Los peores árbitros de la historia de los mundiales
Los árbitros son normalmente de las críticas de presidentes, entrenadores y jugadores; su función es vital pues sin ellos nada sería igual.
Los árbitros suelen ser esos señores que visten o vestían mayoritariamente de negro y que pasan desapercibidos hasta que se lía una jugada polémica. Es entonces cuando cobran protagonismo y son odiados por unos y respetados por otros, pero nunca queridos. En la mayoría de países apenas son profesionales y tienen el fútbol como afición, si bien les sirve para ganarse “un dinerillo” extra que en muchos casos es mayor que su primer sueldo.
Byron Moreno: Su carrera está marcada por los escándalos, hasta el punto de haber estado encarcelado dos años por haber sido cogido con seis kilos de heroína en el interior de su cuerpo. Arbitralmente, este árbitro ecuatoriano fue el encargado de dirigir el Corea-Italia del Mundial 2002 donde pitó un inexistente penalti a favor de los locales y además anuló dos goles legales a los transalpinos. El mundo al revés, por si fuera poco expulsó a Totti por simular una falta que sí lo era.
Gamal Mahmoud Ahmed Al-Ghandour: Este colegiado egipcio sin apenas presencia internacional tuvo una papeleta bien difícil en los cuartos de final del Mundial 2002 entre España y Corea del Sur. Casero como pocos, anuló un gol de cabeza a Rubén Baraja por motivos que aún se desconocen y otro a Morientes por pensar que la pelota había rebasado la línea de fondo, sin bien aquí contó con la complicidad del línea.
Edgardo Codesal Méndez: El colegiado que hundió la final del Mundial de 1990 al señalar un penalti inexistente de los argentinos. El propio autor del gol, el alemán Andreas Brehme señaló que era inexistente en una corroboración de un gran fallo del trencilla mexicano.
Sándor Puhl: Los Mundiales nos dejan momentos únicos y este colegiado húngaro nos regaló un tremendo: el codazo de Tassotti a Luis Enrique que quedó totalmente impune a pesar de que el asturiano sangraba abundantemente sangre a través de su tabique nasal completamente roto. De nada, valieron las protestas. El regalo fue pitar la final de aquel Mundial.
Charles Corver: Fue participe del famoso “crimen del siglo” en el Alemania-Francia del Mundial 82 al no apreciar nada punible en la brutal agresión del arquero alemán Harald Schumacher sobre el francés Patrik Battiston, que quedó varios minutos inconsciente dentro del área germana y además perdió dos de sus dientes. La acción además tuvo al galo nueve meses alejados de los terrenos de juego
Ali Bennaceur: Este tunecino no vio nada en la famosa jugada de la mano de Maradona ante los ingleses. Mala ubicación, dificultad de la jugada, el caso es que esta polémica acción se le recordará siempre.
Ken Aston: El hombre que inventó las tarjetas amarillas y rojas tuvo antes un discurrir polémico por los campos de fútbol. Fue el colegiado de la famosa Batalla de Santiago donde permitió un juego no duro, sino violento con numerosas lesiones y fue participe también de un Inglaterra-Argentina en 1966 que no dejó indiferente a nadie.
