“Nosotros solo queremos la verdad de lo sucedido”
Las familias de los nueve concejales asesinados por las FARC en el municipio de Rivera conmemoraron 10 años de aquel despiadado hecho. Autoridades de Policía y Ejército, en representación del Estado, pidieron perdón a los familiares y al pueblo riverense, mientras exigían a la Delegación de Paz de las FARC un acto también de reconocimiento y perdón por este crimen.
Nombres como los de Gloria Aguirre, Lucena Ibarra, Leyda Puentes, Clara Rocío Azuero y otros, pueden no ser muy populares para muchos en Colombia, pero en el municipio de Rivera resultaron ser las líderes de la lucha por la vida y la esperanza.
Ellas son solo cuatro de las muchas personas que integran las nueve familias de los concejales asesinados por las FARC la aterradora tarde del lunes 27 de febrero de 2006. Ayer, en un acto protocolario, aceptaron el perdón pedido por parte de las Fuerzas Militares y de Policía, como un gesto de desagravio contra el crimen que laceró el corazón de los huilenses.
El acto conmemorativo buscó que este tipo de hechos nunca más vuelvan a repetirse.
“Que su sangre sea semilla para la paz”
El mayor general Carlos Ramiro Mena Bravo, en representación de la Policía Nacional y el Estado colombiano, pidió perdón a las familias de los cabildantes. “Reconocernos que en este municipio hay unos héroes de la patria. Nueve concejales que hace 10 años perdieron su vida en manos de otros colombianos que se desviaron desafortunadamente con el uso de las armas y acudieron al terrorismo para quitarle la vida a ejemplares colombianos; concejales que estaban cumpliendo con su deber con la democracia”, resaltó el alto oficial.
El mayor general Carlos Ramiro Mena Bravo, en representación de la Policía Nacional y al Estado colombiano, pidió perdón a las familias de los cabildantes.
Estos hombres, quienes en el momento que fueron asesinados estaban cumpliendo con una sesión rutinaria, fueron asesinados a mansalva. “Sin embargo, no podemos sino agradecer y recordar a todos y cada uno de ellos para que su sangre no sea olvidada, y que más bien sirva como semilla para construir el futuro de Rivera. Envío un saludo muy especial a los familiares de los concejales fallecidos para que ellos también nos sirvan a los colombianos de soporte, para seguir construyendo la paz de Colombia”, fueron las palabras de condolencia del general Mena.
“Aquí estamos dando la cara”
Por medio de las sentencias emitidas el 19 y 24 de noviembre de 2015, en los procesos judiciales 2007-00133 – 01 y 2006 00540-04, el Tribunal Administrativo del Huila obligó al Estado hacer un acto de desagravio público, como una manera de reivindicar la memoria de cada uno de los asesinados.
Diego Fernando Mora, director de la Unidad Nacional de Protección.
Sobre ello, Diego Fernando Mora, director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), dijo que “independientemente de los fallos judiciales, aquí estamos dando la cara y pidiendo disculpas y aceptando nuestras responsabilidades como Estado por este acto perpetrado por las FARC”.
Recordando la infamia
“Eso nunca lo olvida uno. Eso se queda pegado al corazón, y cada vez que llega un 27 de febrero, a uno se le arruga el alma”. Así inició su conmovedor relato Gloria Aguirre, esposa de Desiderio Suárez, a DIARIO DEL HUILA. Dice que ese día, don Desiderio le había comunicado vía telefónica que la sesión que habían programado a las 10:00 de la mañana la habían aplazado para horas del mediodía. “Yo me encontraba en mi casa, como a 400 metros del sitio Los Gabrieles, cuando mi marido salió como a la una de la tarde para la sesión del Concejo”.
Alfadil Arias, Selfides Fernández y Jaime Andrés Perdomo Losada, Q.E.P.D.
Aquel día tenían programado un viaje a Bogotá, por lo que el cambio de horario resultaba incómodo para la pareja. “Él me llamó y me dijo que no podíamos viajar a la hora acordada porque les habían cambiado la hora de la sesión. Le dije que el horario nos perjudicaba, porque ya teníamos que estar pronto en Bogotá. Él me insistió que tenía que ir, porque venía un funcionario para explicar sobre un proyecto piscícola. Nunca le pregunté por qué le habían cambiado el horario”, le dijo aquella mañana Desiderio a su esposa, quien laboraba para entonces como docente del colegio del municipio.
Moisés Ortiz Cabrera y Octavio Escobar, Q.E.P.D.
La desesperante llamada
Recuerda muy bien y con mucho dolor que las últimas palabras de su esposo fueron “Yo no me demoro mucho en la sesión y a la una nos vemos”. Pero la masacre ocurrió a la 1:45 de la tarde de ese día.
