domingo, 15 de febrero de 2026
Neiva/ Creado el: 2017-05-25 06:16

Laguna El Chaparro: Una fuente hídrica histórica en Neiva

La Comuna 10, denominada como la estrella fluvial del oriente de Neiva por la gran cantidad de humedales que existen, tiene una historia en particular de una de sus lagunas (Los Colores), conserva un proceso de lucha y resistencia promovida por sus propios habitantes.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 25 de 2017

Por: Cristian David Ordoñez Fuentes

Una vasta vegetación y una gran cantidad de peces testimonian la supervivencia y una flora inigualable. Ese es el panorama que se podía observar en el humedal El Chaparro, llamado así por los pobladores del barrio Los Colores, quienes desde el siglo XX disfrutaban bañándose y recreándose con sus familiares.    

Sus orígenes se dieron por dos quebradas que se encontraban unidas en la zona, las cuales fueron la quebrada la Barrialosa y la quebrada El Chaparro, quienes tenían una distancia aproximada de 150 metros entre ellas. Las historias de las personas residentes en el lugar que trabajaban en la laguna, muestran el significado que tiene para ellos esta fuente hídrica.

Una de ellas es Sandra Milena Hernández Lucuara, quien vive hace 18 años en el barrio Santander y que tiene recuerdos de lo que se vivía en el humedal. “Aquí en los Colores yo me bañaba, la gente pescaba, hacíamos ollas comunitarias, era un espacio natural hermoso. Pero con el paso del tiempo el panorama ha sido triste. En octubre de 2013 y en agosto de 2015 el humedal se secó, y a los habitantes eso nos ha dolido en el alma, pues nunca antes se había secado. Gracias a Dios hemos respondido haciendo sentir nuestra inconformidad frente a estos sucesos ante las entidades competentes”, afirmó Hernández Lucuara.

Así mismo, César Adolfo Parra Arenas, persona que ha visto todo el proceso por el que han pasado las personas con el humedal y los cambios que se han evidenciado a lo largo del tiempo, contó aquellas experiencias que se vivían. “La gente cuenta que éste era un lugar de recreación donde ellos venían a bañarse, donde la gente venía a hacer paseos de olla con la familia, pero además cuentan que venían a pescar para su alimentación. Era un sustento para aquellos que no tenían otra forma de sobrevivir. Por eso, a todos ellos les genera recuerdos de todo lo que hacían aquí en el humedal; sienten el tema de los humedales como suyos”, expresó Parra Arenas.

Sin embargo, la llegada del siglo XXI significó un cambio y transformación en la vida de muchas fuentes hídricas representativas en el oriente de Neiva, una de ellas Los Colores. El cambio climático y la construcción de grandes edificaciones han sido los principales factores que han provocado su desaparición.

El paso del tiempo generó que la quebrada la Barrialosa y el Chaparro, que suministraban agua a la laguna Los Colores, fueran disminuyendo su cauce, desapareciendo poco a poco y ocasionando que dejara de abastecerlo. Hoy, esta fuente hídrica se encuentra con vida gracias a las lluvias.

“A partir del año 2009, cuando se empieza con más fuerza el verano y el auge de la construcción por el boom del petróleo en Neiva, nace un ejercicio muy fuerte de hacerle frente a esto para evitar la desaparición del humedal Los Colores. Se han hecho plantones con el propósito de que se protegiera este lugar, dando resultados positivos para evitar más daños de los ya causados”, manifestó Cesar Adolfo Parra. 

Sueños para conservarlo

Una de las fortalezas que ha caracterizado a la comunidad del barrio Los Colores, ha sido el cuidado que realizan cada domingo en la laguna con actividades de limpieza para embellecer el lugar, gracias a la ayuda de universidades y organizaciones sociales, quienes se han preocupado por preservarla.    

“Acá cada domingo realizamos jornadas de limpieza. La comunidad siempre ha estado acá, ellos tienen sus ojos puestos en eso. Es más, hemos tenido apoyo de universidades como la Surcolombiana, la Corhuila y la Antonio Nariño, las cuales prestan su servicio social aquí. Nosotros a pesar de las vías legales o vías de hecho que ejercemos para protegerlo, también estamos aquí para que el lugar siga intacto, garantes de cuidarlo”, aseveró Sandra Hernández, quien además es voluntaria en la Fundación El Curíbano. 

Por otro lado, Cesar Parra sueña con que el espacio donde se encuentra la laguna, se convierta en un entorno de ocio para compartir en familia. “La gente sueña con que el humedal sea un gran parque, estilo Simón Bolívar en Bogotá para poder venir con la familia, pasar un rato de recreación, pero uno se encuentra con ironías de la vida. Aquí tienen el ambiente para hacer un picnic en un ambiente natural, no como en otros lados que lo simulan”, apuntó Parra Arenas.

De igual manera, Cesar hizo una invitación a los líderes comunitarios para que la laguna Los Colores se pueda convertir en el parque que anhelan sus habitantes. “Los líderes comunitarios deben creer que puede existir un proyecto para ellos. Es decir, un proyecto pensado para sus familias, un proyecto pensado para la recreación, para el deporte, para la cultura, para el ocio, para que después de una jornada usted estando en su casa pueda venir a compartir aquí con su familia. Pero también lo que pasa es que hoy en día no hay oferta de las instituciones o de las empresas privadas para convertirlo en un espacio de recreación”, afirmó Adolfo Parra. 

Acciones en busca de respuestas

Tanto Cesar como Sandra han acompañado y liderado las marchas y protestas para exigir la protección de estos ecosistemas acuáticos. Ambos coinciden en pedir acciones para evitar que la laguna Los Colores o humedal El Chaparro, como se lo conoce, se acabe totalmente. “A uno le duele en el alma ver que la institucionalidad sigue a pasos lentos. En este momento, por ejemplo, necesitamos un estudio de suelo para determinar si es humedal para que haya una negociación, porque este hecho ha producido que se violen los derechos de este lugar. Tenemos que echarle ganas a esto porque los malos hábitos pueden desaparecer nuestros humedales”, afirmó Sandra Milena Hernández.  

Por su parte, Cesar mencionó que “con los plantones se ha generado conciencia para que las personas defiendan lo suyo. Lastimosamente sólo cuando empieza a llover es cuando el humedal recobra la vida. Lo que tenemos que hacer es cuidar nuestro humedal y exigir a las entidades competentes que le pongan atención a este asunto”.