Muchos restaurantes no llegan a los cinco años: Acodres
Un complejo 2018 dijo adiós entre amargo y dulce porque el año no tuvo una buena evolución en vista de los innumerables acontecimientos que empezaron con una economía muy frenada en el primer semestre, una incertidumbre por las elecciones presidenciales y un entorno complejo en las finanzas familiares que no permitió que los gastos fueran más holgados. A lo anterior se añade una informalidad que representa el 60 por ciento del gasto total en comidas.
El presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, Arturo García Carrera, aseguró que si bien las cosas no fueron del todo una maravilla, el 2018 cierra de buena forma, aclarando que pudo ser mejor. Esos hechos del año que expira, comentó, afectaron de manera importante los resultados a lo cual se unió la famosa ley de financiamiento que en su presentación como proyecto dejó a no pocos con los pelos de punta y evitando sacar dinero del bolsillo, es decir que el infausto propósito de gravar la canasta familiar fue una talanquera más que no permitió cifras más amables en la industria de los restaurantes.
Al final del ejercicio, el cierre de año deja resultados aceptables en unos restaurantes, en otros no tan buenos y por ello se puede decir que algunos pasaron con algo de tranquilidad porque se cumplieron los presupuestos, en algunos eventos la palabra casi fue común denominador e indiscutiblemente un número grande no cumplió metas e inclusive estuvo por debajo del ejercicio anterior.
En opinión del dirigente gremial, algunas compañías crecieron y abrieron otros puntos de venta mejorando sus resultados, empero otras no cumplieron sus expectativas, no crecieron lo cual no era lo esperado porque hubo expectativa por un año mucho más dinámico y positivo.
Las grandes cadenas de restaurantes expresaron su preocupación por la manera como fue presentado el proyecto de ley de financiamiento y consideraron que lo más conveniente era que siguiera el impuesto sobre el valor agregado, IVA, tal y como estaba con la reforma de 2012. Por otro lado los varios restaurantes criollos o colombianos que no tienen franquicias y que consumen mucho producto nacional en donde el porcentaje de materias primas gravadas no es tan alto, les resultaba mucho más conveniente seguir con el impuesto al consumo.
Un 2019, con optimismo
El 2019 pinta algo optimista porque salvo algo en el concierto internacional o en el ámbito geopolítico, las cosas se ven más tranquilas en Colombia pues no habrá cambio de gobierno ni vendrán situaciones que golpearon fuertemente al sector gastronómico del país.
En pocas palabras, el año que agoniza, no fue nada fácil porque hubo incertidumbre, contracción de la economía y anuncios lamentables que le pusieron los palos a la rueda del consumo. Recalcó que en medio de la situación, algunas cadenas aumentaron sus puntos de venta y experimentaron mejores resultados, pero a muchos les tocó bailar con la más fea.
Un aspecto interesante para el dirigente fue el nuevo salario mínimo que fue aumentado en seis por ciento, asunto importante porque el salario básico es el del consumismo y el nuevo ajuste deja contentos a los trabajadores y a los mismos empresarios que aunque en algunos casos pedían un alza no muy alta, finalmente verán el retorno del nuevo estipendio con mayores ventas por vendrá sin duda una mayor demanda de bienes y servicios.
Los restaurantes, explicó García, son negocios con muchas aristas y por ello así como se abren algunos, otros se cierran porque si bien en la apertura de un negocio hay mucha planeación y se apela a una buena estructura de costos y contabilidad en donde habrá un mayor acercamiento al éxito, en ocasiones y por emoción son abiertos restaurantes sin mucho estudio de costos reales, en donde se omite el rubro de arriendos, hoy fuertemente castigado con el IVA y se dejan pasar otros aspectos que conllevan al cierre de estos establecimientos de comercio y servicio de comidas.
“Indudablemente son muchos los restaurantes que no llegan a los cinco años pues hacen la apertura y en cinco años o menos ya están cerrando, pero todo obedece a la falta de planeación y estructuración de sus costos. Con la reforma de 2016 la medida conllevó a que la tarifa pasara del IVA al impuesto sobre epl consumo lo cual afectó a cadenas como Subway por citar una, que determinó cerrar muchos restaurantes porque no solamente existía la marca para franquiciados directos, que no eran muchos, pero si para sub-franquiciados que tenían que pagar un doble valor, afectando su P y G y llevando a los cierres de muchos restaurantes”, expuso Arturo García.
La situación de este tipo de negocios no es fácil ya que de diez restaurantes que se abren quedan tan solo tres o cuatro al término de cinco años como quien dice que en promedio tres pasan la prueba y los siete restantes deben poner el candado porque sencillamente van a la banca rota.
La lonchera sigue en auge
Una preocupación adicional de los propietarios de restaurantes es el bajonazo en las ventas y la menor asistencia a los negocios especializados en preparar almuerzos o cenas de enorme calidad. La competencia en este caso no es el restaurante de al lado o los de la cuadra sino la lonchera o portacomidas. Sí, el asunto es serio puesto que la situación económica destruyó el empleo y en ocasiones el ingreso lo que obligó a muchos que frecuentaban los comedores a llevar almuerzo preparado para calentar en el horno microondas de la empresa o de la oficina. Este fenómeno no solamente se da en las capas vulnerables de la sociedad sino en clase media y media alta que históricamente fueron potenciales clientes de los restaurantes. Hoy llevan su lonchera o sacan tiempo y almuerzan en sus casas, tendencia compleja porque redujo el consumo y el crecimiento sectorial.
“Mucha gente regreso a la lonchera porque los costos no le permite comer todos los días en la calle entonces la situación no es fácil. Los cálculos de Acodres apuntan a que en los últimos tres años creció el uso de portacomidas y por consiguiente de menores idas a los restaurantes porque la famosa coca o recipiente para empacar comidas volvió a tomar vigencia”, especificó el presidente de Acodres.
Puntualizó que algunos sectores cuentan con un trato de alguna manera preferencial y hasta consecuente en donde se busca el punto de competitividad y rentabilidad, situación que podría amparar a los restaurantes que son grandes contribuyentes y generadores de puestos de trabajo.
