunidad huilense apoyar de manera incondicional la labor que desde hace 4 años viene llevando a cabo sin cesar y con un amor profundo hacia aquellas personas que deben pasar días, meses y tal vez años de su vida, dentro de un hospital.

“Sí tenemos opción de ganar, si contamos con el apoyo de nuestro coterráneos para que se solidaricen votando por mí en el concurso, ya que estoy en representación de nuestra organización, con ese premio quisiera mejorar nuestra atención a niños y niñas con cáncer, comprar una serie de material didáctico y ayudas audiovisuales para que ellos tengan buenas distracciones durante su hospitalización”.

“Realizamos la mejor labor del mundo, nuestros guerreritos que día a día luchan contra el cáncer, nos recuerdan que no hay mejor labor que esta, y con orgullo sano la realizamos donde se requiera”.

Es por eso que hoy pide a toda la comunidad huilense apoyar de manera incondiconal la labor que desde hace 4 años viene llevando a cabo sin cesar y con un amor profundo hacia aquellas personas que deben pasar días, meses y tal vez años de su vida, dentro de un hospital.

Fotos / Francesco Guarnizo