“Después que enterramos a mi hermano, se enterró la familia”
Lili Andrea Rodríguez Herreño denunció a su propia madre Martha Lucrecia Herreño. Según ella, su madre quiere quitarle a sus dos niños menores de edad. Las mujeres son la hermana y madre de Miguel Ángel Rodríguez, el funcionario de una empresa de valores asesinado en junio de 2013. Al parecer, estas diferencias se deben a la descomposición familiar que trajo su fallecimiento.
Luego del asesinato de una persona, la familia se desmorona. O por lo menos ese es el caso aconteciendo a doña Martha Lucrecia Herreño y su hija Lili Andrea Rodríguez Herreño, madre y hermana del asesinado Miguel Ángel Rodríguez Herreño, el guarda de seguridad de la empresa de transporte de valores Brinks S. A. y quien fue baleado de ocho impactos en el millonario hurto en junio de 2013 en el municipio de Santa María. Luego de su muerte, las dos mujeres se dividieron y, según Lili Andrea, su madre busca quitarle a sus dos pequeños, de uno y cuatro añitos de edad.
Problemas familiares
Según su relato, Lili, la madre de los pequeños, llegó con su patrona en el trabajo a casa de su mamá, abuela de los pequeños, en el barrio Luis Carlos Galán. Sin embargo, al llegar una vecina del sector les informó que la señora Martha Lucrecia estaba con la niña de cuatro años en urgencias del Hospital Universitario. Inmediatamente, las dos mujeres salieron para el centro asistencial, “pero allí nadie me daba razón de mi hija. Yo llevo más de un mes sin ver los niños, y solo hasta ayer el psicólogo del hospital me dejo ver la niña. Mi mamá no me informa de mis hijos”, subrayó la angustiada madre.
Diferencias con su hija
Al parecer, su madre Martha Lucrecia desde un tiempo para acá ha venido en una serie de diferencias con su hija Lili Andrea, quien atribuye esto a lo que significó el asesinato Miguel Ángel. “Yo vivía con mi mamá y mis hijos, pero de un tiempo no volví a poder convivir con mi mamá. A finales de noviembre del año pasado tuve una discusión muy fea con ella, y ese día me pegó y me echó de la casa, delante de los niños. Esa noche, los dejé durmiendo y salí y me fui para no seguir peleando; pero antes le advertí que yo regresaría por ellos”, relató Lili Andrea.
Pero de eso ya hace algunos dos meses, porque la abuela de los pequeños, según la madre, ha venido negándole la posibilidad de verlos. “Ella en diciembre pasado viajó a Santa Marta con los niños y no me los dejó ver. Ahora cuando fui a ver a la niña salió corriendo y no quiso hablar conmigo. No sé qué le habría dicho mi mamá a mi niña a la vez que no me quiere ver”, resaltó la mujer, quien en estos momentos vive en el barrio Las Palmas, de la Comuna 10, en casa de una amiga.
Hoy Lili desde hace un tiempo trabaja administrando una discoteca, recurso con el que arrendará un lugar para vivir ella con sus dos pequeños. El pasado miércoles en horas de la mañana fue Lili a las oficinas del Instituto Colombiano de Bienestar familiar a conocer si efectivamente su madre habría interpuesto alguna acción contra ella por la custodia de sus dos pequeños, “pero me dijeron que era mentira y en el hospital me debieron haber dejado ver la niña”, resaltó.
Recordando el trágico hecho
Miguel Ángel Rodríguez Herreño, de 28 años de edad, se desempeñaba como guarda de seguridad de la empresa de transporte de valores Brinks S. A., desde hacía ya un año. Su misión aquel 19 de junio de 2013, como la de todos los días, era la de llegar primero a cada lugar de destino y, en compañía del gerente del banco o receptor del dinero, coordinar el lugar de aterrizaje del helicóptero que llevaba el dinero hasta la bóveda o el lugar seguro de almacenamiento final.
Miguel Ángel Rodríguez, funcionario de la empresa de valores Brinks S. A., fue asesinado el 19 de junio de 2013 al interior de una camioneta de la Policía en Santa María.
Sin embargo, esta habitual labor, de un momento a otro le fue cambiada: debía llevar la suma de 300 millones de pesos, una tula, al Banco Agrario del municipio de Santa María (noroccidente del Huila). El transporte y acompañamiento de seguridad lo debía prestar la Estación de Policía de esa municipalidad, unidad a cargo del subintendente Fernando Guevara Vázquez. El hombre tenía la responsabilidad de transportarlo hasta el banco para entregar la plata. Sin embargo, el hombre se fue solo en la camioneta policial y unos delincuentes los interceptaron, y solo balearon a Miguel Ángel.
El exsubintendente Fernando Guevara Vásquez, por estos hechos, fue declarado presunto responsable de facilitarles a los atracadores perpetrar el homicidio y orquestar el hurto del millonario botín. Es así que fue capturado en abril de 2015. En el próximo mes de febrero le irán a dictar la sentencia condenatoria por estos hechos.
