sábado, 21 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2015-08-02 08:53

“Todos los señalamientos que hacen en esa publicación son infames”

En conversación con DIARIO DEL HUILA, el mayor Óscar Fernando España Algecira, excomandante del Gaula Militar Huila, confirmó que efectivamente había participado un desmovilizado en la operación militar que dio de baja a alias Cacerolo, de las FARC. Sin embargo, dijo que lo publicado por la Revista SEMANA es falso.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 02 de 2015

Ayer en su publicación dominical, la Revista Semana reveló aparentes detalles inéditos del que se podría calificar como presunto asesinato de un guerrillero. Rafael Torres Morales, su nombre de pila, era un insurgente con más de 30 años en las filas de las FARC, de quien se cree sería el responsable, con el frente 17, de realizar cruentas tomas a las bases militares de Mitú y Miraflores. Este jefe guerrillero habría caído en un “combate”, según comunicó el Ejército, pero la revista cuestionó la versión oficial.

Según el medio de comunicación, el 5 de marzo (día en el que murió Cacerolo) un desmovilizado del Meta, quien fungía ser informante de la Novena Brigada, participó de una operación que pretendía capturar a Rafael Torres o Cacerolo. Pero al llegar al lugar, el soldado profesional, quien llegó a hablar con el jefe guerrillero, descargó parte de su proveedor contra la humanidad de éste. El desmovilizado que acompañaba la operación, también habría asesinado al escolta del jefe guerrillero.

DIARIO DEL HUILA habló en exclusiva con el mayor Óscar Fernando España Algecira, comandante del Gaula Militar Huila para la época de los hechos, sobre las presuntas anomalías en esta operación. El mayor España lleva 18 años sirviendo en el Ejército y dice que es la primera vez que lo cuestionan por una acción militar.

“Con los abogados, vamos a tomar acción contra el periodista y vamos a entablar las denuncias respectivas contra el medio de comunicación, porque las aseveraciones son muy delicadas”, resaltó antes de dar esta entrevista.

 

¿Qué opina de la versión publicada por la revista Semana sobre la operación contra alias Cacerolo?

Todos los señalamientos que hacen en esa publicación son infames, teniendo en cuenta que se tiene que establecer quién es la fuente del medio para que declare y haga los señalamientos. Nosotros no tenemos esa información. Se supone que es una fuente que se maneja, pero estamos esperando que esa fuente dé la cara.

 

Se dice que ustedes ya tenían las armas que le incautaron a Cacerolo y a su escolta…

Es una mentira decir que nosotros le entramos las armas, teniendo en cuenta que es una operación legítima, una operación con todos los protocolos que se tienen que establecer en una acción de alto riesgo como lo fue esta. En ocasiones anteriores y similares a esta hemos perdido hombres, arriesgándonos para que la población civil del Huila pueda estar tranquila en cuanto a los temas extorsivos.

Es muy doloroso que nosotros, los que defendemos las instituciones ahora resultames cuestionados y señalados como victimarios; mientras que los de las FARC, que han generado terror, son ahora las víctimas.

 

¿Y por qué asesinarlo si se iba a desmovilizar?

Eso es algo absurdo. Un insurgente con 30 años en las filas de las FARC y más con ese prontuario, con tantas tomas y muertes que ha hecho, ¿cómo van a creer que se iría a desmovilizar? ¿Cómo es que se le va a dar credibilidad a esta versión?

 

¿El desmovilizado participó de la operación?

El desmovilizado efectivamente participó en la operación. Es una fuente, no sé si sea desmovilizado, de la Central de Inteligencia Rime 4, y con quien ya venía trabajando este señor hace mucho tiempo. Se dice que se le dio un arma de dotación oficial y munición, eso es completamente falso y no corresponde a la realidad. El soldado acompañó a la fuente a hacer la operación, a la misión que tenía que cumplir. El soldado sí iba armado, sí llevaba su pistola, sí llevaba sus municiones.

 

¿Quién mato al jefe guerrillero?

