“Lo que nos queda de Oscar es su risa”
Luego de los siete años, la familia de Oscar Iván Gaspar Rojas, quien fue asesinado cuando solo tenía 17 años de existencia, podrá ir al cementerio y saber que la búsqueda ha cesado. Luego de esos años, la Fiscalía le hizo entrega oficial de los restos del joven alegre, sonriente y buen amigo que siempre fue en vida.
El recuerdo del muchacho alegre que alguna vez fuera Oscar Iván Gaspar Rojas es lo que, como una impronta, quedará en la anquilosada mente y el lacerado corazón de esta familia campesina del corregimiento de San Antonio de Anaconia, zona rural de Neiva. En Octubre de 2009, este muchacho de 17 años de edad, salió del Colegio Instituto Técnico Superior de Neiva rumbo a su casa, pero este nunca llegó a su destino. Algunos creyeron que se había ido a donde los amigos, pues “era de muchos amigos”, pero ninguno de ellos le dieron razón de su paradero.
Siete años de espera
La espera terminó para esta familia cuando hace un par de años el Grupo Investigativo contra los Delitos de Desaparición y Desplazamiento Forzado de la Subdirección Seccional, de CTI Huila, logró encontrar los restos óseos y determinar posteriormente que estos pertenecían a Oscar Iván Gaspar Rojas aquel muchacho que una tarde de octubre salió de su lugar de estudio y no volvió a su casa.
La entrega se hizo en un acto solemne ayer en horas de la mañana en el auditorio Jorge Villamil Cordobés de la sede de la Fiscalía en Neiva. De mano de Jairo Antonio Heredia Montaño, fiscal 17 especializado de la Unidad nacional de Desaparición y Desplazamiento Forzado de Ibagué (Tolima), le fue entregado ayer un cofre con los restos del recordado Oscar Iván.
Su vida, su recuerdo
Oscar Iván, de 17 años de edad, fue un joven que se levantó en Neiva. Estudio y trabajó en la capital huilense. Los días sábados, recordó su madre, se lo llevaba el abuelo, su papá, a vender naranjas al mercado campesino de Calixto. “Estudió en la Escuela Normal Superior de Neiva y ahí terminó la primaria, una parte de la secundaria, y ya los últimos años estaba terminando en el Técnico Superior de Neiva”, relató doña Aida Jazmín Rojas Narváez, madre de Oscar Iván.
Y fue precisamente en aquel lugar, al parecer, saliendo de su centro educativo, que se lo habrían llevado. Con mucho temor en su relato, aseguró que un grupo armado se lo llevó y no volvieron a saber nada más de él, dijo. Luego de los años, las autoridades lograron determinar que el muchacho, el mayor de cuatro hermanos, se fue a integrar las filas de las Farc en el norte del Huila. Luego de los años, estas personas asesinarían a Oscar por haber presuntamente violado sus políticas internas. Los restos fueron encontrados en zona rural de Baraya.
Palabras de vida
“Yo soy un sacerdote antiguo, y pues conozco a Jazmín, conozco también ese largo trajinar que ellos han pasado. Sentimos un gran amor que sentimos por la esperanza que da vida, pues nos invita a estar presentes en estos actos tan especiales”, dijo Julio Emilio Arboleda Zapata o Hermano Leopoldo del Ave María, como se hace llamar en su congregación religiosa.