“En eso me llamaron unos compañeros de trabajo y me preguntaron que si seguíamos en Rivera o si ya nos habíamos ido. Yo les dije que Desiderio estaba en Los Gabrieles. Me dijeron, ‘¡Gloria, algo pasó en Los Gabrieles!, ¿usted sabe?’, yo le contesté que no sabía. Cuando salí de mi casa, como 15 minutos después, frente a mi casa ya había mucha gente. Gritaban: ‘¡mataron a don Desiderio!’”, relató Gloria.
Gloria Aguirre, esposa de Desiderio Suárez.
Ya tenía amenazas
Su esposo era uno de los dos concejales que contaban con escolta. En Rivera ninguno gozaba de este tipo de esquemas. “Para mí fue terrible eso porque, junto con otro, Desiderio era el único que tenía escolta. Me intrigaba eso porque si tenía escolta era porque pasaba algo. De esas cosas nunca me dijo nada, tal vez para no preocuparme. Yo vivía muy nerviosa con esa situación porque se había recibido en el Concejo un panfleto de la Teófilo Forero a los concejos diciendo que eran objetivos militares. Después de eso, a él le asignaron un escolta. Y le pregusté por qué a él y al otro compañero y no al resto. Nunca me dijo nada”, resaltó.
En moto para Los Gabrieles
Lo que vivió Leyda Puentes Vargas, esposa de Héctor Iván Tovar Polanco, aquella tarde fue espantoso. Desde su habitual rutina en un establecimiento comercial en el que trabajaba, escuchó a lo lejos el sonido retumbante de la guerra.
Leyda Puentes Vargas, esposa de Héctor Iván Tovar Polanco.
“Yo en esa época estaba trabajando en el supermercado de mi hermana, cuando escuchamos los disparos. En ese momentico me llamó mi hija y me dijo que los disparos eran en Los Gabrieles. Yo enseguida cogí la moto de un amigo y me fui a Los Gabrieles, y ahí los encontré. Ya estaban todos muertos. Cuando yo llegué todavía no había llegado nadie”, dijo.
“Sentimos la balacera”
Y en ese establecimiento comercial estaba doña Edilma Yáñez Trujillo, quien por 13 años ha sido la recepcionista del Centro Recreacional Los Gabrieles. Según cuenta, ella estaba en la caja terminando de cerrar cuando entró el comando guerrillero.
“Yo estaba ahí como agachada cuando sentimos fue la balacera. Yo y los otros compañeros se fueron al piso, pero nadie sabía realmente qué era lo que pasaba, porque todos buscábamos era refugiarnos. Cuando ya sentimos que no había nada, que todo estaba como silencioso, salimos y vimos fue la gente tirada y el charco de sangre en el piso”, relató.
No le dio tiempo para pensar en nada, solo en protegerse de lo que ella desconocía hasta ese momento, hasta saber qué era lo que sucedía. “La verdad, uno en un caso de esos uno no piensa sino en salvarse uno y a los suyos. Ya después piensa en lo otro. Yo apenas sentía cómo las balas rebotaban y hacían ¡pin! Por eso buscábamos dónde escondernos”, explicó.
Quedaron con algunos traumas
De aquel sangriento día, solo ella y otras dos personas decidieron continuar laborando en Los Gabrieles. “Yo soy una de las personas que después de eso entramos en una zozobra tenaz. Eso nos generó a muchos de nosotros problemas como psicológicos, a unos más que otros. A mí, por ejemplo, soy una de las personas que escucho algún ruido fuerte, un golpe seco, el sonido de un helicóptero o cosas así a mí se me devuelve la película de ese día. Entonces, uno mantiene como tensionado todo el tiempo”, relató la recepcionista.
“Yo escucho algún ruido fuerte, un golpe seco o cosas así a mí se me devuelve la película de ese día”: Edilma Yáñez Trujillo, recepcionista del Centro Recreacional Los Gabrieles.
Uribe les incumplió
Luego de ocurrido el trágico suceso, el país se movilizó en contra de la violencia. Tanto así que el mismo, para entonces, presidente Uribe, prometió ayudas a las familias víctimas. Sin embargo, para Lucena Ibarra Perdomo, hija de Luis Ernesto Ibarra Ramírez, otro de los asesinados, esos apoyos se quedaron en nada. Uribe nunca les cumplió, resaltó.
Lucena Ibarra Perdomo, hija de Luis Ernesto Ibarra Ramírez.
“A raíz de que el presidente Uribe se había comprometido con nosotros, formamos una corporación que se llama Continuar, porque nos dijo que nos iba colaborar con algunos proyectos. Entonces nos dijo que debíamos estar organizados, pero nunca llegó ese apoyo que nos prometió”, dijo.
