“La piel la tenía verde y parecía que le saliera humo del cuerpo”
Marloby Zambrano García, madre de la joven atacada con ácido, compartió con DIARIO DEL HUILA los momentos posteriores al instante en que ingresaron a su “reina”, como ella la llama, a la sala de urgencias al centro de salud IPC. La mujer, que es madre cabeza de hogar, contaba con sus dos hijas para que la acompañaran en la diabetes que padece.
La tranquilidad aparente en la que se encontraba la sala de urgencias del centro de salud IPC de la Comuna 8 cambió rotundamente. Las enfermeras y los médicos de aquel turno, acostumbrados a lidiar con heridos de bala, apuñaleados y urgencias vitales, esa noche se encontrarían con algo que los dejó de una sola pieza.
Eran las quemaduras ocasionadas con un agente químico a la menor de 15 años de edad que el pasado sábado fue objeto de un atentado. El responsable sigue en fuga de las autoridades, mientras estas avanzan su retrato hablado.
Fue testigo de la llegada de su hija
Eran ya las 9:30 de la noche cuando Marloby Zambrano García, madre de la niña atacada con ácido, se levantó de la cama y se sentó a ver televisión en la sala de espera del centro asistencial. Doña Marloby estaba hospitalizada en el mismo centro asistencial desde hacía cuatro días por un problema de diabetes que sufre desde hace un año.
Marloby Zambrano García, madre de la joven atacada con ácido, dijo que en su corazón no hay ningún rencor hacia el agresor de su hija.
“Yo no pensé que ellas bajaran a dejarme ropa a esa hora. Ellas bajaron con mi cuñado en el carro y él las dejó a un ladito mientras lo dejaba en el parqueadero. Estaba hablando con otra señora diciéndole que no demoraban en llegar heridos de arriba del barrio, porque los sábados siempre es así. No había terminado de decir eso, cuando escuché los gritos de alguien, pero no reconocí que era mi hija”, relató.
No reconocía por las quemaduras
Y no reconocía a su hija porque el líquido que le fue arrojado por aquel sujeto, según la progenitora, le dejó desfigurado el rostro. “La miré a la cara pero no reconocí que fuera mi niña. Me di cuenta cuando entró mi otra hija atrás gritando ‘¡mami, mi hermana, mi hermana!’. Cuando yo vi a mi hija le vi el rostro verde del mismo líquido que le habían echado y salía humo como cuando usted enciende un fósforo”, describió la señora Zambrano García.
Los médicos quedaron impactados. La escena era tal que al parecer para ellos era una completa novedad, nunca antes vista en sus vidas como profesionales en la salud. “Se quedaron quietos, como asombrados porque de pronto no habían visto eso acá. Yo les gritaba que hicieran algo, porque se quedaron como muertos viendo la cara de mi muchacha. De ahí, la enviaron al baño del centro de salud que queda retirado a echarle agua. Yo sentía que como que no sabían que hacer”, resumió.
Según Liliana Rodríguez, enfermera que inicialmente atendió a la menor en el centro de salud IPC, la menor llegó en una condición bastante compleja. “Llegó gritando del desespero, en un estado de shock, porque su cara, su pecho y su espalda ardían como si el fuego estuviera en su piel. Rápidamente nosotros tratamos de aplicarle alguna droga, pero vimos que lo mejor era remitirla”, sostuvo la profesional.
A la niña le quitaron el cabello
Luego de ser remitida al Hospital Universitario de Neiva, la niña fue estabilizada y remitida a su vez al Hospital Simón Bolívar de Bogotá. Allí, hacía las nueve de la mañana de ayer, fue sometida a una de cinco cirugías reconstructivas para que inicie el proceso de recuperación de su rostro.
Para esta intervención quirúrgica, a la niña le fue retirada su larga cabellera, por lo que la menor le compartió jocosamente a su mamá que ella debía regalarle una gorra “pero bien bonita, pero que no me miren que estoy calvita”, compartió Marloby a DIARIO DEL HUILA.
