Judicial/ Creado el: 2018-01-29 01:58 - Última actualización: 2018-01-29 02:10
Las cicatrices invisibles de la guerra
El conflicto armado interno en Colombia ha dejado muertes violentas, heridas indelebles que acompañan a las victimas durante el resto de sus vidas.
Mónica Serano
Diario del Huila- Neiva
Diario del Huila- Neiva
El año 2017 en Colombia inició una nueva etapa para el conflicto interno, después de que el Gobierno Colombiano y las desmovilizadas FARC firmaron el acuerdo de paz en noviembre del 2016. Posteriormente se da comienzo a la fase de implementación de los acuerdos.
Sin embargo, las secuelas que dejó la guerra en la población víctima han arrasado con proyectos de vida y pérdida de la identidad, ya que evidenciar actos violentos trae un efecto directo en la salud de las personas afectadas.
Según la organización humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), en un documento del 2017 titulado ‘La sombra del proceso: impacto de otras violencias en la salud de la población colombiana’, se manifestó que las consecuencias de la guerra generaron sentimientos irrevocables en las victimas. «El miedo constante y la desconfianza no solo logran quebrar las estrategias comunitarias de afrontamiento, sino que también generan malestares físicos y fracturan la salud mental, generando condiciones crónicas en las personas».


Huellas imborrables
El sufrimiento deja en las personas que han vivido la violencia un sentimiento perdurable; cicatrices permanentes en las vidas de los afectados.
En el documento de la MSF, se pudo apreciar que la mayoría de personas atendidas en las consultas de salud mental sufren depresión, ansiedad, estrés postraumático y trastorno mental.
Por otro lado, en un informe presentando en la Revista Semana ‘conflicto y salud mental las heridas invisibles de la guerra’, se demostró que en dos estudios realizados en dos zonas del país, el primero fue llevado a cabo por Médicos sin Fronteras, se emplearon entre 4.455 pacientes que fueron a su consulta psicológica en Cauca, Nariño, Caquetá y Putumayo y se comprobó que la violencia es el acontecimiento que más afecta la salud mental de la población.
El segundo, Jiovany Arias de la Universidad de los Andes, con una muestra representativa de 208 víctimas de Montes de María, halló que el 90% presenta síntomas de depresión y el 60% de los municipios de la región la totalidad de los entrevistados tienen valores conclusivos de ansiedad, depresión y propensión a desarrollar síntomas de estrés postraumático.
«Como se ha observado entre las madres de los desaparecidos que terminan sus días con cáncer o derrames cerebrales, condiciones que en el fondo son la manifestación de una pena moral profunda derivada de la gran incertidumbre en la que las dejó la guerra», Revista Semana.


Sentimientos marcados
Muchas de víctimas manifestaron que la guerra les dejó todo tipo de huellas psicológicas.Ya que el conflicto no afecta a todos de la misma manera, algunos especialistas han señalado que solo el 5% requiere tratamiento psiquiátrico especializado, estos son algunas historias de los tantos testimonios:
Un ejemplo es Carlos Mario Zuluaga, un joven de 25 años que creció en San Carlos, uno de los pueblos más afectados por el conflicto en Antioquia. Sufrió 33 masacres en una década, 156 desapariciones forzadas y 5.000 atentados a la infraestructura. Solo a los 17 años, Carlos empezó a presentar síntomas: «Por la noche no dormía de pensar que ya llegaban a degollarnos. Yo digo que el infierno existe porque lo viví». Le diagnosticaron un trastorno afectivo bipolar” Revista Semana
«Un trabajo del Cinep con mujeres víctimas de Antioquia, hay casos como el de un joven de 17 años que le implora a su madre que lo salve de la muerte a manos de sus victimarios, sin que ella pueda hacer nada», actos con consecuencias en los sobrevivientes, quienes llegan a sufrir rabia contra ellos mismos y contra la sociedad, trasmitiendo afectos de soledad y de no llegar a importarle sus propias vidas.


Magnitud del problema
Según (MSF) «existe un déficit en la oferta institucional de servicios de salud mental disponible en atención primaria, a pesar de las importantes necesidades de la población y de la existencia de un marco legal sobre atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno (Ley 1448 de 2011) y sobre atención en salud mental (en particular las disposiciones de la Ley 1616 de 2013, que la ratifica como derecho fundamental y reglamenta que es obligación del Estado garantizar la promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de todos los trastornos mentales)».
Es vital, que se les brinde un presente digno y seguro, para que logren trazar una línea que permita dejar de ser víctimas, es necesario que se empleen espacios de memoria para que lo demás y las nuevas generaciones sepan de los horrores que tuvieron que vivir, ya que no es solo responsabilidad del Estado, también es ideal que la sociedad deje a un lado la indiferencia, de ignorar y negar el conflicto, para que posconflicto y la reconciliación, se conlleve de la manera adecuada, con una reflexión que recupere esos valores perdidos.