Anuncios del gobernador
Luego de 10 años de acontecidos estos hechos, las promesas por cuenta del Estado vuelven y se escuchan. El gobernador del Huila, Carlos Julio González Villa, anunció que por medio de la Secretaría de Gobierno se avanzará en proyectos para las nueve familias víctimas de este hecho. “Ayer estuvimos reunidos con la Mesa Departamental de Víctimas, con quienes estamos elaborando el Plan de Acción para Víctimas”, dijo.
El gobernador del Huila, Carlos Julio González Villa, anunció que por medio de la Secretaría de Gobierno se avanzará en proyectos para las nueve familias víctimas de este hecho.
“Le he solicitado a la señora secretaria de Gobierno una reunión especial con las víctimas familias de los concejales asesinados, para analizar cómo los podemos apoyar, para que sus hijos puedan tener acceso a becas, o a otros programas de formación, para darles priorización en proyectos productivos, para mirar su situación emocional, afectiva, laboral, de desarrollo económico, para darle lo mínimo que se necesita para continuar”, resaltó el mandatario huilense.
Concejales actuales, sin seguridad
Edímer Vidal, presidente del actual Concejo de Rivera, denunció que desde hace un tiempo no cuentan con las medidas más elementales para su protección. Al terminar el acto protocolario, el cabildante se acercó a Diego Fernando Mora, director de la UNP, para exigirle la obligación que ellos tienen de fortalecer su seguridad.
Al terminar el acto protocolario, el cabildante se acercó a Diego Fernando Mora, director de la UNP, para exigirle la obligación que ellos tienen de fortalecer su seguridad.
“Realmente las medidas que nos ha otorgado el Gobierno Nacional a través de la Policía y la UNP las consideramos que carecen de lo necesario. En realidad, nos han entregado unas medidas que no están acordes con los antecedentes de violencia y conflicto armado que tiene este municipio”, dijo.
Frente a ello, el gobernador González Villa anunció que hará una mesa de trabajo con los concejales para llevarles “esa solicitud sentida y legítima”. Y agregó: “Aquí quedó formalizada una cita específica para discutir el tema de seguridad para los concejales de Rivera. Ahí está nuestra secretaria de Gobierno para acompañarlos incondicionalmente para que ellos puedan cumplir los procesos, los procedimientos. Vamos a hacer una mesa de trabajo, que es lo más rápido entre el Gobierno Departamental y el Nacional con la Unidad Nacional de Protección para lograr que esto funcione”, dijo.
Ante todo, la paz
Pese a que las FARC les quitaron lo que más amaban, las familias dijeron que sus corazones están abiertos al perdón, siempre y cuando el grupo armado ilegal reconozca su responsabilidad directa en el múltiple asesinato.
“En nuestros corazones no debe haber ningún rencor. Gracias a Dios, hoy podemos decir que tenemos esta oportunidad de perdonar”. Discurso de Clara Rocío Azuero, hija de Aníbal Azuero, otro de los asesinados.
“Estamos en la época del perdón, pero nosotros lo único que queremos es la verdad. Las nueve familias queremos conocer la verdad, pero no una verdad disfrazada sino una verdad que nos llene. La verdad es la que nos ayuda a continuar. Uno se sigue preguntando, ¿por qué Rivera?, ¿por qué toda la Corporación?”, preguntó Gloria Aguirre.
“En nuestros corazones no debe haber ningún rencor. Gracias a Dios, hoy podemos decir que tenemos esta oportunidad de perdonar. Pero quiero recalcar hoy algo ante las autoridades y el Gobierno Nacional: los primeros que deberían estar aquí son las FARC. Ellos son los directos responsables de todo lo que hemos vivido el pueblo riverense”, resaltó Clara Rocío Azuero, hija de Aníbal Azuero, otro de los asesinados.
A pesar del paso del tiempo, Los Gabrieles guarda en sus rincones, sus mesas y su piso, la memoria inquebrantable de un pasado aterrador.
Agregó que mientras las FARC plantean sus ideales de país en la Mesa de Negociaciones en La Habana, tampoco deben olvidar a sus víctimas. “No podemos avanzar en los pasos tres y cuatro, y saltarnos el primero y el segundo. Y para nosotros el uno y el dos es que ellos reconozcan y que haya una verdadera intención de perdón, de algo verdadero de su parte. Yo creo que sin esto no podríamos seguir, no podríamos avanzar. Aunque ellos no quieran pedir perdón, de parte nuestra sí habrá perdón sincero”, dijo Clara Rocío en su discurso protocolario.
