“Le cobré el botellazo con un puntazo”
Jairo Yamid Rivera Avirama, alias El Zarco, de 25 años de edad, fue enviado a la cárcel de Rivera por ser el presunto autor del asesinato a cuchillo de Ancizar Suns Oteca, apodado como Cachorrito.
Al sindicado se le imputó el cargo de homicidio agravado debido a que, según los hechos, El Zarco aprovechó una situación de ventaja sobre su víctima para producirle la muerte. Luego de las audiencias preliminares, Rivera Avirama no aceptó los cargos que la Fiscalía le formuló.
Los hechos ocurrieron el pasado sábado en la madrugada en la disco-taberna Bart Simpson, de la inspección de San Joaquín, zona rural del municipio de Santa María. Estaban departiendo un grupo de personas en un establecimiento de venda de licor, cuando se va el fluido eléctrico. Ese momento es aprovechado por Jairo Yamid para sacar un arma blanca y propinarle una puñalada a la altura del lado izquierdo de la zona torácica, lo que le produce la muerte de inmediato.
En estado de indefensión
De este hecho fueron testigos los señores Yilberth Andrey Cevallos Marin y José Israel López Carrillo, quienes estaban compartiendo con Suns Oteca. Según ellos, las dos personas habían sostenido una discusión anteriormente, razón por la que se da la riña y posteriormente la muerte de alias Cachorro. “En el momento que se va la luz, conforme lo narran los dos testigos, Rivera Avirama ataca con el cuchillo al señor Suns Oteca y le queta la vida. Eso lo interpretamos como un momento de indefensión, es decir, no le da la oportunidad a la víctima de defenderse ni cuenta con un arma para estar en igualdad de condiciones. Por eso es agravado”, señaló el fiscal 1 seccional.
Aunque no aceptó los cargos, Jairo Yamid Rivera, en conversación con DIARIO DEL HUILA, reconoció que efectivamente él le había propinado la puñalada a Suns Oteca. “Ese man ya me la venía montando desde hace años. Esa noche a mí me dio un botellazo en la cabeza y dejó sangrando. Me quería joder. Yo para evitar me fui de ese chuzo, porque veníamos de discutir de otro lado, llegué ahí y allá llegó a buscarme problemas. Entonces yo le metí el chuzón, pero no quería matarlo, solo joderlo para que no me jodiera a mí”, sostuvo Rivera Avirama.
