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Neiva/ Creado el: 2017-05-27 06:42

El ´ángel´ milagroso de los abuelos de Neiva

Alicia Hernández, desde que se curó milagrosamente de un cáncer terminal, ha dedicado su tiempo a ayudar a los abuelos de la calle.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 27 de 2017

Claudia Ortiz
Diario del Huila

Alicia Hernández, lleva 22 años ofreciendo comida, ropa y albergue a los abuelos desprotegidos que encuentra en las calles de Neiva. No tiene sueldo, no tiene casa, ni ningún otro bien; sin embargo, el corazón le alcanza para ofrecer su ayuda a los 24 ancianos que por el momento hospeda.

Sin contar más que con la caridad y la buena voluntad de algunos neivanos, esta mujer alquiló una casa en el barrio Los Guaduales y la convirtió en el albergue perfecto de los abuelos, a quienes alimenta, viste y cuida en compañía de sus hijas, nietos, sobrinos y amigos.

La casa donde ella y su familia viven, la denominaron ¨Hogar Divina Providencia¨, ahí viven con los abuelos ofreciéndoles de todo, incluso el amor que nunca han tenido. Hasta allí han llevado a abuelos de familias de la alta sociedad de Neiva que los han dejado tirados sin importar sus condiciones, o por simple vergüenza.

Diario vivir

Alicia y su familia no le ven problema a nada. En las mañanas todos se despiertan temprano para atender a los abuelos; los limpian, los bañan, los alimentan y los visten, porque la mayoría de ellos son como niños y llegan al hogar en muy mal estado. Los nietos lavan los pisos, recogen los excrementos, tienden las camas, limpian los baños y entre todos preparan el desayuno que comparten cariñosamente con Cuta, Domingo, Sara,  Rosalba y  todos los demás abuelos que viven allí.

Comienzo de la obra

Alicita como todos le dicen, decidió dedicar su vida al servicio de los demás desde el día en que milagrosamente resultó curada de un cáncer terminal en la matriz, y comprendió que Dios le estaba tocando el corazón. Ese día acogió la sugerencia del padre Escandón (ex alcalde de Neiva), para que se dedicara a cuidar ancianos. No quería, ni se imaginó que se fuera a enamorar con tanta devoción de este oficio que hoy a sus 65 años comparte emocionada y agradecida al lado de su familia.

“Llegué a la renovación carismática precisamente por la enfermedad, porque cuando ya no había esperanzas, descubrí que cuando el hombre dice ya no hay nada que hacer Dios extiende su mano y hace lo que tiene que hacer. Cuando me invitaron al grupo pensé: si me tengo que morir de cáncer me muero, porque de algo me tengo que morir, Dios sabrá. Pero resulta que  experimenté algo muy grande y hermoso, me vi muriéndome, vi que mi vida se iba, que me estaba muriendo, pero me veía con las manos totalmente vacías, no tenía nada que llevar a la eternidad”, aseguró Alicia con emoción.

Su familia la ayuda

En esta labor sus nietos también están trabajando, los chicos comenzaron desde los 10 años y ahora tienen 18 y 20 años, y las niñas que están entre 13, 14, 16 años. Para Alicia, Dios ha elegido a su familia para servirle a la comunidad.

Inicio de la fundación

Las hijas de Alicia comenzaron a buscar una casa y encontraron una en el barrio la libertad. Le prestaron plata para pagar el primer mes de arriendo que fueron $450.000 pesos, con la condición de pagarlos a los 8 días, ella no tenía nada, pero sabía que a los 8 días Dios iba a poner en sus manos la plata para devolverla, y así fue. El primer día les llegó un mercado,  3 camas y el primer abuelo. A los 8 días ya tenía el cupo completo porque la casa no era muy grande, así que solo podían tener a 13 abuelos.

Sustento de los abuelos

Siempre han tenido lo que han necesitado. En arriendo pagan $1.300.000 pesos y los servicios que son alrededor de $700.000 pesos, sin contar otras cosas, por ejemplo: cuando se agrava algún abuelo, si de pronto encuentran quién les haga la consulta, la hacen, pero no con los medicamentos. Cuando se mueren los abuelos, los entierros les cuestan, pero nunca les ha faltado nada, en medio de la pobreza se vive bien. “Dios nunca nos abandona y la santísima virgen menos, y aquí vamos con el anhelo de engrandecer”, afirma Alicia.

Construcción del nuevo hogar

Alicia y su familia ya cuentan con la construcción del nuevo hogar donde podrán vivir con más abuelos de la ciudad, han avanzado con la construcción del primer piso, pero desafortunadamente hay personas que no los han apoyado con esta causa y se han dedicado a robarles los materiales de construcción.

Han dejado huella

Desde que se inició la fundación, han muerto 93 abuelos ahí al lado de ellos y han logrado darles sepultura para que tengan una muerte digna, un entierro digno. Muchos abuelos han dejado huella, “cuando iniciamos la obra, llegó un abuelo, él me saca lágrimas todavía, fue recogido por unos estudiantes en un parque, venía muy enfermo y después de estar aquí descubrimos que tenía tuberculosis muy avanzada y no encontramos ayuda para él, en ese tiempo mi hija no sabía mucho de enfermería, pero se animó y ella era quien le aplicaba las inyecciones porque las personas que venían y se enteraban de que enfermedad era, se desanimaban por ser tan contagiosa, fue muy triste saber que para una situación de esas no hay ayuda”, dijo Alicia y añadió “Decían que ya para que se le invierte plata, él murió rodeado de mucho cariño, él no se quería morir , él decía que él esperaba a que yo me muriera primero para que lo esperara, a lo último me tocó decirle: Marquitos vamos a hacer una cosa, si Dios me quiere llevar a mí, yo me voy y si él me da licencia lo espero, pero si le toca a usted entonces usted me espera, así lo fui calmando, se tranquilizó y esa noche murió”.

Mensaje a las familias

Alicia quiere dar un mensaje a las familias que dejan a sus abuelos en la calle: “uno no debe ser ingrato, la familia es lo más grande y hermoso que Dios nos ha dado. Hay que perdonar porque como seres humanos tenemos errores y pues esa falta de amor es la que endurece los corazones”, ratificó.

Piensa que la tolerancia es una clave importante para poder velar por los abuelos, ya que en algún momento fueron personas que tuvieron las mismas condiciones que cualquier persona tiene ahora.

Los abuelos

“Nosotros hemos visto que ellos son agradecidos sólo en el momento que ellos entran en enfermedad de cama y comienzan a agonizar, es como si ellos tomaran conciencia de lo que se ha hecho por ellos, ese es el momento en que son agradecidos y es donde recibimos la bendición de muchos”, asegura Alicia.