domingo, 15 de febrero de 2026
Neiva/ Creado el: 2017-06-12 07:59

Con sus manos construyen futuro

Arsecio Urbano, un hombre de 45 años es quien lidera la Cooperativa de trabajo asociado de personas en situación de discapacidad visual, en la que trabaja para poder vivir.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 12 de 2017

La Cooperativa de trabajo asociado de personas en situación de discapacidad visual viene trabajando desde el 15 de enero del año 2002. En esta cooperativa que funciona como sede y hogar, viven 5 personas. El señor Arsecio y su esposa, quienes son invidentes, junto a sus tres hijos menores de edad.

Juntos nacieron con vista, pero con el pasar del tiempo, algunas situaciones hicieron que juntos la perdieran, en el caso de Arsecio, cuando tenía 8 años por consecuencias de su hiperactividad sufrió de un golpe en los ojos, el cual le produjo glaucoma, a raíz de esto le quitaron los ojos y desde entonces usa prótesis.

Por otro lado su esposa quien también es invidente, perdió la vista desde que era tan solo una bebé, ya que su mamá tuvo ciertas complicaciones a la hora del parto lo cual le produjo la perdida de la vista, hoy en día es psicóloga y es quien presta el servicio de psicología a quienes llegan a la cooperativa que tiene junto a su esposo.

En la cooperativa el trabajo es netamente asociado porque se dedican a que las personas se rehabiliten y le enseñan un oficio para que se desenvuelva económicamente y no tengan que estar pidiendo limosna, así que el objetivo principal es demostrar a la comunidad de que nosotros también podemos trabajar, «yo siempre he dicho que las personas con discapacidad visual, son personas que pueden sobresalir, que pueden trabajar y por ende salir a delante, porque tenemos manos buenas y mente buena, podemos estudiar y hacer muchas labores», asegura Arsecio Urbano.

En esta cooperativa se hace un trabajo además de superación económico, se presta un servicio completamente humanitario haciendo una introducción psicológica, ya que muchas de las personas que llegan al lugar, son personas adultas que por diferentes razones han perdido la vista, entonces se trabaja todo lo que está relacionado con la aceptación que consiste también en las áreas tiflológicas en las que se les enseña a escribir en braille, el Ava, la orientación y movilidad que es para poder desplazarse en la ciudad sin tener la necesidad de depender de otra persona para hacer sus cosas y también  las diferentes técnicas de la vida diaria como por ejemplo el hecho de poder preparar su propia comida, hacer el aseo de la casa, lavar su ropa, planchar y demás quehaceres de la vida cotidiana. Estas deben salir capacitadas en todos estos aspectos para poder ser independiente y esto se logra gracias a esta cooperativa.

En cuanto a las técnicas de comunicación, la cooperativa enseña cosas que de cierta manera para las personas invidentes, es un trabajo un tanto duro a la hora de iniciar, como lo es el uso del celular, aprender a manejar el computador y todo lo que tiene que ver con la tecnología, mediante programas que hablan cada vez que se presiona una tecla o cualquier elemento que se requiera, para que la persona que no puede ver, esté a la par de las demás personas que no cuentan con ninguna clase de discapacidad física.

En cuanto a la parte laboral, la corporación enseña a las personas que ingresan a crear traperos, escobas, bolsos de macramé, con el objetivo de desarrollar habilidades manuales, además se les enseña a mantener un negocio donde se maneja dinero. La cooperativa tiene unos puestos solidarios en la universidad cooperativa donde se encargan de rehabilitar a las personas que quieran laborar, ahí aprenden a conocer el dinero, atención al público, a conocer los productos, este puesto ha sido una gran estrategia para que las personas salgan al  campo laboral y aprendan a manejar sus propios negocios.