La menor tiene un 19% de afectación en el cuerpo, pero el especialista del centro asistencial de alta complejidad de la capital de la Republica que estuvo a cargo de la cirugía aseguró que, por fortuna, el panorama es alentador. “Tiene grado dos profundo y tres, quemaduras que comprometen la cara, el cuello, el tórax y la espalda. A la niña se le van a retirar las zonas quemadas y posteriormente y de acuerdo a su evolución posiblemente va a necesitar de injertos”, resalto el Rafael Jiménez, jefe de la Unidad de Quemados del Hospital Simón Bolívar en Bogotá.
El nuevo reto de la justicia
La nueva Ley Natalia Ponce de León, sancionada hace poco por el presidente Juan Manuel Santos, establece penas que van desde los 12 hasta los 50 años de cárcel para los responsables de ataques con agentes químicos.
La patrulla de la Policía de Infancia y Adolescencia prestó los servicios iniciales de psicología para que la hermanita de la menor agredida también se le reestablezca sus derechos.
Para las dos personas que le arrojaron el ácido a la niña de 15 años habría un agravante, porque se trata de una menor de edad, por lo que no habría ni rebaja de pena ni beneficios de casa por cárcel. Los expertos juristas establecen que este tipo de condenas para este delito es equiparable a las sancionadas contra delitos de lesa humanidad.
Una hija de una familia desplazada
La niña de 15 años de edad agredida es la mayor de cuatro hermanos, de 14, su hermana, y otros dos hermanitos de 13 y ocho añitos de edad. “Nosotros nos vinimos del campo aproximadamente 15 años. Vivimos por el lado de Algeciras en una finca, luego nos fuimos para Popayán y finalmente llegué acá. Yo soy desplazada y me vine con mis hijos porque soy madre cabeza de hogar”, sostuvo la señora.
La Seccional de Protección de la Policía Metropolitana de Neiva ha venido haciendo acompañamiento a la familia, así como otras instituciones públicas de la región.
La muchacha no estudia. Según su madre, se había quedado en grado noveno de la Institución Educativa Rural de la inspección de Praga, en el municipio de Aipe (Huila). Su sueño era terminar en una institución educativa en la ciudad de Popayán, donde reside su tía y su abuela. Dice que su sueño es estudiar en la Universidad del Cauca la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia, por según su madre le encanta los animales.
“La verdad, la situación económica mía es muy dura, porque a veces me sale trabajo y a veces no. Yo soy diabética, sufro del azúcar. En estos momentos, la tengo en 333 grados de azúcar en la sangre, pero siempre la he tenido más arriba de los 400. Por mi situación de salud tampoco puedo trabajar mucho, entonces yo había hablado con ella y me había dicho que se iba donde la tía”, dijo la señora.
Amenazas pasadas
Hace 10 meses, su cuñado fue objeto de un atentado en contra de su vida por cuenta de unos hombres armados que llegaron a preguntarlo por él en zona rural del Tolima. Aunque la madre dice no tener ni ella ni ninguno en su familia amenazas, las autoridades tienen toda una serie de hipótesis que apuntan a muchas aristas de cual pudo haber sido la causa del nefasto ataque, el primero en el país luego de sancionada la Ley Ponce de León.
Este es el diario de la pequeña de 15 años, que coincidencialmente aquella noche había consultado antes de irse a visitar a su madre.
“Ella tuvo un amigo con quien intentó ennoviar, pero como que no quiso más. Me dijo ‘yo ya no lo quiero verlo más, no quiero nada’. Ella me decía sí que quería tener amigos, y algunos muchachos venían a hablar con ella. Tenía una amiguita de aquí de la cuadra, pero no más”, puntualizó.
Marloby Zambrano le agradeció el apoyo dado en su caso por las autoridades de la Policía Metropolitana de Neiva, el Cuerpo Técnico de Investigación, la Fiscalía Huila y los medios de comunicación que han estado pendientes de su historia. “A la persona que le hizo este daño a mi hija, lo único que le digo es que Dios lo perdone. Yo tampoco puedo desearle mal a nadie porque son personas que no tienen temor a Dios”, resaltó.
