“Quise ser médico y no prestar servicio, pero resulté policía”
En una conversación con DIARIO DEL HUILA, el nuevo comandante de la Policia Metropolitana de Neiva, el coronel Juan Carlos León Montes, compartió sobre su vida, el posconflicto y de cómo llegó un día a cambiar su sueño de ser galeno al de ser ‘uniformado de la patria’.
Nunca estuvo dentro de sus planes el portar armas, recibir órdenes, vestir de verde, ni mucho menos ir detrás de pillos y ladrones. El salvar vidas por medio de procedimientos quirúrgicos, en medio de salas impregnadas de alcohol o, en escenarios más trágicos, en una sala de urgencias o en una ambulancia tratando de detener una hemorragia fue desde pequeño el sueño del joven Juan Carlos. Siempre quiso estudiar y de ahí saltar a la universidad. Sin embargo, las peripecias de la vida hicieron que este hombre de 43 años de edad se decidiera, al final de su paso por el bachillerato, por ser policía.
Con 25 años portando el verde oliva, el coronel León Montes ha pasado por cinco regiones, las más complejas del territorio nacional antes de llegar a Neiva.
Y para “sacarse su espina”, por decirlo de alguna manera, de haber revalidado su plan de ser médico, se casó con una médica, especialista del deporte, y así estar cerca de ese otro importante rol en la comunidad. Así relató su vida en esta conversación con DIARIO DEL HUILA el hoy coronel Juan Carlos León Montes, que con 25 años portando el verde oliva, ha pasado por las regiones más complejas del país. Estuvo en Bucaramanga, Medellín, Montería, Urabá, Pereira y finalmente Neiva.
¿Cuándo y qué lo llevó a pertenecer a la Institución?
Yo entré a la Policía a los 18 años, después de terminar mi vida como bachiller del Colegio Militar Mariscal Sucre. Yo entré a esa institución buscando ser médico y no pagar servicio militar, para poder ganarme la libreta de primera clase y estar tranquilo en la universidad. Mi meta siempre fue ser médico y no policía, ni ser soldado ni nada de esas cosas. Yo no lo veía dentro de mis planes de vida. Cuando termino ya mi undécimo, una amiga de la casa que era teniente de la Policía en esa época, como en 1988, me llevó a decidir otra cosa, ella me influyó.
Entonces, se vinculó a la Policía…
Sí, efectivamente fue así como me vinculé en enero de 1990 a la Escuela General Santander y duré dos años en esa institución. Salí el 5 noviembre del 92 como subteniente, y de ahí para allá arrancó la vida policial. Me especialicé como Policía Judicial, por lo que trabaje en la Sijín ocho años en el tema de delitos contra la vida, el homicidio y las violaciones. Estuve trabajando en ese campo en Bogotá. Después ya me voy como comandante de la Sijín de Boyacá, luego asumo la comandancia de la Sijín de Pereira. Salgo de la Sijín y me voy a trabajar a Guaviare. De allí, salgo para Medellín.
¿Y en dónde tuvo la experiencia más fuerte?
Como policía, la experiencia más fuerte la tuve cuando estuve de comandante de una estación en el centro de Medellín, que es una de las zonas más fuertes. Fueron dos años allá en los que le aprendí mucho a la Policía y le cogí mucho más amor a lo que venía yo haciendo. Fue como la enseñanza más grande en vigilancia, sobre qué es lo que hace el policía en la calle, qué se debe hacer en materia estrategias de seguridad. Fueron dos años que me sirvieron mucho. Luego después paso como comandante de distrito en Bucaramanga.
Y lo más meritorio en su carrera, coronel…
Luego de los avances que se lograron, todo ese trabajo avanzado, sobre todo en Medellín, me envían para el exterior a especializarme como una forma de recompensa. Estudie una Maestría en Ciencias Policiales, un curso que se hace con Carabineros de Chile. Allá también saqué un título en Licenciatura en Seguridad Publica, por lo que duré un año allá. Llego nuevamente al país y me envían a Urabá, allá también hay un departamento de policía. Paso a Córdoba como comandante operativo y finalmente llego a Pereira como subcomandante de la Policía Metropolitana.
¿Y cómo es la vida familiar de un policía?
Soy casado con una médica especialista en Medicina del Deporte. Tengo una niña de 13 años y otra de cinco. Expectantes ellas también pues están esperando terminar su año escolar para venirse para acá a empezar una nueva rutina. Ellas ya están acostumbradas a lo que nos toca a nosotros los policías. Mi esposa me conoció a mí de subteniente, entonces ya sabe cómo es el rodaje, el movimiento. Siempre hemos hecho movimiento de residencia con la familia. La única vez que no hicimos movimiento con la familia fue cuando estuve en Guaviare, porque era una zona bastante delicada y más cuando me enviaron a un municipio que hacia parte de la Zona de Distención. Sin embargo, siempre me han acompañado a todos lados.
¿Cómo asumirá usted como comandante cuando se venga el posconflicto?
Todo lo que he evidenciado es que en la Policía ha tenido un cambio para lo que se avecina en este nuevo periodo, muy difícil por cierto. Ojalá que todo se dé favorablemente para todos en el país. Todos queremos un país en paz, libre de acciones insurgentes. Compartimos directamente todos esos esfuerzos que se hacen, que hace el Gobierno Nacional, para llegar a ese estadio. […] Y la Policía está también trabajando en eso. Vamos a esperar qué más directrices nos da la Dirección General de la Policía para trabajar el periodo anhelado del posconflicto.
