Los Trujillo no ven la vida, la sienten
Desde hace cinco meses esta pareja de ciegos ha estado sobreviviendo en un pequeño rancho del barrio Monsarrate.
Claudia Ortiz
Diario del Huila.
Eliécer Trujillo y María Derly Tapia, son una pareja de ciegos que viven en un pequeño rancho, ubicado en la carrera 26 a #11b-10 del barrio Monserrate. Las precarias condiciones han afectado la seguridad del “hogar”, que al encontrarse en una loma se ha ido deteriorando con la lluvia.
La vida
María Tapia no nació ciega, su condición se debe a que sufrió un accidente que le generó un fuerte golpe en la cabeza cuando tenía tan solo 18 años. Tenía además, cinco meses de gestación. Esta situación la obligó a escoger entre la vida de su bebé o entre una operación que le evitaría perder la vista. Ante el panorama, prefirió perder la vista y salvar la vida de su primer hijo.
Su esposo Eliécer Trujillo, lleva 38 años sin poder ver ya que sufre también de completa ceguera debido a una retinosis pigmentaria; enfermedad que ataca desde que se nace, brindando tan sólo un 90% de vista. Este problema avanza tan lentamente que al final, cuando la ceguera es completa, la persona no se da cuenta que ya no puede ver
Ellos no piensan que sea un castigo, sino más bien un reto porque toda la vida han tenido amigos, toda la vida han mantenido una muy buena energía, hacen todo juntos, de esta manera se complementan. Lastimosamente no se ha podido lograr lo que querían; Eliécer siempre había querido ser abogado pero la vida no se lo permitió, sin saber por qué; “pero yo siempre me pregunto el ¿para qué?, porque a mí no me gustan las injusticias y probablemente ya estaría muerto”, asegura con una sonrisa.
Desde el 25 de Enero viven en esa pequeña casa donde la mamá de la María estaba viviendo.
Su diario vivir
Este par de ciegos, viven “a la buena de Dios” como dicen ellos, trabajando con lo que puedan vender, ya que no cuentan con el apoyo suficiente de la familia, de los amigos, ni de los vecinos.
“Nuestros días es un vivir como todo el mundo que no tienen un trabajo, sencillamente nos levantamos cada mañana para orarle a Dios, para dedicarle el día y comenzamos a rebuscarnos vendiendo cosas como velas, bolsas para la basura, almendras y demás en el microcentro de Neiva”, señaló Eliécer Trujillo.
En algún momento de su vida, Eliécer se ayudó durante un periodo económicamente con su arte, con la música y su voz, pero con el pasar del tiempo, estas letras y este ritmo fueron dejando de gustar al público de las nuevas generaciones y se le hizo muy difícil continuar con la música de cuerda que tenía.
Compuso alrededor de 90 o 100 canciones que no pudo grabar, entonces las abandonó. Perdió aquellos borradores, su motivación por la música, se desvaneció.
Su trabajo
“En enero fui a sacar el carrito para trabajar frente de la Universidad Cooperativa, cuando el vigilante me dijo que no podía sacar el carro de dulces, que porque estaba invadiendo el espacio público”, dijo María Tapia y añadió “La señora Sandra Cuarta, que trabaja ahí, nos envió una carta solicitándonos que abandonáramos el lugar. Nos prohibían hasta la entrada al baño, y yo que no puedo aguantar por problemas de salud, pero nos decían los vigilantes que órdenes de la señora Gina Fernanda Fierro, entonces nos tocó sacar el negocio de allá”.
Frente esta situación, se comunicaron con María Vidal, quien es la encargada del espacio público, les dijo que en ningún momento manifestó alguna orden de sacarlos de ese lugar donde estaban trabajando.
Ahí a las afueras de la Universidad duraron 12 años trabajando, no pagaban arriendo, pero nada más vendían 10 mil pesos de los cuales gastaban 8 mil en el transporte, por esa razón no les alcanzaba para la mercancía, ni la comida.
Cuando vivían en el barrio El Triángulo, vendían café, el mismo Eliécer tostaba el cacao y lo dejaba reposar, molían la panela, el chocolate y después lo revolvían y lo molían todo otra vez, hasta que hacían las bolas para vender juntos por las calles del barrio.
Problemas
Tras las fuertes lluvias que se han presentado en los últimos días, esta pareja ha tenido que afrontar grandes consecuencias que han afectado aún más su vivienda. Hace una semana se cayó una parte de una pared que les dañó el baño.
Adicional a eso, el 9 abril les mataron un hijo de 33 años, recibió una puñalada en el corazón. El hecho sucedió un domingo. Las investigaciones de lo ocurrido aún continúan.
Ahora esta pareja solo cuenta con su hija que también es ciega y que tiene a su esposo que también es completamente ciego.
María ha estado enferma, situación que le preocupa a su esposo ya que el servicio que tienen en la salud es muy malo, aseguran que Comfamiliar supuestamente le había autorizado la ecografía que tanto necesita pero que cada vez que va a la cita, le responden que aún no la tiene.
Su perspectiva
Eliécer nunca ha sido una persona quieta, siempre le ha gustado ser muy inquieto en el sentido de tener demasiados proyectos en su mente, pero sólo en su mente, debido a que el problema para él, es la situación económica. Por ejemplo su negocio del café ha estado en espera porque no cuenta con el espacio necesario y adecuado para la preparación al igual que el chocolate. Es cantautor, pero solo le dicen que canta muy bonito y nada más. No ha contado con las ayudas necesarias para grabar.
Con una sonrisa siempre recalca que aunque no tiene el dinero ni la vista, puede hacer muchas cosas: “A mí me puede faltar la vista pero desde que pueda mover un dedo, lucharé para salir adelante, porque pienso que las discapacidades están en la mente y no en la condición física”.
Otra problemática que los acoge es que nunca han tenido una casa propia, y han tenido que vivir arrendados donde sea. La situación ha sido tan difícil que tienen que vivir en un pequeño lugar que está en muy malas condiciones, ya que el techo no es sostenible y tiene goteras por todos lados, una parte de la casa se está yendo hacia abajo junto con el terreno que se desprende de la loma por la ubicación en la que se encuentran.
Lo difícil
En Colombia la gran parte de la población es muy excluyente, “yo he ido a pedir trabajo y siempre me dicen, si echamos a gente que ve, como cree que le voy a dar trabajo a usted. Una vez le fui a pedir trabajo al señor Edgar Perdomo a quien le pidió trabajo así fuera lavando tornillos pero me le negó”, aseguró Eliécer.
“La gente aquí no se ha sensibilizado que una persona que le falta un sentido, tiene mil potencialidades como salir adelante, porque cuando a uno le falta un sentido, Dios le da a uno mucha fortaleza y muchas potencialidades, muchos pueden ver pero no tocan guitarra, yo sí, entonces no somos menos ni más que nadie. Sólo sé que tengo muchas potencialidades que aún el mundo no conoce, pero las tengo “añadió.
Entre lágrimas, este hombre asegura que sus canciones pueden llegar a darle la vuelta al mundo, porque son canciones que Dios le ha inspirado y que además ese don tan lindo que posee, se lo heredó a su santa madre y son razones para triunfar.
