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Judicial/ Creado el: 2016-09-06 09:12

“Aunque acabó con mi vida, lo perdono”

El hijo de las dos personas que fallecieron trágicamente este fin de semana pasado en el restaurante Alcaraván Llanero, afirma que aunque es muy difícil, perdona al artífice de la muerte de sus padres.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 06 de 2016

César Pérez Rojas

Diario del Huila

Es verdad que la vida le puede cambiar a cualquier persona en un minuto, que el futuro es totalmente incierto y, por lo tanto, sólo podemos usar el presente para vislumbrar el futuro, dejar de lado un pasado que bien pudo ser de felicidad o tristeza, aunque estas son bonitas palabras, la realidad puede ser totalmente distinta; lo cierto es que nunca estaremos dispuestos a perder personas muy valiosas en nuestra vida. Esto se puede ver claramente en los ojos de Diego Muñoz hijo, cuando habla del trágico hecho en que perdió sus padres, una situación de la que, por momentos, cree que es una horrible pesadilla.

Esta infortunada historia comienza cuando en un hecho de intolerancia, que se presentó el pasado sábado en el reconocido restaurante de comida llanera Alcaraván, en medio de una pelea ‘provocada’ una silla ubicada en un lugar ‘equivocado’, un hombre que fungía como escolta, en un ataque de intransigencia y locura, acciona su arma de fuego en contra de tres personas dando como resultado la muerte de Alexánder Muñoz y Olga Lucía Hernández, y la lesión de Diego Muñoz Hernández, hijo de los fallecidos previamente mencionados, dejándolo huérfano.

En medio de un desconsuelo que resulta manifiesto, Diego, único sobreviviente de la familia Muñoz Hernández, dialogó con DIARIO DEL HUILA y expresó su versión de la historia con gran dificultad.

 

El último día con sus padres

El hijo de los fallecidos manifestó que minutos antes de que sucediera el fatídico hecho, él se encontraba durmiendo en su casa cuando recibió una llamada por parte de su progenitor, el cual en un tono de angustia le alertó que se había presentado un problema con los vecinos, y que si podía ir, cosa que él hizo, llegando a los pocos minutos debido a que su casa queda a pocas cuadras del lugar de los hechos –el restaurante Alcaraván-.

El escenario, cuando Muñoz llega, ya estaba tenso, debido a que según su versión, Juan Carlos Gómez, quien se desempeñaba como escolta del propietario del local de al lado, (Gaseosas Cóndor) estaba inmerso en una acalorada discusión con su padre porque había una silla que estaba invadiendo el espacio público del establecimiento de su jefe, por lo que infortunadamente desencadenó en una confrontación a golpes, cuando de un momento a otro, se escucharon unos disparos; lo que causó naturalmente un gran miedo en Diego, quien lo primero que hizo fue soltar a la persona con la que se encontraba agarrado en el suelo y empezar a correr, en el instante en que se disponía a hacer esto con el fin de salvaguardar su vida, es cuando siente un disparo en la pierna y un posterior “cachazo”.

Pero todavía, la peor parte para Muñoz estaba por venir cuando después de escapar de su agresor y llegar al Hospital Universitario de Neiva, el cual se encuentra al frente del negocio de su familia, se da cuenta de que los disparos que había escuchado momentos antes, tuvieron como destino la humanidad se sus padres, lo cual horas después causaría el fatal desenlace que ya es historia.

“Esto sucedió por pura intolerancia de parte y parte, cuando yo llegué, veo a mi padre que estaba discutiendo con uno de los escoltas del señor del local de al lado, cuando yo me doy cuenta es que se armó una fuerte pelea y mi primera reacción fue lanzarme y empezar a pelear con uno de los empleados de Gaseosas Cóndor, que se encontraba acompañando al señor Gómez; y cuando yo escuché los disparos, lo  primero que hice fue levantarme y cuando reaccioné vi que el señor venía con la pistola, me disparó en la pierna y me pegó con la cacha del arma, después de eso se alejó. Yo como pude, salí para el hospital, y al rato es que me entero de que los empleados del restaurante traían a mis padres, quienes fueron los que llevaron la peor parte de este horrible suceso”, afirmó Diego Muñoz.

 

“Las cosas no son como las cuentan”

Por su parte, Maira Alejandra Martínez, compañera sentimental de Diego Muñoz Hernández, expresó que no se explica por qué mucha gente afirma que sus suegros se encontraban armados, ya que cuando sucedió todo este lamentable hecho, ellos acaban de llegar y la riña no les dio ni tiempo de entrar al restaurante cuando se encontraron con los reclamos airados y subidos de tono de Juan Carlos Gómez.

“Cuando mi esposo llegó, este señor ya estaba tratando mal a la mamá, entonces, él empezó a discutir con ese señor y cuando de un momento a otro, este asesino sacó el arma, mi suegro al ver eso, arrancó a correr al negocio y mi suegra se quedó ahí parada y le preguntó que por qué sacaba el arma y los amenazaba de esa forma, que se calmara y entonces fue cuando le disparó y don Alexander, al ver que ella se cayó al suelo, se devolvió a auxiliarla y cuando hizo esto, también le disparó a él y a mi esposo”, indicó Martínez.

 

Llamado a la tolerancia

Mi mensaje es que no reaccionen así, eso está muy mal, hay que aprender a resolver los problemas mediante el diálogo para así evitar dañarse la vida por no solucionar las cosas bien; lo único que quiero ahora es que pague por lo que le hizo a mis padres, yo digo sinceramente que lo perdono aunque acabó con mi familia, y todo se lo dejo en manos de Dios ya que Él es el único que puede juzgar”, puntualizó Diego en medio de una tristeza indescriptible.