La cooperativa cuenta con una tienda, allí son ellos mismos quienes atienden al público, la atención es totalmente normal como si las personas que están atendiendo tuvieran la capacidad de ver ya que conocen la tienda, el espacio, el lugar donde se encuentran los productos y así estas personas pueden sobresalir «piensan que las personas que tenemos esta discapacidad visual no pueden laborar, pero eso es cuestión de uno rehabilitarse y tener ganas de trabajar, demostrare a la gente que uno si puede trabajar», señaló Arsecio.

La cooperativa cuenta con alrededor de 15 personas que son los que pagan la sede donde se encuentran, una sede que está hipotecada y la pagan a Ultrahuilca, «esta entidad amablemente nos colaboró hace 15 años con la ayuda de un amigo que nos sacó un crédito porque esta casa la iban a rematar y pues esta casa siempre ha estado al servicio de las personas discapacitadas, lleva más de 30 años al servicio y como era del estado pues tenían que rematar todos los bienes que tenía el estado».

Debido a esa situación, el señor Arsecio Urbano, se vio en la obligación de tramitar ya que la casa pasó a manos de una entidad que remata los inmuebles, haciendo huelgas y negándose, donde ni el estado, ni el departamento y mucho menos la Administración municipal los ayudaron para poder subsistir esa casa. Desde entonces han tenido que rebuscarse de cualquier manera, haciendo actividades, vendiendo cosas, comida, para poder pagar el $1´300.000 mensuales.

Con esta problemática, Arsecio, su familia y asociados a la cooperativa han tenido que buscar alternativas aún más drásticas para aumentar los ingresos y poder pagar esta mensualidad a parte de sus gastos normales, por esto han decidido modificar el segundo piso y arrendar apartamentos, pero como es lugar es bastantes costoso, no han podido cumplir con el servicio predial y la Alcaldía además, los tiene embargados por alrededor de 15 millones de pesos.

Con esta nueva alcaldía, ellos pensaban que la situación cambiaría, pero desafortunadamente es de quienes menos han recibido ayudas. Han estado en reuniones en las que solicitan la ayuda con la que apoyen a las unidades productivas pero no han querido.

Otras acciones

Con seis personas que también cuentan con la misma discapacidad salieron a ofrecer una unidad productiva pequeña, con la que lograron obtener una despulpadora de frutas. Con la adecuación de una planta, comenzaron a trabajar y a comprar los elementos que se requieren para poder hacer el procedimiento, y están trabajando, apenas están comenzando con una maquina despulpadora, el mesón y el congelador.

El producto que hasta ahora han venido trabajando es de excelente calidad, es pulpa de fruta sin semilla, la cual la venden de 250 gramos, de 500 gramos, «cuando iniciamos, que estábamos haciendo el plan de desarrollo por la alcaldía. La discapacidad visual dejo consignado las necesidades, y dijeron que querían apoyar, pero no se ha visto por ningún lado el apoyo, y nosotros estamos requiriendo el apoyo para poder avanzar en esta empresa porque la hemos proyectado a futuro, pero sin el apoyo del gobierno, es difícil», puntualizó Arsecio Urbano.

En esta cooperativa trabajan personas que no pueden ver y algunas personas videntes que son las encargadas de sellar, empacar y pesar y cada uno se enfoca en su rol, estas personas se han interesado tanto en salir adelante, que han sido capacitados por el SENA, donde han adquirido varios cursos como la manipulación de alimentos, de procesamiento de frutas y demás cursos.

Anécdota

Una vez ganó una apuesta porque llegó un señor medio ebrio y le preguntó que porque caminaba tan rápido y doblaba las esquinas así sin tocar nada. Entonces le dijo que él no era invidente, que todo lo que decía era mentira y él le dijo que era cierto lo que le decía, que él no puede ver, entonces le dijo que si le demostraba que no podía ver, le daba 20 mil pesos de una vez. «Listo, vamos a ver porque yo no digo mentiras, entonces le dije vamos a apostar y fue ahí donde  me volteé un ojo y lo dejé aburrido, yo me los sacó porque son prótesis», narró entre risas Arsecio.