domingo, 15 de febrero de 2026
Neiva/ Creado el: 2015-04-22 05:23

“Fue un eterno enamorado de la cultura huilense”

Luis Fernando Montaña Rodríguez desfiló por las principales calles de la capital huilense durante las festividades de San Pedro por más de una década.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 22 de 2015

Las fiestas de San Pedro que se realizan durante el mes de junio en Neiva, capital del departamento del Huila, son consideradas como un patrimonio cultural de la comunidad opita.

En ellas cientos de personajes representativos adornan las calles de la ciudad mostrando su cultura a propios y visitantes que disfrutan de las festividades.

Luis Fernando Montaña Rodríguez, un neivano nacido en el año de 1949 creció con esa vena artística que a lo largo de su vida lo iría encaminando a participar de los coloridos desfiles que hacen parte del San Pedro.

Creció en el barrio Calixto Leiva ubicado en el centro – oriente de la ciudad, en medio de una familia unida pero numerosa. Así lo relata Luz Dary Restrepo Osorio, amiga muy cercana de este hombre. “Fue hijo de una familia numerosa, una familia constituida por papá, mamá y 12 hermanos más, tradicional de Neiva, con todas las virtudes, los valores”.

Poco después, se desplazó a la capital colombiana para cumplir con sus estudios universitarios, los cuales culminó en la Universidad Pedagógica para luego volver a su terruño y empezar a laborar como docente en el colegio Ismael Perdomo de Gigante.

De docente a artista

Aseguran sus familiares y amigos, fue un “eterno enamorado de la poesía, de la ecología y del folclor huilense”, fue por eso que en el año 2000, decidió vincularse a las festividades sampedrinas. “Él amaba los ancestros entonces quería a través de lo que hacía vivir la época de su niñez y era una persona muy crítica entonces muchos de los personas que hizo en el San Pedro eran así, críticos”.

Justo en la época, cuando Gustavo Moncayo más conocido como el profesor Moncayo sufrió en carne propia el secuestro de su hijo, Luis Fernando Montaña Rodríguez decidió imitar al hombre que se encadeno y caminó desde Nariño hasta Bogotá implorando la libertad de su hijo, para desfilar por las calles neivanas durante las festividades sampedrinas y conmemorar la lucha constante de este padre abnegado.

Años después, Montaña Rodríguez dejó a un lado su personaje del profesor Moncayo para convertirse en el típico campesino huilense que diariamente labra la tierra para la siembra y así sobrevivir, personaje con el que camino hasta el 2013 cuando cayó desde una chiva y sufrió un golpe que no le permitió participar más de las fiestas.

En el 2014 debió dejar su vida de artista a un lado por la caída y fue a principios de 2015 cuando un infarto le truncó los sueños y acabó con la vida de este hombre enamorado del folclor huilense.

Hoy sus amigos y familiares lo recuerdan como un hombre muy solidario, muy leal, una persona muy sincera y excelente amigo. Así como amaba la amistad, la lealtad, así mismo amaba la naturaleza.

Este año ya no desfilará durante el San Pedro en medio del “Mohán” y “La Patasola” pero sin duda alguna, no dejará de retumbar en los corazones de cada una de las personas que lo conocieron. ¡Paz en su tumba!