Hasta el momento, la versión que se conoce es la del soldado que dio de baja, que fue él quien le propinó los disparos a Cacerolo. Conocemos también que cuando salieron de esa vivienda, hubo fuego cruzado, porque ahí se encontraron con la seguridad de Cacerolo. De ahí fue cuando salieron y ellos encontraron el occiso ya. Yo llegue 45 minutos después de los hechos en un helicóptero y posteriormente llegó el CTI a hacer el proceso del levantamiento.

 

¿Cuál fue la orden el día de la operación en la que mataron a Cacerolo?

Las órdenes se emiten en una orden de operaciones. Efectivamente, claro que la orden es capturarlo, pero si opone resistencia armada, pues legalmente se puede constituir en un blanco, en un objetivo de alto valor y se puede neutralizar.

Yo le creo al soldado. Él nos dice que se sentía en un inminente peligro, donde él [alias Cacerolo] de tantas preguntas que le hacía, ya no sabía que responderle. En ese momento, ya asustado, obra en legítima defensa. Allí, es cuando se produce la baja de ese bandido.

 

Se habla que el desmovilizado mató al escolta de Cacerolo… 

Los dictámenes de Medicina Legal esos sí son efectivos, porque esos sí no se cuestionan. […] No sé si fue el orientador en el terreno quien lo asesinó. De eso si no tengo claridad, porque no estaba en el lugar de los hechos en ese momento. Le reitero, yo llegué a los 45 minutos después de sucedidos los hechos. Entonces, no le puedo decir si fue verdad o no.

 

¿Por qué ocho impactos?

No tengo claridad, porque no he visto las necropsias. Pero si lo dice el medio de comunicación, tomando como fuente el formato de Medicina Legal, pues eso sí es creíble. Eso puede suceder, porque en el momento en que el soldado está muy nervioso y actúa en legítima defensa, pues claro. El soldado dispara hasta que efectivamente él vea y se cerciore de que el bandido ya haya muerto. En el momento del temor, la tensión que se incrementa en esos momentos. Uno no reacciona de la manera que de pronto se espera. Eso no puede ser cuestionable, eso tiene que ser comprensible.

 

El caso de Cacerolo

 

La Revista Semana en su última edición publicó un informe intitulado “El revelador caso de Cacerolo” en donde cuestionó la operación militar en que resultó muerto el guerrillero con ese alias, que había pertenecido casi 30 años a las FARC y que fue el responsable de quema de vehículos, retenes ilegales y otras acciones en Meta, Tolima y Huila.

En la nota periodística se expresa que “Aunque oficialmente se afirmó que el guerrillero y su escolta murieron al enfrentarse a las tropas, la realidad es que nunca hubo combates”. Además, indica que “El cuerpo de Cacerolo presentó ocho impactos de bala casi todos por la espalda. Para los forenses el elevado número de proyectiles deja en claro que pudo existir un uso excesivo de fuerza letal. Pero, además, por la trayectoria de los impactos es evidente también que el guerrillero nunca tuvo oportunidad de atacar o defenderse”.

Las fuentes de Semana calificaron como grave que quien hubiera acabado con la vida del escolta de Cacerolo fuera el informante. “Que se use a este tipo de personas como informantes o guías es normal. Pero lo que es incluso un delito, y está expresamente prohibido por el derecho internacional humanitario, es que se les proporcionen armas”, dijo la revista.  La publicación sostuvo que estuvo en el Huila y que en su diálogo con fuentes de las que no reveló su identidad le expresaron que “Muchos acá en la brigada sabíamos que algo grande iba a pasar. Una semana antes de la muerte de Cacerolo se había conseguido el fusil y la pistola. Esas armas salieron de acá y después aparecieron al lado de Cacerolo y el escolta”, contó uno de los militares que por obvias razones pidió no revelar su identidad. “Al guía, el desmovilizado, le prometieron 120 millones de pesos de recompensa por entregar a Cacerolo, pero de eso debía darle 30 millones a los jefes del Gaula apenas saliera la recompensa”, le dijo a la revista un suboficial que estuvo de primera mano en todo el proceso.